El increíble cine chino que muestra cómo deberían ser las salas del futuro
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La muerte del multicine infernal

El increíble cine chino que muestra cómo deberían ser las salas del futuro

No sabemos cómo serán los cines del futuro, pero esta maravilla recién inaugurada en China es una muestra más de que las explotaciones actuales dejarán al cine sin futuro

placeholder Foto: Sala de lectura y librería (x living)
Sala de lectura y librería (x living)

China nos vuelve a sorprender con algo inesperado: un cine que mezcla librería y café de una forma que no solo es increíble visualmente, sino que además podría ser la llave para el renacimiento de los cines. No sabemos cómo serán los cines del futuro, pero sí que no tendrán futuro si no se reinventan de forma radical y acaban con los infernales multicines.

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Infernales porque en algún momento de nuestro ya lejano pasado, el cine dejó de ser una experiencia común maravillosa para convertirse en un infierno para cualquiera al que le guste disfrutar de un largo. Quizá cuando la película se veía perfecta desde la fila 11, centradita, las palomitas no costaban la entrada de la hipoteca y no estabas rodeado de gente ronchando perritos, pollo frito y nachos con salsa de queso sintético con una mano mientras responden wasaps con la otra. La prueba está en que el cine ya estaba en una crisis profunda mucho antes de la pandemia, con un descenso de más de la mitad de espectadores desde 2000 a 2017.

Lógicamente, el auge del cine en casa y las plataformas de 'streaming' tienen algo que ver en todo aquello. Pero estas han ganado la partida en gran medida porque el cine se ha convertido en una planta de procesamiento de cintas, comida y personas. ¿Para qué aguantar colas y mala educación cuando te puedes quedar viendo una tele grande en casa?

placeholder Uno de los cines en el complejo. (x+living)
Uno de los cines en el complejo. (x+living)

El cine que eleva la experiencia de ir al cine

Eso debió ser lo mismo que pensaron los promotores y arquitectos de este cine recién inaugurado en Taiyuan, capital de la provincia de Shanxi, al suroeste de Beijing. Por lo menos, por lo que afirman sus creadores.

Diseñado por la firma x+living para la compañía FAB Cinema y las librerías Zhongshuge, este cine es un centro público que reúne películas, libros y gastronomía en una especie de catedral de la cultura. Hasta tiene una zona para niños (bajo estas líneas).

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Área de los niños. (x+living)

El edificio tiene cinco pisos y su diseño camina entre un espacio que invita a la paz y la reverencia, como una catedral, y unas pirámides de libros que recuerdan a las grandes montañas que rodean Taiyuan.

Su objetivo, dicen los creadores, es elevar la experiencia del entretenimiento, no 'chabacanizarla' en el nombre de los beneficios cortoplacistas, como hacen las grandes cadenas de proyección en todo el mundo. Su razonamiento, afirman, es que si ofreces un entorno amplio que invite al disfrute con educación y socialización con sosiego, el público tendrá ganas de ir a tu negocio en vez de quedarse en casa en el sofá con el Netflix puesto. Y los que vayan, probablemente gastarán más y se quedarán más tiempo que esa idea de los multicines que al final se han cargado el cine.

placeholder El pasillo de entrada. (x+living)
El pasillo de entrada. (x+living)

El cine futuro puede ser brillante

Según la revista 'Forbes', el cine puede tener un futuro brillante gracias a la pandemia. Parece contraintuitivo, pero su razonamiento es que, después de este duro y largo confinamiento, la gente estará ansiosa de volver a salir de casa. El péndulo podría ir hacia el otro lado y el auge de las plataformas de 'streaming' —que ya se ha convertido en una cacofonía inabarcable de opciones que te dejan petrificado ante la pantalla— terminaría, volviendo al equilibrio.

Pero parece poco probable que ese supuesto tsunami de gente en busca de entretenimiento fuera de casa se vaya a convertir en un nuevo renacimiento del cine. Una vez pasados unos meses, volveremos a lo de siempre.

Quizá por eso haya que seguir este modelo de cine del futuro propuesto en China. O el Ōma Cinema, una idea que nos llega desde París y que apuesta por justo lo contrario que el de Taiyuan para conseguir el mismo efecto: que ir al cine sea una experiencia agradable y no una marabunta.

placeholder Otra de las librerías del cine. (x+living)
Otra de las librerías del cine. (x+living)

Diseñado por el arquitecto francés Pierre Chican, es una especie de Senado Galáctico de la República inspirado en las grandes óperas italianas en que grupos de amigos o familias ven una película casi totalmente aislados del resto de espectadores.

placeholder Ōma Cinema. (Pierre Chican)
Ōma Cinema. (Pierre Chican)

Renovarse o morir

Según Chican, que ya ha creado varios cines en Francia, la visión de la pantalla en el Ōma Cinema es óptima desde cualquiera de sus balcones. El audio también: cada uno de sus balcones dispone de su propio sistema de sonido envolvente. La idea es que ver una película en el cine siga siendo algo comunal —esa magia primigenia de las proyecciones de antaño—, pero a la vez mantener la intimidad de un entorno limitado y controlado, a salvo de indeseables con nachos y teléfono móvil. Como si estuvieras en tu propia casa.

placeholder Otra vista de la zona central de lectura. (x+living)
Otra vista de la zona central de lectura. (x+living)

No sé cuál de las soluciones es la correcta, pero las dos parecen infinitamente mejores que la experiencia que tenemos que sufrir en la actualidad. Quizá las compañías de proyección deben empezar a pensar en adoptar estos modelos u otros, si es que quieren seguir teniendo un futuro a largo plazo. Un modelo más sostenible y beneficioso a largo plazo en que los cines no solo estén llenos el día del espectador. Si no, no creo que las salas de proyección aguanten mucho más allá de 2030.

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