El 'apagón de género' del covid: Sanidad lleva un año sin ofrecer datos detallados por sexo
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DIFERENTE PRESENTACIÓN CLÍNICA

El 'apagón de género' del covid: Sanidad lleva un año sin ofrecer datos detallados por sexo

Se manifiesta de forma diferente en hombres y mujeres, pero los datos oficiales no distinguen aspectos como los síntomas o los factores de riesgo, complicando el trabajo de médicos

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Foto: EFE.

Una misma infección puede tener manifestaciones muy diferentes en distintas personas. El covid lo ha dejado clarísimo. Por eso, acumular datos poblacionales ayuda al diagnóstico, al pronóstico y al tratamiento de cualquier enfermedad, pero mucho más cuando es un problema nuevo y desconocido. Así, una información tan simple como el sexo de los pacientes llamó la atención desde el inicio de la pandemia: se producían más hospitalizaciones y más fallecimientos de hombres que de mujeres. Para entender por qué y aplicar ese conocimiento era fundamental recopilar y publicar todos los detalles de forma minuciosa.

Foto: La fragata Almirante Juan de Borbón, en una imagen de archivo. (EFE)

Así ocurrió en España con los datos pormenorizados de la primera ola, que se fueron publicando en los informes de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE), pero el sistema cambió el 29 de mayo de 2020. Estos documentos, elaborados por el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III, tienen ahora más páginas, pero han optado por simplificar algunas cuestiones desde hace un año, borrando asuntos que algunos epidemiólogos consideran clave, como gran parte de la información específica sobre diferencias entre sexos.

Algunos expertos han reclamado al Ministerio de Sanidad que recupere esos datos, pero no han tenido éxito. Entre ellos, María Teresa Ruiz Cantero, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Alicante, inició una petición en la plataforma Change.org que ya cuenta con casi 40.000 firmas. En ella recuerda que el Artículo 27 de la Ley de Igualdad establece que los datos sanitarios deben ser desagregados por género, algo que es perfectamente posible en este caso, sobre todo teniendo en cuenta que se hizo en medio del caos del comienzo de la pandemia y se dejó de hacer cuando la situación era más favorable.

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Hasta el 29 de mayo de 2020, se incluían síntomas por género. (Sanidad)

Fuentes del Ministerio de Sanidad remiten a Teknautas a los informes generales que publica cada semana el CNE y que, en efecto, contienen apartados diferenciados por sexo. El problema es el nivel de detalle. Hasta el 29 de mayo de 2020 la información especificaba todos los síntomas (fiebre, tos, dolor de garganta, disnea, escalofríos, vómitos, diarrea, neumonía, etc.), así como enfermedades y factores de riesgo tanto de hombres como de mujeres. A partir de entonces, desaparecen estos datos, que son los realmente valiosos para muchos sanitarios e investigadores. La nueva información, simplemente, "contabiliza la cantidad de síntomas de forma genérica y eso no sirve para nada", afirma Ruiz Cantero.

placeholder Después de mayo, los síntomas no se detallan. (Sanidad)
Después de mayo, los síntomas no se detallan. (Sanidad)

Presentación clínica diferente

El "apagón de género", como califica esta situación, es grave porque la presentación clínica del covid es diferente en hombres y mujeres. De hecho, al analizar los datos de la primera ola, destaca que la neumonía es mucho más frecuente en los hombres que en las mujeres (64% de los casos, frente al 44%), así como otros problemas respiratorios. En cambio, son más frecuentes en ellas los síntomas digestivos, como diarreas y vómitos; algunas afectaciones neurológicas como la anosmia (pérdida de olfato) y ageusia (pérdida del gusto); y los problemas de piel.

Foto: El covid y sus síntomas. (EFE)

Sin embargo, probablemente el aspecto del coronavirus con diferencias más marcadas entre hombres y mujeres es el covid persistente, los casos en que síntomas y secuelas de la enfermedad se prolongan durante meses después de haber dado positivo por SARS-CoV-2. Los datos de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) indican que el 79% de los pacientes que lo sufren son mujeres. Aunque hay algunas hipótesis, la causa de este problema sigue siendo un misterio y la evolución es muy dispar entre unos individuos y otros.

Esa información, recopilada en el ámbito de la Atención Primaria, es difícil de comparar con la que ofrece el Ministerio de Sanidad, precisamente, porque los datos pormenorizados por sexo solo abarcan desde marzo hasta mayo de 2020. ¿Qué pasa con el resto? La catedrática de la Universidad de Alicante ha intentado pedir los datos sin éxito, incluso recurriendo al Portal de la Transparencia de la Administración General del Estado. "Nunca había usado esta vía porque lo habitual es que nos den datos y microdatos para realizar análisis complejos", explica. Por el contrario, esta vez desde el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias que dirige Fernando Simón le respondieron que tratar de recopilar esa información era demasiado laborioso, "con muy buenas palabras, eso sí".

El papel de los datos

En cualquier caso, Ruiz Cantero confía en obtenerlos próximamente, pero el problema no es que ella pueda acceder a esta información, sino que esté disponible para todos los investigadores y médicos. "Sé que al final la tendremos y la podremos usar en publicaciones científicas, pero ¿para qué? Lo relevante en una pandemia es que los datos puedan ser utilizados en tiempo real para tomar decisiones objetivas basadas en pruebas", destaca.

"Está claro que es un problema, el control de la pandemia pasa por tener buena información", coincide Manuel Franco, profesor de Epidemiología de la Universidad de Alcalá y de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins (EEUU). "Cuantos mejores y más completos datos tengamos, mejores análisis podremos hacer, habrá más conocimiento científico, mejores modelos predictivos e intervenciones", asegura. No obstante, en su opinión hay otras variables que tampoco se están teniendo en cuenta, no solo la cuestión de género. "El problema de la epidemiología es que siempre tenemos datos incompletos, y es un problema global, porque en EEUU se quejan constantemente de esto. Sería muy interesante conocer dónde vive el paciente, qué nivel educativo tiene, qué trabajo tiene o con cuántas personas vive", afirma el experto, que también es portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS).

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Foto: EFE.

Sin embargo, llama la atención que un país como España no afine más en la publicación de datos por sexo cuando estos sí se están recopilando y son significativos. María Teresa Ruiz Cantero lleva tres décadas especializada en el estudio de las cuestiones de género y salud, y cuando la Organización Panamericana de la Salud contactó con ella para realizar un estudio del covid en relación al género vio que los microdatos "estaban accesibles en Brasil, en México, en Colombia... Y en España no. Me dio vergüenza", afirma.

No obstante, el problema es generalizado y, en su opinión, la Organización Mundial de la Salud (OMS) contribuyó a crearlo al comienzo de la pandemia. "Definió el covid como una enfermedad respiratoria de origen infeccioso, así que los médicos se centraron en buscar ese problema. Al principio solo realizaban test diagnósticos a quien tenía síntomas respiratorios, predominantes entre los hombres, y la consecuencia fue que hubo menos diagnósticos entre mujeres, menos ingresos y, en teoría, menos muertes; pero luego se ha revelado que fallecieron fuera del hospital, sobre todo en los geriátricos", explica. Al final, la definición de la OMS cambió en diciembre: ahora es enfermedad inflamatoria que puede afectar a muchos órganos del cuerpo.

En medio, se ha podido producir un retraso en el diagnóstico de las mujeres que probablemente también influya en otros datos, incluyendo el covid persistente. Aunque solo es una hipótesis, "un problema tratado a tiempo es menos probable que deje efectos secundarios".

Datos en entredicho

Por eso, la idea de que el covid provoca una mayor mortalidad entre los hombres aún habría que cogerla con pinzas. Según la experta en salud pública de la Universidad de Alicante, los datos que se han ido conociendo confirman que los hombres han muerto más en los hospitales por covid confirmado, es decir, con la prueba hecha, y generalmente con neumonía. Por el contrario, las mujeres murieron más en los geriátricos, tanto por covid confirmado como por covid sospechoso. En este último caso, el médico firma el certificado de defunción basándose en los síntomas de la persona que ha fallecido, pero no cuenta con los resultados de un test que lo pueda corroborar.

Sin embargo, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), que comenzó a esgrimirse al finalizar la primera ola para acusar al Gobierno de que no estaba contabilizando bien los fallecimientos por covid, tiende a igualar las cifras. "Al principio había más mortalidad en hombres que en mujeres, pero estamos hablando del primer mes. Después, comenzó a subir en mujeres con respecto a los hombres. Una parte de la explicación sería la falta de atención a otros problemas sanitarios, como el cáncer: como las mujeres tenemos más esperanza de vida, es posible que ese problema les afectase más", apunta. Sin embargo, "también es probable que hubiera más casos de covid no hospitalizados que acabasen en muerte". En este sentido, "en una pandemia fluctúan mucho los datos, van evolucionando, y se necesitan los estudios de tendencias de casos y fallecimientos, no la fotografía fija".

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Foto: EFE.

Otra pista sobre la infravaloración del covid en las mujeres españolas es el estudio de seroprevalencia ENE-COVID, que evidencia que detectó más anticuerpos entre los participantes de sexo femenino. Al igual que ha ocurrido en otras epidemias recientes, como la del zika o la del ébola, parece que ellas han estado más expuestas por diversas razones, como el hecho de ser cuidadoras y predominar en el sector sociosanitario. Además, debido a que tienen una mayor esperanza de vida, hay más mujeres que hombres en los geriátricos. La web Global Health 50/50, que aboga por una atención a la salud igualitaria, ha creado una sección de covid y permite confirmar que esta circunstancia es muy similar en todos los países.

¿Qué dice la literatura científica?

A pesar todo, la literatura científica internacional sigue indicando que mueren más hombres que mujeres por covid. Sin embargo, al diseccionar los datos se encuentran claves muy interesantes. Por ejemplo, que "en edades muy avanzadas, más allá de los 80 años, la mortalidad femenina es superior". Para observar esos detalles y tratar de estudiar los motivos "hay que cruzar edad, sexo y comorbilidad". Es decir, conocer si una persona tiene diabetes, hipertensión o riesgo cardíaco y en qué medida estos factores incrementan el riesgo. Como la afectación es diferente en función del sexo, es imprescindible incluir todos los datos para sacar conclusiones. "Hay que conocer los patrones biológicos de riesgo, los hábitos de riesgo o la sintomatología. Necesitamos hacer combinaciones complejas para conocer el perfil de riesgo, porque varía bastante en mujeres y hombres", insiste la experta.

En definitiva, "estamos viviendo la emergencia de un sesgo de género en salud en tiempo real", afirma. Sin embargo, este problema es bien conocido. "No siempre es así, pero en muchas patologías los síntomas y los signos son diferentes en hombres y en mujeres", explica en relación a la percepción subjetiva de los pacientes y a las pruebas objetivas que confirman los diagnósticos. Está comprobado que un infarto difiere en ambas cosas entre hombres y mujeres.

Una investigación danesa también mostró en 2019 que hasta 700 problemas médicos se diagnostican con retraso en las mujeres con respecto a los hombres. "Solo ocurre al revés en el caso de la osteoporosis, porque se identifica con las mujeres que tienen menopausia, así que está clara perspectiva de género es útil para la salud de los dos sexos", apunta Ruiz Cantero. En el fondo, el problema es que el organismo masculino siempre ha sido la referencia estándar, incluyendo la investigación científica, que tradicionalmente ha descartado incluir mujeres o animales de sexo femenino en muchos estudios por diversos motivos. "Hoy en día se sigue enseñando así en la universidad", lamenta la experta.

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