Así será una de las vacunas del CSIC contra el covid-19: intranasal y monodosis
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La vacuna llegaría en 2022

Así será una de las vacunas del CSIC contra el covid-19: intranasal y monodosis

La vacuna también generaría inmunidad esterilizante, con lo cual no solo reducirá los efectos de la enfermedad si no también frenará la infección y la transmisión del virus

placeholder Foto: El CSIC desarrolla un prototipo de vacuna contra el SARS-CoV-2 que protegerá contra la infección y la transmisión del virus. (EFE)
El CSIC desarrolla un prototipo de vacuna contra el SARS-CoV-2 que protegerá contra la infección y la transmisión del virus. (EFE)

Actualmente hay cuatro vacunas contra el SARS-CoV-2 que cuentan con autorizaciones condicionales de comercialización: BioNTech y Pfizer, Moderna, AstraZeneca y la última, Janssen Pharmaceutica NV, a raíz de los resultados positivos de las evaluaciones efectuadas por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Pero aún hay otras tantas que se están desarrollando debido a la urgencia que ha generado la pandemia del covid-19; entre ellas se encuentran las tres que está creando el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Una de ellas, según el virólogo que participa en el desarrollo de la misma, Luis Enjuanes, será intranasal, autoamplificable y generará inmunidad esterilizante, con lo cual no solo reducirá los efectos de la enfermedad si no que también frenará la infección y la transmisión del virus.

Enjuanes, el virólogo líder del desarrollo del prototipo de la vacuna intranasal, ha concedido una entrevista al CSIC sobre el desarrollo de su vacuna y cree que estará lista para dentro de un año, aproximadamente en el primer trimestre de 2022, cuando ya se hayan obtenido datos de ensayos clínicos para probar la seguridad de la vacuna y poder administrarla entre la población. Otra de las tres vacunas que está desarrollando el CSIC que usa un vector viral con el que ya han fabricado siete vacunas se espera que esté lista para finales de este año.

La vacuna intranasal en fase de dearrollo es original y diferente a muchas de las que ya están disponibles en el mercado, tal y como ha indicado Enjuanes, quien sostiene que "no se ha hecho ninguna de este tipo" hasta la fecha. Está basada en la manipulación genética del propio SARS-CoV-2, del que se ha derivado un replicón de ARN que multiplica la dosis génica que desencadena la protección. Uno de los grandes obstáculos de esta vacuna es conseguir tecnologías complementarias para la administración de la vacuna. Actualmente se conocen tecnolgías de este tipo y ya hay varios prototipos pero aún no están aprobadas con lo cual están a la espera de la aprobación de parte de las agencias de control para consolidar su seguridad. De aquí al verano el equipo encargado comenzará a llevar a cabo ensayos con ratones y hámsters.

Monodosis y administración intranasal

La vacuna se administraría con una sola dosis y de forma intranasal, pero no es la más adecuada ni la preferida de las agencias de control de medicamentos porque induce una inmunidad general en todo el organismo, sistémica, y menos fuerte en las mucosas. Sin embargo, como este coronavirus entra prioritariamente en nuestro organismo a través de las vías respiratorias, si se administra la vacuna intranasalmente, se inmuniza esa zona y la protección es mayor. El virólogo explica que están estudiando dos vías de administración: la intranasal y la intramuscular, que se inyecta en un brazo, pero que por ahora están siguiendo la ruta intranasal. De hecho exsiten compañías que han fabricado vacunas intramusculares ya están investigando vías para administrarlas intranasalmente ­de forma segura por ejemplo, con 'sprays'.

Amplificable: inmuidad más potente

Otra característica relevante de esta vacuna es que sería amplificable, es decir, que con el propio motor del virus amplificaría varios de sus genes. Además de centrarse en el gen de la proteína S de las espículas, la más importante para inducir la protección, también se enfocaría en el de otras otras como la nucleoproteína, lo cual favorece una respuesta celular a través de los linfocitos T. Según el CSIC, la dosis de ARN que se inyecta podría multiplicarse por 5.000 veces dentro del organismo. Estos genes destruyen las células del organismo que han sido infectadas, entonces el virus sale al exterior y es neutralizado por los anticuerpos. Enjuanes asegura que "así logramos una inmunidad más amplia y potente".

Inmunidad prolongada

Al basarse en un ARN autorreplicante, según el experto, induce una inmunidad no solo de alto nivel, también de larga duración. En principio la vacuna debería ser más inmunogénica que las que se están suministrando ahora, porque además incluye varias proteínas del virus. Asimismo, cualquier vacuna que induzca una inmunidad en las mucosas respiratorias, puede ser de uno, dos o como máximo tres años.

A la hora de desarrollar la vacuna, debido a que está siguendo una ruta más lenta que las ya disponibles, han podido tener en cuenta el desarrollo de las nuevas variantes del virus. Según Enjuanes, "la versión en la que nos estamos centrando incluye las mutaciones de los virus de Reino Unido, Sudáfrica y Brasil, y seguramente también de alguna variante de Estados Unidos que ha aparecido en California y Nueva York". A pesar de que la vacuna tarde más en salir, estará actualizada con la situación más avanzada de la pandemia, el virólogo añade que "si esto sigue así, habrá que actualizar las vacunas cada año, como sucede con el virus de la gripe, en función de las variantes que surjan".

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