consecuencias de la pandemia

Niños y coronavirus: test, rastreos y aislamiento para poder abrir los colegios

La vuelta al cole de los más pequeños se convierte en el primer gran reto del nuevo curso tras las vacaciones, con un covid-10 que no frena y cuyos contagios siguen aumentando

Foto: Varios niños hacen cola para entrar en el colegio. (EFE)
Varios niños hacen cola para entrar en el colegio. (EFE)

Una de las grandes preocupaciones que ha generado la pandemia de coronavirus se explica en una sola palabra: colegios. Tras el confinamiento para solventar la primera oleada del virus, se esperaba una mejoría que permitiera a la población recuperar cierta normalidad en su vida. Sin embargo, los rebrotes empieza a hacer temer lo peor, provocando dudas sobre qué pasará con los más pequeños, que en poco menos de un mes deberían de volver a sus centros de estudio para seguir con su formación y aprendizaje.

Según la Unesco, aproximadamente el 60% de los estudiantes de todo el mundo vio interrumpida su educación durante el pasado curso por el cierre de los colegios como consecuencia del confinamiento por el covid-19. Son muchos los expertos que apuntan a que el hecho de que el niño no interaccione con sus amigos ni acuda regularmente a los centros para estudiar puede provocar daños en el desarrollo social, psicológico y educativo de los menores. Pero la gran pregunta sigue sobre la mesa: ¿es seguro que vuelvan a los colegios?

Para ello, es necesario tener en cuenta dos cuestiones básicas: la primera, los niños son un foco principal a la hora de contraer y transmitir enfermedades respiratorias, tal y como confirman numerosos estudios realizados con el virus de la gripe; la segunda, que el covid-19 parece no afectar tanto a los pequeños como a los mayores, pues se infectan en menor medida aunque sí pueden ser transmisores, y, en caso de enfermar, tienen por norma general síntomas mucho más leves. A pesar de ello, la preocupación lógica por la vuelta al colegio hace que existan dudas sobre qué hacer al respecto.

Varios estudios publicados en 'The Lancet' analizando la situación abogan por seguir una serie de pautas para conseguir abrir los colegios y minimizar los contagios en la medida de lo posible. Para ello, ponen sobre la mesa una serie de cuestiones básicas: partiendo de la base de que habrá contagios, para evitar grandes brotes que multipliquen la incidencia del virus en la población sería necesario llevar a cabo pruebas de detección, así como realizar un rastreo exhaustivo de los positivos, además del aislamiento total de los contagiados y de aquellas las personas que hayan estado en contacto con ellos.

"Las tasas de transmisión del SARS-CoV-2 fueron bajas en los entornos educativos de Nueva Gales del Sur (Australia) durante la primera ola epidémica de covid-19, lo que coincide con una enfermedad leve y poco frecuente en la población de 18 millones de niños. Con pruebas de caso-contacto efectivas y estrategias de manejo de epidemias, los niños y maestros no contribuyeron significativamente a la transmisión del coronavirus. Estos hallazgos podrían usarse para informar sobre modelos y políticas de salud pública con respecto al cierre de escuelas durante la pandemia", explica Kristine Macartney, experta del Ministerio de Salud de Nueva Gales del Sur, en un artículo de 'The Lancet'.

Evidentemente, el problema no es solo que los menores contraigan la enfermedad por el contacto con otros compañeros que podrían tener el virus, sino que cuando regresan a casa pueden contagiárselo al resto de familiares y, estos, a otras personas con las que tengan contacto en su vida diaria, lo que puede multiplicar la incidencia del virus de manera significativa. Pero un estudio realizado en Corea del Sur sugiere que las tasas de contagio son menores cuando el niño tiene menos de 10 años: solo se detectaron contagios domésticos en 3 de 57 niños (5%) con covid-19 menores de esta edad, por los 43 de 231 (19%) entre 11 y 19 años.

(EFE)
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¿Reapertura total o parcial?

Por esa razón, otra de las cuestiones que se está poniendo sobre la mesa es la necesidad de abrir total o parcialmente los colegios. Es decir, reapertura con los horarios habituales o, por el contrario, que la mitad de los niños acudan al colegio en semanas alternas, con el objetivo de reducir los grupos de contacto. Sin embargo, Jasmina Panovska-Griffiths, experta del University College de Londres, explica en otro estudio publicado en 'The Lancet' que aunque se reabran los colegios de manera fraccionada, probablemente tenga lugar una segunda ola de infecciones. Cree que la única manera de evitarla es ampliar significativamente el número de pruebas de control sobre los menores.

"Con un aumento del número de pruebas, además de un rastreo y aislamiento de contactos efectivos, se podría prevenir un repunte epidémico. Para evitarlo, suponiendo que se pudiera rastrear el 68% de los contactos, estimamos que el 75% de las personas con infección sintomática necesitarían hacerse la prueba y aislar los casos positivos si las escuelas se abrieran a tiempo completo en septiembre, o el 65% en el caso de que se usara un sistema de rotación a tiempo parcial. Si solo se pudiera rastrear el 40% de los contactos, estas cifras aumentarían al 87% y 75%, respectivamente", explica Panovska-Griffiths.

El primer gran problema tras el término de las vacaciones y el comienzo del nuevo curso será la vuelta al colegio. Que los menores mantengan una distancia de seguridad, cumplan con una serie de normas higiénicas e, incluso, que estudien en grupos reducidos podría no ser suficiente para evitar nuevos casos. Por ello, los expertos creen que es fundamental contar con pruebas suficientes, así como llevar a cabo labores de rastreo y aislamiento eficientes para evitar nuevos brotes. No en vano, no se trata de un juego: lo que se está poniendo sobre la mesa es la salud de nuestros menores.

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