Todavía queda un largo camino por andar

¿Tienes la sensación de que la pandemia está acabando? En realidad, va peor que nunca

El coronavirus está cada vez más controlado en los países europeos, pero bate récords de nuevos contagios en otros continentes

Foto: Un enfermo de coronavirus, en Madrid. (Carmen Castellón)
Un enfermo de coronavirus, en Madrid. (Carmen Castellón)

Las cifras del coronavirus bajan desde hace semanas y ahora nos preocupamos por lo que podemos hacer en cada una de las nuevas fases de desescalada. Inevitablemente, tras el horror, en España nos invade la relajación y hemos comenzado a pensar en las terrazas, en el fútbol y en cómo organizar las playas; mientras que la agenda mediática va dejando hueco a nuevos problemas políticos, sociales y económicos. Sin embargo, otros países viven una realidad distinta, así que el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesu, ha tenido que salir a recordar que, al margen de Europa, la situación internacional con respecto a la pandemia es cada vez peor.

Los números oficiales hablan de siete millones de casos y más de 400.000 fallecidos, aunque ya sabemos que probablemente la realidad es mucho más dramática. En cualquier caso, al margen de cuáles sean las cifras concretas, está claro que la tendencia es preocupante en la mayor parte del planeta. El número de nuevos casos diarios confirmados bate récords, superando los 130.000 mundiales en estos primeros días de junio.

El continente americano se lleva la palma, con casi la mitad de los casos registrados en todo el mundo, sobre todo por los dos grandes epicentros mundiales de la pandemia: EEUU en el norte, con dos millones de contagios, y Brasil en el sur, con más de 700.000. En el país de Donald Trump, con algunos altibajos, el número de nuevos contagios se mantiene en niveles parecidos desde principios de abril, cuando las cifras se dispararon por encima de los 20.000 diarios, aunque hay grandes diferencias entre estados (en Nueva York, el comportamiento se parece más al europeo, mientras que otros estados viven su peor momento). En el gigante de Sudamérica, la tendencia es aún más preocupante, porque la curva va al alza, especialmente desde finales de mayo.

El problema en América se explica desde una doble perspectiva, afirma en declaraciones a Teknautas el epidemiólogo Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología. Por un lado, como fruto del “marco de gestión política” de líderes como el brasileño Jair Bolsonaro, que restaron importancia a la enfermedad o apostaron por dejar que circulase entre la población para crear una cierta inmunidad de rebaño, “sin ser conscientes de que esto significaría un número de muertes absolutamente inaceptable”.

¿Tienes la sensación de que la pandemia está acabando? En realidad, va peor que nunca

Por otro lado, el impacto en el continente americano también tiene que ver con la debilidad del sistema sanitario de algunos países, unida a la situación de vulnerabilidad de sus habitantes en cuanto a desarrollo y situación económica. “En el ámbito domiciliario, pueden convivir muchas personas y gran parte de ellas no pueden permitirse el lujo de quedarse confinadas, sino que salen a la calle a buscarse la vida”, señala.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

En el panorama internacional, también destaca Irán, que después de ser uno de los primeros países que sufrieron la pandemia fuera de China, se está convirtiendo en el gran ejemplo de lo que es un rebrote. El número de nuevos casos diarios superó ampliamente el pasado 5 de junio a los que registró en el anterior pico, a finales de marzo. En el continente asiático, también preocupa la India: a pesar de que su número de casos es relativamente bajo teniendo en cuenta que es el segundo país más poblado del mundo (270.000, poco más que España), la cifra de nuevos positivos bate récords casi a diario, con cerca de 10.000 en los últimos días.

Según los expertos, en muchos países es difícil discernir si los números son un reflejo fiel de la evolución de la pandemia o si tienen que ver con cuestiones logísticas. Es decir, si los sistemas sanitarios van teniendo más capacidad de realizar test, es lógico que las cifras se incrementen. El número de muertes tampoco es un dato fiable para ver tendencias, por la disparidad de criterios para atribuirlas al covid-19 o la cadencia con la que se van suministrando los datos.

Por estos mismos motivos, es una incógnita lo que está sucediendo en África. El impacto de la pandemia en este continente parece modesto, pero “no sabemos si realmente es así”, reconoce García Rojas, “o si los datos son fruto de que no hay información suficiente porque los sistemas sanitarios de estos países son precarios”. Este experto, que fue presidente de Unicef Canarias, pone como ejemplo que las islas están recibiendo una gran afluencia de pateras y “en cada una de ellas suele venir al menos un positivo”. Esto significa “que el virus está circulando en los países de origen de estas personas, que normalmente no se infectan en el transcurso de la travesía sino antes, teniendo en cuenta los periodos de incubación”.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

La suma de todo el continente africano supone poco más de 140.000 casos, la mayoría en Sudáfrica (más de 50.000) y Egipto (más de 34.000). Por lo tanto, es posible que el coronavirus no esté teniendo mucha presencia en el continente africano, pero también es probable que sí la tenga y no se esté detectando. Aunque las cifras sean pequeñas con respecto al resto del mundo, la tendencia sí parece preocupante, puesto que el número de casos diarios ha alcanzado récords en estos primeros días de junio. El único elemento positivo es que, “a raíz del ébola, algunos países han adquirido experiencia en el control de problemas de salud de estas características”, según el epidemiólogo.

Por lo tanto, la situación más favorable está en Oceanía, apenas tocada por la pandemia, y en Europa, que la está dejando atrás aunque se mantiene como segundo continente más afectado. La excepción es Rusia, que parece incapaz de disminuir los contagios, puesto que desde comienzos de mayo reporta un número diario casi constante, nunca inferior a 8.000.

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Igual de letal

“Las estrategias de contención a través del confinamiento domiciliario han dado muy buen resultado en Europa y ahora tenemos que evitar la posibilidad de que haya rebrotes”, señala el experto. “Seguimos en pandemia, el microorganismo sigue ahí y vamos a tener que convivir con casos aislados o esporádicos de esta enfermedad. Tenemos que trabajar para evitar un rebrote a través de la distancia física, el lavado de manos y el uso de mascarillas”, añade.

En este sentido, uno de los aspectos más comentados en los últimos días es la posibilidad de que el virus esté siendo menos letal. Las apreciaciones de algunos médicos italianos, que han observado cómo los pacientes que llegan a sus hospitales presentan una menor carga viral, han desatado estas especulaciones. Esta idea también parece apoyarse en las cifras de muertes de algunos países, que van ligeramente a la baja aunque sus contagios sigan siendo altos.

Sin embargo, los expertos creen que existen varios factores que explican la situación. El mayor conocimiento de cómo manejar la enfermedad desde el punto de vista clínico o el hecho de que se esté diagnosticando antes pueden jugar un importante papel en países como EEUU. Por otra parte, en el caso de Irán, aún es demasiado pronto para que la nueva ola de contagios pueda haberse traducido en muertes. Y en otros países, como Brasil o Rusia, realmente las cifras de fallecimientos siguen siendo muy elevadas.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

Lo que está claro es que por el momento el virus no ha sufrido mutaciones importantes que lo hagan menos virulento. Entonces, ¿hasta qué punto nos debería preocupar que el incremento de la pandemia en el mundo pueda revertir de nuevo en Europa? ¿Vamos camino de convertirnos en Irán? ¿O lograremos la eficacia de China, que no suma ni un solo muerto desde el 17 de mayo y cuyos nuevos contagios diarios se pueden contar con los dedos de las manos? Por muy controlada que está la epidemia de puertas para adentro, uno de los grandes retos estará en las fronteras de un continente que en gran medida vive del turismo.

No obstante, en el caso de España, “los ciudadanos que nos visitan como turistas proceden de países que están solucionando sus problemas en relación con la pandemia”, opina García Rojas. Además, por el momento, la circulación de personas está muy lejos de ser lo que era. Los turistas “tendrán que ser autorizados a salir de su país” y, además, “tener posibilidades económicas” para viajar por placer, lo que está al alcance de muchos menos teniendo en cuenta las consecuencias que deja el coronavirus en todo el mundo.

En cualquier caso, “independientemente de los controles que se van a implementar y de los requisitos que se exigen en el ámbito de la hostelería, sería conveniente que, antes de que salgan de sus países, los turistas tuvieran que hacerse una PCR”, propone. Si no se hacen en el país de origen, podrían correr a cargo del sistema sanitario público a su llegada, una alternativa menos deseable desde el punto de vista económico y menos segura, puesto que ya habrían llegado al país. Del mismo modo, los españoles también tendrían que hacerse la prueba antes de salir al extranjero.

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