EL VERANO SERÁ LARGO Y SECO

La meteorología nos aboca a un verano de megaincendios como el de Tarragona

España sufrirá megaincendios, sea este año u otro, porque el cambio climático, la extinción temprana y la falta de política forestal han preparado el monte para la catástrofe, según los expertos

Foto: El incendio de Ribera de Ebro (Tarragona) ha avanzado incontrolado durante la pasada noche.(Reuters)
El incendio de Ribera de Ebro (Tarragona) ha avanzado incontrolado durante la pasada noche.(Reuters)

El incendio de la comarca tarraconense de la Ribera d'Ebre avanza sin control. Ya ha quemado unas 5.000 hectáreas de cinco términos municipales. Los bomberos forestales estiman que la previsión de la extensión final del fuego llegará a unas 20.000 hectáreas, un superficie similar a la de 31.000 campos de fútbol.

El año 2019 no es nada halagüeño para el monte. Acaba de comenzar el verano y ya se han quemado en España 45.000 hectáreas, un tercio más que el promedio desde 2009, según informa el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y si sumamos la extensión ya calcinada en el incendio de Tarragona.

Las previsiones meteorológicas acompañan el pesimismo de los conocedores de la materia. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) subraya que la precipitaciones de lluvia se encuentran por debajo de los indicativos normales en casi todo el país. El valor medio nacional entre el 1 de octubre de 2018 y el 11 de junio pasado está en un 15 por ciento menos que el dato promedio del año hidrológico. La predicción estival de la Aemet dice que se esperan temperaturas más altas de las habituales en casi toda España, además de lluvias escasas.

Según los expertos consultados, a la situación meteorológica adversa para el monte se le unen otras causas que probablemente aboquen a tener un verano de incendios muy complicado. ¿Cuáles son esas causas principales? La escasa humedad que acumula la vegetación por el déficit de lluvias en primavera, la falta de una gestión forestal valiente que fomente actividades socioeconómicas en el medio rural que prevengan los incendios y la extinción temprana de fuegos que ha creado un paisaje lleno de combustible fósil que está ahí listo para arder como una tea en circunstancias adversas.

Un árbol arde en un incendio de la Sierra de Sollera (Asturias) en mayo de 2019.(EFE)
Un árbol arde en un incendio de la Sierra de Sollera (Asturias) en mayo de 2019.(EFE)

“La previsión meteorológica nos dice: el verano va a ser largo y seco. Si eso se cumple, vamos a un escenario de megaincendios”, advierte a El Confidencial Marc Castellnou, jefe del Grupo de Refuerzo de Actuaciones Forestales (GRAF) de los Bomberos de la Generalitat de Cataluña y uno de los grandes expertos mundiales en el análisis de los incendios forestales y su casuística. Castellenou está al mando de las operaciones para sofocar el incendio de Ribera d'Ebre.

El 25 de junio pasado, la mayor parte de la capa superficial del suelo de la España peninsular estaba muy seca (en naranja), según se puede ver en el mapa de la Aemet.

Castellnou participó hace unos días en un debate organizado en Madrid por la Fundación Felipe González, con la presencia del expresidente de Gobierno, de conocedores de esta problemática y de la presidenta de esa fundación y exparlamentaria en el Parlamento catalán, Rocío Martínez-Sampere. El político socialista, de 77 años, siente inquietud por lo que le sucede al monte en España, Europa y el mundo. “Tenemos que tomar medidas urgentes y creativas y superar nuestra perspectiva de urbanitas desde el asfalto”, comentó González en el debate en el que se trató la problemática de los megaincendios.

Es tal la preocupación del expresidente que se lanza a lecturas geopolíticas sobre las consecuencias de los grandes incendios. “La Primavera Árabe fue precedida de una ola de incendios en Rusia. Esto provocó que se suspendieran las exportaciones de grano. La poca oferta hizo subir los precios en el Mercado de Chicago en un 135% y la gente que estaba en el límite de la supervivencia no pudo pagar su sustento y se rebeló”, explicó Felipe González durante el acto organizado por la fundación que lleva su nombre.

En lo que llevamos de siglo XXI, incluidos los primeros meses de 2019, ha habido en España 457 grandes incendios forestales (GIF), categoría aplicada a los fuegos que superan las 500 hectáreas (ha) de monte quemado. El promedio de número de GIF anuales es de 25 en el presente siglo, aunque en 2006 sucedieron 58 y en 2017 hasta 57.

Los tres megaincendios que ha superado las 20.000 hectáreas en el presente siglo se iniciaron en las localidades de Minas de Río Tinto (Huelva, 29.867 ha), Cortes de Pallás (Valencia, 28.879 ha) y Andilla (Valencia, 20.065 ha). El reportero recorrió en coche los incendios de esas dos localidades valencianas y se cansaba uno hasta de conducir transitando el terreno devastado. No se veía el fin. El de Cortes de Pallás solo lo paró el mar, prácticamente. Para que el lector se haga una idea, el fuego de Minas de Río Tinto equivale a la superficie de 46.000 campos de fútbol. El incendio de la Ribera d'Ebre se colará en el listado de este gráfico próximamente.

Ese tipo de megaincendios se puede reproducir en España y Portugal este verano. Los expertos miran como paradigma amenazante al siniestro de Pedrógão Grande (Portugal), que en junio de 2017 arrasó 53.000 ha y causó el fallecimiento de 66 personas. Ese fuego llegó a quemar el monte a una velocidad de 14.000 ha por hora.

Marc Castellnou, que lleva a sus espaldas 31 campañas de incendios, afirma a este diario que ahora mismo “hay un gran déficit hídrico”, ya que "no venimos de un invierno húmedo y el calor puede derivar en algo devastador para el monte”. Castellnou señala: “Conozco bien Cataluña, la situación es la peor de los últimos 15 años con diferencia”.

Este sabio catalán en el estudio de los incendios forestales, reclamado en decenas de países para que los asesore ante el agravamiento global del problema, afirma que “los megaincendios ocurrirán en España, ya no hay tiempo para evitarlos”. Castellnou habla incluso de la amenaza de una era de teraincendios para España y otros países, es decir, fuegos que carbonicen cientos de miles de hectáreas, incluso millones.

Paradógicamente, la enorme eficacia de los servicios de extinción ha creado una gran cantidad de combustible vegetal listo para arder en un futuro

En su predicción de científico, este ingeniero de Montes dice que “las zonas que más van a sufrir van a ser las del Cantábrico y el Pirineo porque tienen bosques más viejos y más extensos que están perdiendo humedad, con lo cual estarán fuera de capacidad de extinción”.

Castellnou se muestra muy crítico con la falta de gestión forestal que se ha dado en España en los últimos decenios y que se ha limitado a suministrar recursos para apagar los fuegos de forma rápida. “Hemos invertido mucho en hospitales, pero poco en médicos. Hemos sido muy buenos en apagar incendios, pero hemos creado un combustible incontrolable para apagar los siguientes”, sostiene este ingeniero de montes.

Paradógicamente, la enorme eficacia de los servicios de extinción de incendios de España ha creado un grave problema de acumulación de combustible vegetal listo para arder en un futuro con una gran virulencia energética y destructora. La masa forestal incontrolada y no gestionada crece sin parar. En la opinión del jefe de bomberos catalán, aumentan sin parar los recursos de extinción lo que antes se invertía en gestión forestal. “La economía forestal no existe, salvo la economía de extinción de incendios”, destaca. Añade Castellnou: “Nuestra arrogancia moderna nos ha llevado a crear bosques llenos de combustible vegetal. Apagar rápido es un problema porque la energía por ser liberada va a ser brutal cuando haya otros incendios”.

Los bosques de España van a sufrir megaincendios seguro porque hemos creado el escenario propicio en los últimos 40 años

La responsable de la campaña de Incendios Forestales de Greenpeace, Mónica Parrilla, comenta a este diario que “el paisaje se ha transformado en un monte con vegetación seca continua (combustible) y, por tanto, se han creado las condiciones para una alta capacidad de propagación de las llamas: un paisaje inflamable y susceptible de vivir incendios muy peligrosos en lugares donde, además, hay casas”.

Por estas razones y por el déficit de crear actividades económicas que den valor y protección al monte, Marc Castellonou resalta que si no ocurren los megaincendios este verano, eso solo significa que se demora la amenaza un año más. “La situación devastadora la tendremos este año, el siguiente o el otro. Los bosques van a sufrir megaincendios seguro porque hemos creado el escenario propicio en los últimos 40 años y no hemos invertido nada en evitarlo”. Para el jefe de los bomberos de Cataluña, “el paisano que tiene una actividad económica en el campo es el actor que más invierte en la prevención, pero resulta que tiene 80 años y eso hace que la situación sea muy grave”.

El incendio de Tarragona en el municipio de la Torre de l'Espanyol.(Bomberos de Cataluña / EFE)
El incendio de Tarragona en el municipio de la Torre de l'Espanyol.(Bomberos de Cataluña / EFE)

La era de los teraincendios

Los incendios de los últimos meses en países como Grecia, Francia, Portugal, Suecia, Chile, México, Estados Unidos o Canadá dibujan un panorama pesimista en cuanto a la salud de los bosques, su alta posibilidad de ignición y las consecuencias para la salud humana. Solo en California, una ola de incendios provocó en 2010 la muerte de centenares personas y decenas de miles de casas ardieron.

“Me decían mis amigos suecos: ‘A los 20 días del deshielo de los lagos se producen megaincendios y se nos queman 30.000 hectáreas y nunca nos había pasado, qué pasa aquí, pero si somos suecos”, narró Felipe durante su intervención.

El informe ‘Global Warming of 1.5ºC’ del Panel de Naciones Unidas para el Cambio Climático apunta que el calentamiento climático podría llegar a suponer un incremento del 38% de frecuencia de incendios forestales en el periodo 2010-2039 con respecto a promedios anteriores.

El incendio de Woolsey (California) provocó la evacuación de 300.000 personas en noviembre de 2018.(EFE)
El incendio de Woolsey (California) provocó la evacuación de 300.000 personas en noviembre de 2018.(EFE)

A parte del calentamiento global, las sequías cada vez más pertinaces en España, el éxodo rural que deja al monte y al campo sin actividades económicas que lo cuiden y las erráticas y deficientes políticas de gestión forestal nos sitúan en un escenario de teraincendios, fuegos de una energía brutal y fuera de capacidad de extinción para el ser humano.

Si no gestionamos el monte y no se lucha contra el cambio climático, el fuego será quien gestione nuestro territorio de forma dramática

El bosque necesita su propia transformación para adaptarse a las nuevas condiciones climáticas, pero cuando se produce un incendio destinado a gestionarlo naturalmente, los medios de extinción lo apagan rápido sin permitir que se regenere. “Los incendios son un proceso ecológico para regenerar los bosques y eso es necesario entenderlo en una sociedad egoísta con el monte”, explica Marc Castellnou. Explíquele usted a los políticos que es bueno para el monte que sufra incendios para salvaguardar un equilibrio ecológico y que no ordenen la extinción rauda y veloz de un fuego.

Ante esos teraincendios de los que habla Castellnou, dada toda la vegetación de sotobosque y matorral que no se ha regulado ecológicamente, Mónica Parrilla alerta de que “una quema de rastrojos, un cigarrillo mal apagado, la chispa de una maquinaria, cualquiera de las causas que origine el fuego, puede desencadenar un incendio con un gran potencial de destrucción”.

Soluciones creativas

El jefe del GRAF de Cataluña contaba hace una semana que apagando un incendio forestal en la provincia de Tarragona habían tenido la suerte de que un campo de olivos paró el fuego. Eso, una actividad económica aún vigente frenaba la devastación. ¿Qué ocurrirá cuando ese campo de olivos se abandone como se han abandonado millones de hectáreas de cultivo en España y se deje crecer la vegetación sin control bajo condiciones de cambio climático?

Tenemos un problema grave en Europa de protección civil y necesitamos una economía que nos proteja de los teraincendios

Ante esta situación, en un país como España donde casi el 80% de la población vive en ciudad, ¿qué se puede hacer para protegernos de los megaincendios? Marc Castellnou apuesta por soluciones europeas y globales e insiste en que los portugueses y los españoles son los campeones mundiales en extinción de incendios y pueden aleccionar al resto de países que ahora los sufren para que no caigan en los mismos errores.

“Tenemos un problema grave en Europa de protección civil. Necesitamos una economía que nos proteja de los teraincendios que quemarán millones de hectáreas”, argumenta Castellnou. De acuerdo con el jefe de bomberos de Cataluña y otros expertos, es necesario preparar el paisaje para protegernos.

Parte del paisaje quemado por el megaincendio de Andilla (Valencia) en 2012.(EFE)
Parte del paisaje quemado por el megaincendio de Andilla (Valencia) en 2012.(EFE)

“Es el momento de terminar con las políticas defensivas y pasar al ataque. Hemos tomado decisiones políticas sobre el paisaje desde un coche, desde un despacho o una casa rural, pero el bosque, para soportar el cambio climático, se tiene que adaptar y debemos dejarle hacer, demás de preparar el paisaje para protegernos”, explica Castellnou. Agrega: “Quiero hacer un llamamiento a la creatividad y a volver a ser ingenieros. Tenemos que ser ingenieros y creativos. Debemos dejar de ser urbanitas y enseñar a Europa porque nosotros sabemos, lo que están padeciendo ellos ahora lo tenemos superado nosotros”.

En la misma línea argumental se sitúa Raúl Quílez, doctor en Incendios Forestales: “Quemar va a quemarse el paisaje, porque el fuego es inherente al clima mediterráneo, pero dado el cambio climático y el abandono del campo, lo que tenemos que hacer es preparar el paisaje para que sólo se queme lo que queramos que se queme”.

Con esa idea también está de acuerdo la responsable de incendios de Greenpeace. “Si no gestionamos el monte y se toman decisiones para luchar contra el cambio climático, el fuego será quien gestione nuestro territorio de forma dramática”, concluye Mónica Parrilla.

Ciencia

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