28 de julio

Día Mundial contra la Hepatitis: el objetivo es acabar con ella en 2030, ¿habrá vacuna?

Las consecuencias de las heptitis B y C afectan a 325 millones de personas al año de los que 1,34 millones acaban falleciendo por estas causas

Foto: Carteles de la OMS del Día Mundial contra la Hepatitis | OMS
Carteles de la OMS del Día Mundial contra la Hepatitis | OMS

Sientes un fuerte dolor abdominal. No tienes nada de hambre, solo fatiga. La cosa pasa a náuseas que derivan en vómitos. La fiebre es moderada, pero permanente. Claramente algo va mal, pero ¿el qué? La piel se te pone amarillenta. Todo apunta al hígado.

Las hepatitis B y C son enfermedades inflamatorias graves que afectan al hígado de más de 325 millones de personas de todo el mundo al año. Su fuerza infecciosa es la causante del cáncer hepático que se cobra cada año la vida de 1,34 millones de seres humanos, y este 28 de julio la Organización Mundial de la Salud trata de concienciar sobre el peligro que suponen y lo importante que es en estos tipos de hepatitis vírica un rápido diagnóstico y tratamiento. Lo hace celebrando el Día Mundial contra la Hepatitis.

Pese a que existen virus de tipo A, B, C, D y E, los catalogados como B y C son los más graves. Se estima que hay 257 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis B. De hecho en 2015, el último año del que tiene cifras la OMS, este virus se cobró la vida de 887.000 personas pese a que desde 1982 se dispone de una vacuna contra él que cuenta con una eficacia del 95%.

La hepatitis B mató en 2015 a 887.000 personas en todo el mundo pese a la existencia de una vacuna


Pese a la cobertura que da la vacuna, esta hepatitis sigue representando un riesgo laboral grave para los profesionales sanitarios ya que su contagio se trasmite por el contacto con la sangre u otros líquidos corporales de la persona infectada. Además, la prevención se complica por la resistencia del virus, que es capaz de sobrevivir hasta siete días fuera del organismo pudiendo causar durante este tiempo una infección en el hígado si penetra en una persona no vacunada.

La hepatitis B azota sobre todo a la población del Pacífico Occidental, donde un 6,2% de la población adulta la padece, y a África, donde están infectados un 6,1% de los adultos.

Por su parte la hepatitis C afecta a 71 millones de personas en el mundo, de las que gran parte se prevé que desarrollarán cirrosis o cáncer de hígado en el futuro. Esta variante del virus, que se cobra la vida de 399.000 personas cada año, se transmite únicamente a través de la sangre, por lo que la mayoría de infecciones se producen por exposición a pequeñas cantidades de este líquido durante el consumo de drogas inyectables.

Pese a tener un contagio más difícil que la de tipo B, la hepatitis C (VCH) es muy peligrosa, sobre todo por su naturaleza asintomática, lo que dificulta el diagnóstico en la fase aguda. Además, muchas veces la infección cónica por VCH también quedan sin diagnosticar porque se mantiene asintomática hasta décadas después de ser adquirida, cuando aparecen síntomas secundarios al daño hepático grave.

El virus de la hepatitis C es prevalente en todo el mundo, aunque las regiones más afectadas son el Mediterráneo Oriental y Europa, con una prevalencia del 2,3% y del 1,5% respectivamente.

Sin vacunas contra la C y la E

Vacunación | EFE Fernando Bizerra Jr.
Vacunación | EFE Fernando Bizerra Jr.


Las vacunas son un campo de batalla para la hepatitis. Existen vacunas seguras y eficaces para prevenir la hepatitis A; así como también para el tipo B, que entra dentro del calendario de vacunación infantil en España; y para el tipo D, cuya única forma de prevención consiste en la misma vacuna que se inyecta contra la hepatitis B. Sin embargo hasta el momento, al menos en Europa, no hay vacuna que haga frente a los tipos B y E.

Respecto a la vacuna para la hepatitis E, una enfermedad que generalmente suele ser autoeliminada pero que pese a ello, según datos de la OMS, se cobra la vida de 44.000 personas al año, China ha desarrollado una vacuna capaz de prevenirla que todavía no está disponible en los demás países.

La lucha está en la vacuna del tipo C. Aunque el objetivo de la OMS es erradicar la hepatitis en 2030, los investigadores siguen tratando de encontrar una vacuna para el virus VHC con la que no han dado hasta el momento. Por ahora la prevención depende de la reducción del riesgo de exposición al virus en el entorno sanitario, en los grupos de población de riesgo, como los consumidores de drogas inyectables, y en las relaciones sexuales.

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