mientras dormía

Muere Koko, la gorila que sabía lenguaje de signos y que lloró por Robin Williams

Tenía 46 años y la doctora Penny Patterson dedicó su vida a enseñarle a comunicarse con los humanos. Koko, nacido en el zoo de San Francisco, ha muerto a los 46 años

Foto: Koko jugando con Robin Williams
Koko jugando con Robin Williams
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Saltó a la fama como la gorila que sabía comunicarse a través del lenguaje de signos, aunque recientemente se la recordaba por la triste reacción que tuvo después de conocer la muerte de Robin Williams, con quien había mantenido una tierna amistad. También se convirtió, hace dos años, en protagonista de una campaña publicitaria en la que advertía al ser humano sobre los peligros del cambio climático —y que corrió como la pólvora en las redes sociales, aunque para muchas personas sin saber que en realidad era publicidad— durante la cumbre del clima de París. Ella era Koko.

Pero esta semana ha dejado de vivir. Así lo ha indicado la Fundación Gorilla, creada para la defensa y protección de estos animales, en un comunicado. "Koko, la gorila conocida por su extraordinario dominio del lenguaje de signos, y como embajadora de las especies en peligro de extinción, murió ayer por la mañana mientras dormía, a la edad de 46 años", reza el texto. Koko, "icono de la comunicación entre especies y de la empatía", era "amada" por todo el mundo. "Y se la extrañará profundamente".

Hace tan solo unos días, la Fundación recordaba que el lenguaje de signos no era la única vía de comunicación de Koko: la gorila también sabía utilizar el bolígrafo.

Koko fue la protagonista de 'La gorila que habla con la gente', un documental elaborado por la BBC sobre la historia del proyecto en torno a Koko, que nació con la intención de enseñar lenguaje de signo al animal.

La historia de Koko viene de lejos: nació el 4 de julio de 1971 en el zoo de San Francisco (Estados Unidos). Con solo un año, la médica Francine Patterson, conocida como Penny, comenzó a trabajar con ella para enseñarle el lenguaje de señas. La doctora y el médico Ronald Cohn trasladaron entonces tanto al animal como el proyecto que habían creado hasta Stanford en 1874, donde se creó la Fundación Gorilla. Allí el proyecto creció, hasta incluir a un segundo animal, Michael.

La gorila llegó a ser portada del National Geographic en dos ocasiones, una en 1978 en la que la propia gorila aparecía tomando una fotografía de sí misma frente a un espejo. La segunda portada que protagonizó, en 1985, aparecía Koko abrazada a un gato: esta segunda fue también la imagen que se llevó a la portada de un libro, 'El gatito de Koko', que contaba la historia de la peculiar gorila.

La Fundación ha señalado que seguirá honrando "el legado de Koko" y avanzando en la misión "con los proyectos que están en curso", y que incluyen trabajos de conservación en África o el santuario de los grandes simios en Maui.

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