pide seis millones de euros por 300 hectáreas

Reserva natural canaria a la venta en China: constructor busca 'pelotazo' millonario

Parte de la reserva natural de Güigüi, al oeste de Gran Canaria, apareció hace unos días en un portal inmobiliario chino. Esta es la historia detrás de este paradisíaco enclave

Foto: Montaje: Carmen Castellón.
Montaje: Carmen Castellón.

La reserva natural de Güigüi, al oeste de la isla de Gran Canaria, contiene una de las playas más vírgenes del archipiélago, principalmente porque es necesario caminar durante dos horas por un sendero escarpado para acceder a este paradisíaco enclave. Pese a que la mayor parte de las 3.000 hectáreas de la reserva son de titularidad pública, un terreno de unas 300 sigue en manos del empresario Jaime Cortezo, que lo adquirió hace 15 años y ahora trata de venderlo en el mercado inmobiliario chino por un precio de seis millones de euros.

Güigüi y su playa formaban parte del Parque Natural Macizo del Suroeste, pero fue recalificado en 1994 como reserva natural especial, una figura jurídica insular que otorga protección al terreno frente a la especulación urbanística y otras amenazas. Al hilo de las últimas especulaciones, la corporación insular subrayaba que en Güigüi "no se puede hacer absolutamente nada", independientemente de quién sea dueño del paraje.

Alrededor de la propiedad de los terrenos de Güigüi ha habido mucha controversia, resuelta con una sentencia del Tribunal Supremo en 2013 que dejó claro qué parte pertenece al Ayuntamiento de La Aldea y cuál es de titularidad privada. Esa decisión fue el final de años de litigio que comenzaron después de que Cortezo comprara 12 millones de metros cuadrados a la empresa británica Pellerine Ltd en torno a 2003. Antes habían sido propiedad de una empresa austriaca y de Promociones Turísticas Canarias SA, un sociedad de la Caja Insular de Ahorros de Canarias que compró los terrenos a particulares en los años sesenta. Todas esas empresas creían tener derechos sobre unos terrenos que, en realidad, no les pertenecían.

El problema con el que se encontró Cortezo fue que de esas 1.200 hectáreas que compró, casi 900 ya estaban inscritas a nombre del ayuntamiento, que defendió sus intereses en los tribunales. "Parece que el malo de la película soy yo", se defiende ahora Cortezo, que reparte la culpa entre los anteriores propietarios, sobre todo en la caja de ahorros. "Es verdad que los nueve millones de metros cuadrados son la montaña y los tres son lo que está pegado a la playa: el solomillo".

Cuando se le pregunta por qué quiere venderlo ahora, responde que porque está "hasta los huevos". Denuncia el trato que reciben los inversores canarios en comparación con los extranjeros, que en su opinión tienen muchas más facilidades. Señala por ejemplo a Wolfgang Kiessling, dueño del Loro Parque en Tenerife y de un acuario de reciente apertura en el Puerto de Las Palmas. "Para los canarios esto es una carrera de obstáculos. ¿Para qué cojones vas a invertir aquí? Lo digo con toda la sinceridad del mundo. Después te dicen que eres un especulador", comenta en conversación telefónica con Teknautas.

Cortezo no oculta que pretende ganar dinero con la compra, aunque no revela la cifra que pagó hace casi dos décadas. Afirma que ya ha tenido conversaciones con varios inversores canarios, suizos y chinos. Alguno incluso le ha preguntado si está dispuesto a venderlo a cambio de bitcoins. "Eso no nos lo esperábamos".

En el anuncio del portal inmobiliario chino aparece como referencia el nombre de Olivia Pinedo, reina del Carnaval de Las Palmas en 1993 que hoy trabaja en el departamento de ventas de la empresa de Cortezo.

El anuncio de Güigüi en la web inmobiliaria china. (Juwai)
El anuncio de Güigüi en la web inmobiliaria china. (Juwai)

Pinedo fue una de las que acudieron a declarar en el juicio por estafa contra Cortezo, que vendió una serie de dúplex en la Urbanización Hoya Pozuelo, en el municipio grancanario de Telde, que estaban pendientes de derribo por incumplir la Ley de Costas. El promotor, según denunciaron los propietarios, no les advirtió de este detalle, aunque finalmente fue absuelto en 2015 por falta de pruebas. Sí fue declarado culpable el pasado verano de un delito contra la Hacienda pública y se le condenó a dos años de cárcel y una multa superior a los dos millones de euros.

Prefiere venderlo al Cabildo

Aunque no es muy optimista, Cortezo prefiere vender sus 300 hectáreas al Cabildo. "Si me ofrecen una cifra sensata y lógica, un precio justo, se lo vendo antes que a nadie, por supuesto", dice. Pero no asegura nada: "El primero que aparezca y me lo pague, se lo queda".

Dice que ha sido ahora, después de poner los terrenos a la venta en el portal chino y de que saliera a la luz en la prensa local, cuando el Cabildo ha empezado a mostrar interés en una posible compra. Antes no obtuvo respuesta en las cuatro ocasiones en las que le ofreció los terrenos. En dos veces intentó vendérselos y en otras dos, una permuta.

Reserva natural especial de Güigüi, donde se está llevando a cabo un proyecto europeo con el objetivo de recuperar un paisaje que desapareció hace más de 400 años.
Reserva natural especial de Güigüi, donde se está llevando a cabo un proyecto europeo con el objetivo de recuperar un paisaje que desapareció hace más de 400 años.

"Una de las veces se lo cambiábamos por el campo de golf de Bandama, que es un espacio natural protegido con la misma calificación", dice el promotor. "La diferencia es que son 460.000 metros cuadrados y se los cambiábamos por tres millones de metros, y ninguno de los dos espacios naturales iba a desaparecer". Según Cortezo, el Cabildo ni les contestó. "La otra vez fue por el solar del Estadio Insular, que ahora es un parque".

Cortezo tenía planes ambiciosos para Güigüi, y pese a lo recóndito de la playa, pensaba convertirla en un destino apetecible para los visitantes. Concretamente, quería construir un 'glamping', un concepto de 'camping' glamuroso. "Hay parques naturales en todas partes del mundo con 'campings", asegura. ¿Y cómo se accedería a tan solemne destino, dado que solo es accesible en barco y que construir una carretera hasta allí sería demasiado costoso?

"Un teleférico desde La Aldea", resume el empresario.

Un tesoro ecológico

"En realidad no es Güigüi, sino Guguy, una voz que significa 'cordillera montañosa' en bereber", explica Manuel Nogales, investigador en el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología del CSIC. Nogales dirige el proyecto Life+ Guguy, una iniciativa de unos 500.000 euros regada con fondos europeos para conservar el bosque endémico de cedros que hay en la reserva.

"Gran Canaria lleva mucho tiempo persiguiendo tener un parque nacional y Guguy sin duda tiene entidad para ello", explica el biólogo. "No hay un sitio en Canarias que represente el ecosistema del cardonal-tabaibal como este, además tiene la misma superficie que el Parque Nacional de Garajonay, en La Gomera", unas 3.000 hectáreas.

Labores de limpieza de la playa de Güigüi como parte del proyecto europeo. (Life+ Guguy)
Labores de limpieza de la playa de Güigüi como parte del proyecto europeo. (Life+ Guguy)

En cuanto a flora, la zona cuenta con una veintena de especies "únicas en el mundo", algunas de ellas amenazadas y asediadas por las cabras salvajes que pastan libremente por allí, explica el director del proyecto. Además, es el último rincón de la isla donde hay cuervos, un ave que además contribuye con su vuelo a dispersar la población de cedros. "Es una especie que está muy delicada y, si no se hace nada, es probable que se extinga en la próxima década".

El Cabildo de Gran Canaria comparte desde hace años la aspiración de convertir Güigüi en un parque nacional. "Si tienes un territorio que depende totalmente del Estado, puedes gestionarlo adecuadamente, pero si el 9% está en manos de particulares, como es el caso, eso complica las cosas", añade Nogales.

El dueño de parte de los terrenos, sin embargo, no coincide con el veredicto de los científicos: "Hay parques naturales en el mundo infinitamente mejores que Güigüi, porque lo único que tiene es que está aislado", dice Cortezo, "pero no hay elementos que tú digas 'vamos a conservarlos', como un río, una cascada, un bosque... Aquello es un desierto que está aislado, con unas playas muy bonitas, un agua maravillosa y poco más", dice.

"Lo que está protegiendo es la soledad", añade, "ya intentaron declararlo parque natural y la Comunidad Económica Europea les dijo que no había ni un solo elemento que cumpliera con las condiciones".

La historia se repite (tres veces)

Uno de los intentos de Cortezo por venderle al Cabildo el trozo de puzle que le faltaba para tener su candidato a parque nacional fue hace 10 años, en 2008, cuando el promotor era dueño de un trozo de terreno aún mayor: 1.200 hectáreas frente a las 300 actuales, que ofreció al Gobierno insular a cambio de 40 millones de euros (años después, en su recurso al Tribunal Supremo, la empresa valoró la propiedad en solo 1.077.812,57 euros, como puede comprobarse en la sentencia). Esto obligó al Cabildo a hacer su propia tasación, que estimó el terreno en 4,8 millones y descartó la compra.

"Por ese dinero no vendo, está mejor en mis manos", declaró entonces Cortezo al diario local 'Canarias7'.

Paralelamente, Cortezo era también titular del Islote del Francés, situado en Lanzarote, y empleó la misma táctica: forzar a los gobernantes a realizar una tasación para estudiar una expropiación forzosa. En esa ocasión, el constructor tasó su propiedad en 210 millones de euros, mucho más de lo que el Ayuntamiento de Arrecife podía o quería pagar, y la operación se frustró nuevamente.

Labores de restauración forestal en la reserva natural especial de Güigüi. (EFE)
Labores de restauración forestal en la reserva natural especial de Güigüi. (EFE)

Quizá por ello, muchos ven en la situación actual "una partida de mus" entre Cortezo y el Cabildo para quedarse con el terreno en litigio al precio más conveniente. En este contexto, el ofrecimiento a los chinos sería un farol para tratar de inflar el precio. El propio Cortezo señala a este periódico que el precio de seis millones de euros que pide por la parcela no es un capricho, sino que "corresponde a la tasación que hizo la Agencia Tributaria".

Sin embargo, otras fuentes consultadas estiman que un precio de dos euros por metro cuadrado, en una zona de barranco como esa y sin posibilidad de urbanizar, está totalmente fuera de mercado. "Las fincas de esa zona están entre 0,30 y 0,50 euros por metro cuadrado, y ya me parece caro", explica a Teknautas un ingeniero agrónomo que suele trabajar por allí. "Si no hay mejoras como edificaciones, instalaciones, derecho de agua o terrenos cultivables, es imposible pedir más de eso".

Es decir, que un precio justo para el 10% de Güigüi aún en manos privadas estaría entre los 900.000 y los 1,5 millones de euros.

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