una enfermedad rara que se da también en perros

Esta doctora tiene una teoría sobre Tizón: "No se hace el muerto, padece narcolepsia"

Este perro ovejero de Navacerrada ha aparecido en muchos titulares por su afición a caerse redondo cuando saluda a visitantes. Según una doctora, no es una habilidad sino una patología neurológica

Foto: Tizón acude a la llamada de su dueño, Ricardo Domínguez (David Brunat)
Tizón acude a la llamada de su dueño, Ricardo Domínguez (David Brunat)

La historia de Tizón, un mastín negro que se desploma al encontrarse con nuevos visitantes, se volvió viral en estos últimos días gracias al testimonio de Manuel Delgado, que el pasado 31 de diciembre se encontró con el perro ovejero al ir en bicicleta por Navacerrada, donde ejerce.

Donde ejerce Tizón, no Delgado, que se dedica al 'marketing' en una start-up de Madrid capital.

Según relató, el perro se desmoronaba como si le hubiesen disparado cuando alguien se acercaba a él y volvía a levantarse cuando se alejaban un poco. Cuando llamó al 112, la policía local de este municipio de la sierra madrileña le aseguró que no era el primero en llamar a causa de Tizón, y que lo de desplomarse era un comportamiento habitual en el perro: "Ese perro está fingiendo", le dijeron.

Su interpretación a primera vista fue que se trataba de una técnica para conseguir comida de aquellos visitantes que pasaban a su lado, pero cuando Rosa Peraita, responsable de la Unidad de Sueño y Epilepsia del Hospital Gregorio Marañón, leyó sobre Tizón, no tuvo ningún tipo de duda: "Padece de narcolepsia con cataplejía, es una enfermedad que en humanos se conoce desde el siglo XIX, pero los perros también la padecen como sabemos desde los años setenta", explica la neurofisióloga a Teknautas.

De todos los perros que desarrollan narcolepsia, una patología hereditaria, un 85% contrae también cataplejía.

Su dueño, Ricardo González, niega tajantemente a Teknautas que Tizón padezca narcolepsia o enfermedad alguna: "A mi perro no le pasa nada, empezó a hacer esa tontería cuando era pequeño". González añade que la situación está perfectamente relatada en el hilo de Twitter de Manuel Delgado, que su mastín negro suele acudir a un merendero los fines de semana para hacer el númerito, pero que de enfermedad "nada de nada".

Testigos de la situación confirman que con su dueño no suele desmayarse, algo que para Peraita encaja perfectamente: "En humanos, la narcolepsia suele producirse tras un estímulo como la risa o un encuentro inesperado, pero en perros son estímulos más primarios".

"Es normal que a Tizón, en su vida rutinaria, con su amo, no le pase: le ocurrirá con estímulos novedosos como puede ser la llegada de un visitante al que no conoce", explica la médico. "Hay muchos videos en internet que muestran estos ataques de cataplejía con diferentes estímulos".

Uno de los centros más prestigiosos del mundo en el estudio de la narcolepsia está en la Universidad de Stanford. Un día de 1973, un dueño llevó allí a su caniche porque sospechaba que podía sufrir de una patología del sueño: así, por casualidad, descubrieron que algunos perros también sufrían narcolepsia.

La doctora Rosa Peraita
La doctora Rosa Peraita

Años más tarde, en 1999, pero también en Stanford, se descubrió que la narcolepsia canina estaba causada por una mutación en el gen receptor de las hipocreatinas, el HCRTR2.

"Para la investigación en narcolepsia humana, descubrir que se daba también en perros fue fundamental", dice Peraita, "ha servido para entender mejor la patología y probar nuevas estrategias o incluso medicinas". En su relato, Manuel Delgado describía cómo Tizón se levantaba tras apenas unos segundos, cuando los visitantes se alejaban. Si realmente se trataba de narcolepsia, ¿cómo podía el perro detectar la presencia o ausencia de humanos a su alrededor?

"La cataplejía no es una pérdida de consciencia, solamente es una pérdida brusca del tono muscular", explica esta experta. En resumen, cuando el perro se excita mucho con algo, acaba desmoronándose y, durante unos segundos, da la impresión de estar haciéndose el muerto antes de volver de repente a la acción.

En España, el Servicio de Genética Veterinaria de la Universidad Complutense ha encontrado narcolepsia provocada por la citada mutación en razas como el Doberman Pinscher, el Teckel o el labrador, una raza que suele cruzarse a menudo con los mastines como Tizón. De los 669 perros narcolépticos que tuvieron en la colonia de Stanford entre 1976 y 1995, el 78% eran Doberman.

Por lo demás, en caso de confirmarse, no habría que preocuparse por su salud dado que la narcolepsia no afecta a ninguna de sus otras funciones cerebrales ni a su longevidad: de una u otra forma, Tizón podrá seguir custodiando tranquilamente las ovejas de Ricardo.

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