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Cuando recibir ofertas de trabajo se volvió una pesadilla: "Te 'espamean', ya ni se leen el perfil"
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"El sector del 'recruiting' está roto"

Cuando recibir ofertas de trabajo se volvió una pesadilla: "Te 'espamean', ya ni se leen el perfil"

Mientras millones de españoles sufren por no encontrar trabajo, otros miles lo hacen por tener un perfil tan demandado que no paran de recibir ofertas. Muchas de ellas automáticas

Foto: Foto: Alex Kotliarskyi/Unsplash.
Foto: Alex Kotliarskyi/Unsplash.

"Ahora ha bajado un poco el ritmo, pero hubo una temporada antes del verano de mensajes diarios en LinkedIn y también en mi correo personal. Todo ofertas bastante genéricas de empresas de IT", explica Juanjo Salvador. ¿A qué se refiere con genéricas? "Se puede apreciar que el contenido es una plantilla en la que solo cambia el nombre. Además, siempre son ofertas con las mismas tecnologías (las cuales no aparecen en mi perfil, bien porque carezco de competencias, o bien porque no me interesa trabajar con ellas) y con textos dorándote la píldora", añade.

Este programador y técnico superior en desarrollo de aplicaciones web, con especialización en seguridad, es uno de los miles de españoles que vive desde hace años una situación peculiar en su entorno laboral. Lo que para muchos podría ser un sueño, que las empresas no dejen de ofrecerte trabajo, se ha acabado convirtiendo en una pesadilla. Le llegan mensajes a diario, decenas al mes, pero ese atractivo que tiene su perfil no es tan bonito como uno podría imaginar. Lejos de agasajos por parte de los empleadores para intentar fichar a un candidato tan demandado, es víctima de lo que ya se ha definido como 'spam del reclutador'. Mensajes automatizados, sin personalizar, que a veces no tienen nada que ver con el perfil del profesional y que, en muchos casos, solo llevan a una pérdida de tiempo.

Foto: Un hombre descansa frente a su ordenador. (iStock)

"Normalmente, los que me hacen estas ofertas son proveedores de servicios para terceros. Sitios donde, si bien ya había rechazado la oferta formalmente antes, me insisten sin ofrecerme mejores condiciones o sin decirme siquiera el salario al que optaría (algo que parece que les causa alergia, por lo visto). Lo molesto empieza cuando te das cuenta de que ni siquiera tienes el perfil abierto a recibir ofertas, y has dado de baja o eliminado directamente tu perfil en otros sitios de búsqueda de empleo. Les da igual", comenta Salvador. Su caso coincide con el de otros muchos otros profesionales, la mayoría, como él, del sector tecnológico, que en los últimos tiempos llenan las redes sociales avisando de una situación que empieza a pasarse de incómoda. Sin embargo, no parece que esto vaya a suceder por ahora.

¿De verdad es un problema recibir avalanchas de ofertas de trabajo? ¿Está sucediendo en España, uno de los países con las tasas de desempleo más altas de la OCDE? Para verlo solo hay que poner la lupa en sectores como el tecnológico. Según las últimas estadísticas ofrecidas por la patronal, DigitalES, en España hay 120.000 vacantes relacionadas con el mundo de la informática. El hueco más grande está entre los desarrolladores de 'software', donde hacen falta unos 40.000. Esto lleva a que cada perfil que pueda cuadrar dentro de las vacantes se convierta en un bien por el que has de pelear antes que tus competidores.

Una carrera sin freno que está llevando incluso a la "ruptura" del sector de los recursos humanos. Así describen la situación compañías de 'headhunting' como Manfred. Una 'startup' que nació básicamente para hacer frente a este tipo de prácticas con una forma de buscar talento diferente y que da una idea de hasta dónde han llegado las prácticas denunciadas. "Nacimos de la realidad de un sector del 'recruiting' que está roto y la necesidad de darle la vuelta con más transparencia para poder encontrar un 'match' real entre la gente y las ofertas de trabajo, sin perder el tiempo y la paciencia", comentan desde la compañía. "Estamos muy concienciados del hartazgo que siente nuestra comunidad de recibir ofertas opacas, sin salarios, sin los detalles y a veces incluso sin saber de qué empresa se trata".

Tanto los trabajadores bombardeados por las ofertas como los reclutadores consultados para el reportaje identifican los problemas en el mismo lugar. Por un lado, hay sectores tan competidos y con tan poco talento disponible que la búsqueda de un perfil se ha convertido en una odisea. Por otro, la precarización del sector tecnológico y del mundo de la captación de talento, obligados a trabajar cada vez con más volumen y mayor rapidez.

El coctel se ha convertido en algo explosivo, y la pandemia, con la llamada 'gran renuncia', no ha hecho más que empeorar el ambiente. "Ha llegado a tal nivel que muchos te espamean sin más, ya ni se leen el perfil, y eso enfada bastante", comenta Alfonso D. Blázquez, 'data analyst freelance'. Él está tan harto del bombardeo que ha dejado una frase fijada al inicio de su perfil de LinkedIn entre señales de prohibido: "POR FAVOR, antes de lanzar una propuesta invierte 10 minutos en ver mi perfil".

El teléfono escacharrado

Rocío Fuentes Escribano es 'headhunter' del sector IT y una de las muchas profesionales de su sector que han denunciado este tipo de prácticas en lugares como LinkedIn. Asegura que todo esto del 'spam' y las ofertas automatizadas "no es 'headhunting' real, sino una práctica viciada y mal gestionada". ¿Por qué se hace? "Aparece por la necesidad de querer llegar antes que cualquier otra empresa a los perfiles que todos buscamos, entonces, se ha trabajado más en automatizar procesos que en el trato con la persona que queremos encontrar", comenta. "Con la automatización se ha conseguido llegar a más gente, aunque de forma más impersonal", añade.

Blázquez compara lo que está ocurriendo en todo este asunto con el teléfono escacharrado. Todo empieza por equipos con una gran carga de trabajo que necesitan puestos cada vez más específicos y nuevos. La petición llega a la parte de recursos humanos de la empresa que, igualmente sobrecargada, sin tener tiempo para entender el puesto y menos aún para buscar el candidato, tiene dos opciones: o tira de procesos automatizados propios, o subcontratan la búsqueda a una tercera empresa que hace exactamente lo mismo. Todo ello provoca que al final se opte por una estrategia de pesca de arrastre, se dispare a todo el perfil que pueda cuadrar aunque sea un poco con el puesto y ya después se filtre. "Es frustrante porque todo el mundo pierde el tiempo aquí", comenta el experto en análisis de datos.

Algo curioso en todo esto es que la situación se ha retorcido tanto que ha acabado en una guerra entre informáticos. En un lado del 'ring', las compañías optan por la automatización del proceso aprovechando bases de datos abiertas (sobre todo LinkedIn) con la idea de llegar lo más rápido posible a los perfiles disponibles. En el otro, los candidatos, hartos de estas ofertas impersonales y que en su mayoría no van con ellos, se inventan todo tipo de trucos para intentar evitar el bombardeo o al menos saber cuándo le llegan ofertas 'spam'.

Entre los trucos, hay algunos muy trabajados como repositorios en el que se cuelgan herramientas para contestar a las ofertas automatizadas con respuestas automatizadas. También hay soluciones más sencillas como poner un emoji o una palabra extra en tu nombre de LinkedIn. "Cuando te llega una oferta automatizada incluirá ese detalle en el nombre porque la máquina no diferencia ese extra", comenta Blázquez.

LinkedIn, por su parte, defiende que en su plataforma estas prácticas no están permitidas. “Todo el mundo en LinkedIn se merece una experiencia de búsqueda de empleo segura y de confianza. El spam no está permitido en LinkedIn y nuestros equipos utilizan defensas automatizadas y manuales para tomar medidas contra las comunicaciones o invitaciones no deseadas, irrelevantes y repetitivas. Animamos a los miembros a que informen de cualquier mensaje que infrinja nuestras políticas para la comunidad profesional para que podamos investigarlo”.

Ante el sinsentido generado, los profesionales dan algunas ideas para mejorar el sistema. "Creo que algo que se podría hacer para mejorar esto es que se vayan suprimiendo intermediarios y se dé más capacidad a los equipos técnicos para llevar el proceso. Entiendo que hay muy poco talento disponible y que hablamos de puestos muy específicos, por eso quizá sería mejor buscar a través de las redes creadas por los propios profesionales y entornos más cerrados. No ir a bases de datos y automatizaciones", comenta Blázquez.

¿El problema de fondo para revertir la situación? Que ni los técnicos ni los departamentos de personal tienen tiempo ni manos para reconducir la situación.

La espiral precaria

Esto es algo que denuncia Salvador y que coincide con lo que comentan el resto de entrevistados. "Entiendo que el sector de recursos humanos está muy precarizado y necesitarán llegar a unos mínimos, algo similar a lo que ocurre con los captadores de socios para ONG, pero hasta recurriendo a los medios ya existentes para que no aparezcas en búsquedas te siguen llegando ofertas e insistencias ", comenta. Sobre el porqué de que insistan tanto es claro. "Más que haber poca gente con el perfil que buscan, lo que hay es poca gente dispuesta a pasar por el aro de lo que ofrecen. Se ha creado la tendencia de pagar poco más del mínimo a cambio de más horas que un reloj, y, cuando pasas por una empresa así, ya te hueles el resto", asegura el programador.

Las malas condiciones de muchos empleados del sector tecnológico es algo más que conocido y debatido en nuestro país. Con compañías a las que se han denominado como "cárnicas del 'software", la necesidad de encontrar más talento informático choca con un mercado que luego no trata bien a los que encuentra. Salvador lo sabe bien. "Nadie quiere pasarse estudiando dos, cuatro o seis años para cobrar 18.000 euros anuales haciendo 45 horas semanales", señala.

Lo que no se conoce tanto es que esa precarización ha pasado también a los departamentos de personal. Ahogados por la necesidad de encontrar talento en unas aguas esquilmadas, los reclutadores tienen la misión de dar con perfiles interesantes con pocas manos y recursos muy limitados. Cada vez son más los profesionales del sector que llaman la atención por la espiral de precariedad en la que están empezando a caer.

Una encuesta realizada este verano por la empresa de 'software' de adquisición de talento Tribepad en Reino Unido, revelaba que una cuarta parte de las personas que trabajan en contratación están luchando con altos niveles de estrés, y solo el 6% de los 500 entrevistados aseguraba que su situación laboral actual es "manejable". Según los impulsores del estudio, estos resultados muestran el impacto de la crisis de talento global en "la primera línea" de reclutamiento. "El agotamiento, la falta de reconocimiento y las crecientes presiones están afectando a quienes están en primera línea".

Para terminar, Fuentes pide volver a humanizar todo este proceso y mejorar las condiciones de los departamentos como única opción para salir del 'spam del reclutador'. "Las empresas de 'headhunting' cuentan con muchos proveedores y todos compiten contra todos, aunque la realidad es que los candidatos son los mismos. Quien consigue ganarse la confianza de la persona que cumple con los requisitos es quien consigue el éxito, por eso la clave no está en automatizar, sino en pensar en la necesidad del candidato. Sin candidatos no hay procesos".

"Ahora ha bajado un poco el ritmo, pero hubo una temporada antes del verano de mensajes diarios en LinkedIn y también en mi correo personal. Todo ofertas bastante genéricas de empresas de IT", explica Juanjo Salvador. ¿A qué se refiere con genéricas? "Se puede apreciar que el contenido es una plantilla en la que solo cambia el nombre. Además, siempre son ofertas con las mismas tecnologías (las cuales no aparecen en mi perfil, bien porque carezco de competencias, o bien porque no me interesa trabajar con ellas) y con textos dorándote la píldora", añade.

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