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El negocio sanitario del 'crowdfunding': donaciones 'online' para pagar tu operación
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NO, NO PASA (SOLO) EN EEUU

El negocio sanitario del 'crowdfunding': donaciones 'online' para pagar tu operación

Una de las consecuencias del declive de la sanidad pública ha sido el auge del sector privado, donde estas colectas son cada vez más frecuentes para afrontar los gastos. Mientras, las plataformas hacen caja con la recaudación

Foto: Manifestación en defensa de la sanidad pública. (EFE/Víctor Lerena)
Manifestación en defensa de la sanidad pública. (EFE/Víctor Lerena)

Hacer un 'crowdfunding' para pagar un tratamiento médico o una intervención quirúrgica. Al leer esa frase, seguramente hayas pensado que es algo que está ocurriendo en Estados Unidos, pero la realidad es que va mucho más allá. Este tipo de campañas también está llegando a Europa, donde la sanidad pública siempre ha tenido una cobertura más amplia, aunque lleva años en retroceso. Así, la pandemia ha dado la puntilla a unas listas de espera que llevaban tiempo engordando. La consecuencia ha sido que cada vez más personas se están pasando a la privada para acotar plazos, algo que no está al alcance de todos los bolsillos. Cientos de personas han visto una salida en GoFundMe, la plataforma de colectas 'online' más importante del mundo, que está haciendo caja con esto, ya que se lleva la misma comisión cuando alguien pide dinero para editar un libro que cuando lo hace para pagar una operación.

En lo que va de año, cientos de pacientes británicos han lanzado campañas de recogida de fondos para poder financiar lo que el Estado les ofrece demasiado tarde. Tal y como ha revelado 'Financial Times', las campañas de este tipo se han multiplicado por cinco en apenas un lustro. "Es fácil retratar la experiencia sanitaria estadounidense como una distopía capitalista, y el Servicio Nacional de Salud [NHS, por sus siglas en inglés] como su antítesis socialista, pero cada año que pasa esto se aleja más de la realidad", explica el autor de este análisis, John Burn-Murdoch, que define esta tendencia como una forma de privatización. Así, destaca el caso de una familia que recaudó 50.000 libras —unos 58.000 euros al cambio— para que su hijo de 12 años recibiera un tratamiento privado en Turquía, algo que por el sistema público habría tardado años.

No obstante, la recaudación de fondos 'online' para financiar cuestiones de salud está mucho más extendida en Estados Unidos. En 2019, se estimaba que 20 millones de estadounidenses habían recurrido a esta práctica, ya fuera para conseguir dinero para sí mismos o para un familiar o amigo, según una encuesta del instituto NORC, de la Universidad de Chicago. Pese a ello, algunos estudios ya apuntan a que este tipo de fórmula es una fuente de vergüenza, estigma y estrés. La pandemia impulsó aún más el fenómeno y el año pasado se publicó una campaña relacionada con el covid cada dos minutos.

¿Qué está pasando en España?

España siempre ha tenido un alto concepto de su propia sanidad, aunque lo cierto es que dista mucho del mantra que dice que es la mejor del mundo. "Las listas de espera ya eran grandes antes de la crisis, pero se dispararon con los recortes en el sistema sanitario, que llegaron a ser del 20%", indica Marciano Sánchez Bayle, portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública. "Cuando llegó el covid, llovió sobre mojado y ahora la situación es intolerable, alcanzando incluso a la atención primaria", lamenta. En contraposición, destaca que la cobertura de tratamiento farmacológico "apenas ha sufrido cambios en los últimos años; estuvieron los copagos, pero luego se rectificaron de una manera considerable".

Pese a ellos, las campañas de 'crowdfunding' lanzadas con estos cometidos son anecdóticas en estas latitudes, donde este tipo de financiación no está tan normalizado como en Reino Unido, que es el país donde ha tenido una mayor acogida. "Es muy habitual verlo en Estados Unidos y algunos países de América Latina, pero aquí es algo que apenas se ve", cuenta Sánchez Bayle. Además, GoFundMe no ofrece datos desagregados por países o tipos de recaudación, por lo que es difícil establecer cuántas colectas sanitarias hay activas y si han aumentado en los últimos años.

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Un vistazo a las pocas campañas activas en España muestra que no suelen buscar pagar medicamentos o adelantar una operación por lo privado, sino más bien cubrir gastos derivados de alguna lesión o enfermedad, como alguna rehabilitación específica. También hay quien pide dinero para operaciones o intervenciones, pero suele ser para probar terapias en clínicas privadas, casi siempre fuera de España.

Es algo que tiene sus riesgos, tal y como señaló una investigación publicada en 'Journal of the American Medical Association', que advertía sobre la proliferación de los "tratamientos sin respaldo científico, ineficaces o potencialmente peligrosos" en estas plataformas. "Contamos con sistemas de control, por lo que el envío de fondos recaudados no es automático e instantáneo. Antes de que los fondos sean enviados a la cuenta del beneficiario, hacemos una serie de verificaciones internas", explican a El Confidencial desde la compañía.

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Foto: EFE/Toni Albir.

De cualquier modo, en la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública no descartan que, si la sanidad pública sigue esta senda, se pueda acabar en una situación similar a la de Reino Unido. De hecho, mientras aquí se invierte un 6,6% del PIB, allí esa cifra sube hasta al 8,8%. "Todas las administraciones sanitarias han prometido un gran refuerzo del sistema público, pero las políticas no han ido en ese sentido", lamenta su portavoz, que recuerda que "España es el segundo país de Europa que menos dedica a la sanidad pública, y el sector privado está aprovechando la situación". En 2007, justo antes del estallido de la crisis económica, el gasto privado sanitario en España fue de 25.060 millones de euros, pero en 2019 (último año disponible) era un 35% más alto. De hecho, ya está por encima de la media de los países de la OCDE.

"Cobramos exactamente lo mismo"

La sanidad privada no es la única beneficiada de la situación. GoFundMe se lleva un pellizco cada vez que alguien hace un donativo para tratar una enfermedad. La persona que lanza una campaña no tiene que pagar nada, pero sí se aplica una tasa del 2,9% y 0,25 céntimos a cada aportación. La tarifa siempre es la misma. "Son exactamente igual para cualquier usuario", explican en la empresa, donde recalcan que "garantizan donaciones 'online' seguras y transparentes a través de sofisticadas herramientas y el trabajo de un departamento de confianza y seguridad".

GoFundMe, de hecho, tiene hasta su propia guía para recaudar dinero para tratamientos médicos. "El 'crowdfunding' no solo te permite recaudar dinero rápidamente, sino que también proporciona apoyo emocional a la persona para la que quieres recaudar dinero", defienden en este documento. Ahí dan consejos como "dejar que entren en tu vida", por lo que recomiendan subir fotos y vídeos que "den a la gente una idea de la situación por la que estás pasando, y cómo tú y tu familia la estáis afrontando". "Las campañas que incluyen varias fotos recaudan bastante más que las que incluyen solamente una", avisan. La otra cara de la moneda es evidente: cuanta más gente te quiera ayudar, más comisiones para ellos.

Hacer un 'crowdfunding' para pagar un tratamiento médico o una intervención quirúrgica. Al leer esa frase, seguramente hayas pensado que es algo que está ocurriendo en Estados Unidos, pero la realidad es que va mucho más allá. Este tipo de campañas también está llegando a Europa, donde la sanidad pública siempre ha tenido una cobertura más amplia, aunque lleva años en retroceso. Así, la pandemia ha dado la puntilla a unas listas de espera que llevaban tiempo engordando. La consecuencia ha sido que cada vez más personas se están pasando a la privada para acotar plazos, algo que no está al alcance de todos los bolsillos. Cientos de personas han visto una salida en GoFundMe, la plataforma de colectas 'online' más importante del mundo, que está haciendo caja con esto, ya que se lleva la misma comisión cuando alguien pide dinero para editar un libro que cuando lo hace para pagar una operación.

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