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Crear 'apps' sin saber programar: la idea que va a cambiar el futuro de la informática
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UNICORNIO A LA VISTA EN ESPAÑA

Crear 'apps' sin saber programar: la idea que va a cambiar el futuro de la informática

El fenómeno 'no-code' promueve que puedas crear tu propia aplicación sin que tengas ni idea de informática, una iniciativa que coge fuerza ante las dificultades para captar talento tecnológico

Foto: Una persona programando desde su ordenador. (Getty Images/Matic Zorman)
Una persona programando desde su ordenador. (Getty Images/Matic Zorman)

Ser capaz de desarrollar una web o aplicación a tu medida sin tocar una línea de su código fuente. Esa es la idea en la que se basan las nuevas herramientas 'no-code' y 'low-code' que permiten que cualquier persona sin conocimiento técnico sea capaz de hacer su propio 'software'. En un contexto de escasez de perfiles tecnológicos y encarecimiento de precios, estas soluciones están poniendo patas arriba la forma en la que trabajan los programadores. De hecho, las 'startups' del sector están captando cada vez mayor interés entre los inversores. Sin ir más lejos, en España ya una compañía, TypeForm, que está a punto de convertirse en unicornio.

Generalmente, estos programas funcionan con una interfaz sencilla e intuitiva en la que simplemente hay que arrastrar y soltar distintos elementos para conseguir el resultado. Su principal atractivo está en el hecho de que personas o empresas ajenas a la informática puedan lanzar un proyecto sin tener que contratar a un tercero que se meta en las tripas del programa. "Antes solo podías desarrollar 'software' si tenías un equipo de informática, ya que era necesario saber de programación para escribir el código de una aplicación web", explica Alessandra Gorla, profesora investigadora del Instituto IMDEA de Software en Madrid.

Foto: Foto: Getty Images/Sean Gallup.

Un buen ejemplo es la digitalización repentina que tuvieron que experimentar muchos pequeños negocios durante el confinamiento. En algunos casos, únicamente se dedicaban a difundir en redes sociales, pero si querían algo más, como un 'marketplace', la factura se disparaba. "Las pymes no necesitan informáticos para todo, pueden desarrollar ellas mismas y hacerlo más rápido, algo que quizá no podían hacer hasta ahora porque no podían contratar programadores", indica Gorla.

Pero, claro, el modelo también tiene límites. "Puede que quieras hacer algo muy específico y la plataforma que uses no te lo permita", ejemplifica esta experta. Es lo mismo que ocurre con la dependencia de un tercero, un arma de doble filo. "Por un lado, el desarrollo queda en la responsabilidad de las plataformas, que tiene que chequear la calidad del código o su seguridad. Eso es algo bueno, pero lo malo llega cuando hay un problema, por ejemplo, de seguridad, porque todas las 'apps' que se hayan desarrollado a partir de ahí van a tenerlo".

Foto: La computadora cuántica Sycamore de Google. (Google)

De cualquier modo, todo apunta a que el uso de estas herramientas va a crecer en el futuro próximo. Según la consultora Gartner, el 25% de las aplicaciones desarrolladas en 2020 se hicieron con 'no-code' o 'low-code', una cantidad que estiman que se triplicará para 2025. "Al igual que los iconos han sustituido a los oscuros comandos de programación en los ordenadores, las nuevas plataformas 'no-code' sustituyen los lenguajes de programación por interfaces web sencillas y familiares", explicaba 'The New York Times' en un análisis reciente.

"Solo quedarán las más potentes"

Entre este tipo de empresas, ha habido un caso de éxito que ya es histórico. Se trata de WordPress, que desde 2004 ofrece plantillas para crear webs de forma intuitiva, aunque también ofrece opciones para aquellos que quieran una personalización mayor. Esa es la principal diferencia entre 'no-code' y 'low-code', el nivel de conocimientos, ya que el primero deja el código intacto, mientras que el otro sí permite hacer algunas modificaciones en él. La herencia de aquel modelo se puede ver ahora en 'startups' como la británica Builer.ai o la estadounidense Bubble, que ya han levantado rondas de 100 millones de dólares.

Todas ellas permiten crear aplicaciones móviles para iOS y Android sin escribir una sola línea de código, nada más que con la mecánica mencionada de arrastrar y soltar. "Tanto si quieren utilizar una plantilla preconstruida como si quieren producir una desde cero, les damos el espacio necesario para construir una 'app' totalmente funcional hasta el final", ha explicado Arun Saigal, CEO de Thunkable, a Venture Beat, donde asegura que ya se han desarrollado siete millones de aplicaciones con ella. Las grandes tecnológicas no son ajenas al fenómeno, y también han lanzado herramientas similares, como Thunkable, incubada por Google y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) o Amazon Honeycode.

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

"Ahora está habiendo una tendencia creciente", contrapone Gorla, que está convencida de que "se van a ver cada vez más soluciones en el mercado, y algunas van a ser de gran impacto, pero solo quedarán las más potentes". En España, la más fuerte es TypeForm, una 'startup' barcelonesa que hace unas semanas levantó una ronda de financiación de 135 millones de dólares y una valoración de 935 millones: o, lo que es lo mismo, a punto de pasar al selecto club de los unicornios. En su caso, se dedican a facilitar la recopilación de datos mediante encuestas. Por un lado, se salen de la aburrida monotonía que suele caracterizar a los formularios 'online', jugando con elementos como el diseño de la interfaz o la incorporación de vídeo. Por otro, permite la integración con aplicaciones como Google Sheets, Mailchimp o Salesforce. Al igual que las anteriores 'startups', los desarrollos pueden transformarse en 'apps' mediante 'no-code'.

Realidad aumentada a la carta

Al igual que WordPress nació en un momento en el que todo el mundo quería tener su propia web, también hay quien se ha interesado por el 'no-code' aplicado a tendencias tecnológicas del momento. Es el caso de Onirix, una 'startup' asturiana que desde 2019 ofrece una interfaz para generar entornos de realidad aumentada. "El consumo en web va a cambiar a una forma más inmersiva, por lo que hay que dotar ese nuevo entorno de contenidos", explica Pedro Sáez Martínez, CEO de esta compañía, que permite "crear una experiencia muy compleja, con elementos en 2D y 3D, vídeos o audios".

Sus clientes suelen ser empresas, como agencias de 'marketing', que quieren incorporar la realidad aumentada a su cartera de servicios. "En lugar de desarrollar un 'software' propio, que sería complicado porque no conocen este ámbito, contactan con nosotros para usar nuestra tecnología y ejecutar ese proyecto por sí mismos", cuenta Sáez. Si no te imaginas cómo es el proceso, seguro que te viene bien echarle un ojo al vídeo de más abajo.

Por ejemplo, una conocida franquicia de comida italiana ha utilizado las herramientas de Onirix para producir una carta del restaurante en realidad aumentada. Así, cuando se consulta la carta digital desde el teléfono móvil, se ofrece la opción de ver cada plato en la pantalla como si estuviera en la mesa. Aquí lo puedes ver. "Al final, mucha gente come por los ojos, por lo que esto evita que el cliente tenga una experiencia negativa y le sirvan un plato que no era lo que esperaba", explica el CEO de esta 'startup', que también recalca que no hace falta instalar una aplicación, ya que todo funciona a través de web. "Casi todo el mundo tiene en su bolsillo un dispositivo de realidad aumentada de alta gama, que es el teléfono móvil, con el que se pueden hacer exigencias muy potentes", defiende.

¿Adiós a los programadores?

Una de las claves de todo este asunto es cómo afectará a un sector que está afectado por la falta de perfiles tecnológicos de alta cualificación. Sobre todo en un momento en el que compañías como Meta o Amazon han anunciado que crearán cerca de 2.000 puestos de este tipo en España. Un aterrizaje que va a complicar aún más la retención de perfiles en las empresas españolas, tal y como contó este periódico.

Foto: Foto: Reuters.

"El recurso informático para hacerte un traje a medida ha pasado a ser un artículo de lujo", reconoce Sáez, que puntualiza que no es algo que se deba solo a la escasez de perfiles, "sino también a que el desarrollo es cada vez más complejo y a que ya no se compite localmente, sino internacionalmente". "No tiene sentido desarrollar todo 'ad hoc' para el proyecto, porque los costes se disparan. Ahí es donde se busca que cualquiera pueda hacer sus propias aplicaciones informáticas".

Es decir, la irrupción de este modelo podría ser una forma de economizar los recursos humanos en el sector. Gorla, de IMDEA Software, también tiene claro que todo esto no va a cambiar la demanda de los perfiles, porque "siempre se necesitarán más programadores e informáticos" por la propia evolución tecnológica. Además, recuerda, "siempre son necesarios los expertos que desarrollen soluciones y entiendan bien lo que está pasando por si hay que cambiar o incorporar funciones". Lo que sí cambiará son las tareas que tienen que realizar. "Antes tenías que saber desarrollar un 'software' seguro y de calidad, pero ahora cada vez se escribe menos código", apunta esta experta. Entonces, ¿a qué se dedicarán? "A analizar los procesos internos de la plataforma y comprobar cómo genera código automáticamente", responde.

Ser capaz de desarrollar una web o aplicación a tu medida sin tocar una línea de su código fuente. Esa es la idea en la que se basan las nuevas herramientas 'no-code' y 'low-code' que permiten que cualquier persona sin conocimiento técnico sea capaz de hacer su propio 'software'. En un contexto de escasez de perfiles tecnológicos y encarecimiento de precios, estas soluciones están poniendo patas arriba la forma en la que trabajan los programadores. De hecho, las 'startups' del sector están captando cada vez mayor interés entre los inversores. Sin ir más lejos, en España ya una compañía, TypeForm, que está a punto de convertirse en unicornio.

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