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Android lo ha conseguido: este 'smartphone' ha logrado que me olvide de mi iPhone
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UNA DECISIÓN NADA FÁCIL

Android lo ha conseguido: este 'smartphone' ha logrado que me olvide de mi iPhone

No es perfecto, pero el Pixel 6 Pro (y el Pixel 6) por fin ha conseguido un rival muy digno para el teléfono más famoso del mundo. Una cámara superlativa y una buena relación calidad-precio, sus grandes bazas

Foto: Foto: Google.
Foto: Google.

Hay veces que lo de comprarse un dispositivo de Apple, especialmente en el caso del iPhone, parece un viaje solo con billete de ida. Es una percepción que tiene bastante de realidad. Los usuarios de los productos de la manzana son, probablemente, los que permanezcan más firmes en su fe. iOS tiene mucho que ver en esto. Es lo que le permite a los de Cupertino brindar una experiencia única en el día a día, porque es el único fabricante que tiene acceso a este 'software', a diferencia de Android, que se ha convertido en una receta universal para los que quieren fabricar y vender móviles. Yo mismo he sido usuario, bastante fiel, de estos teléfonos, en parte, por lo cómodo que resulta el 'software', la fiabilidad y versatilidad de la cámara, o el buen rendimiento generalizado. Siempre que pruebo un alta gama de otras marcas, aunque el sabor de boca sea bueno y las especificaciones de muchos quilates, acabo sacando ciertos peros que me hacen volver al que es mi móvil de cabecera. El hombre es un animal de costumbres y la empresa de Tim Cook exprime esa idea al máximo.

Pues bien, por fin he encontrado un Android que no me ha generado esa sensación imperiosa de volver a esa suerte de redil. Se trata del Pixel 6 Pro. Es el último peso pesado de Google, presentado en octubre y que por fin se pone a la venta en España. Estos teléfonos tienen mucho nombre y mucha visibilidad, aunque eso no siempre se traduzca en grandes cifras de ventas. Pero ese es un problema que tiene más que ver con la capacidad o el interés de la compañía por colocarlos en absolutamente todas las partes que por las propias capacidades del terminal. Son 'smartphones' buenos, pero que se venden en muchos menos lugares que los de otras marcas. No es tan fácil encontrarlo como un Xiaomi, un Samsung, un iPhone o un Oppo, que, además de estar en muchas tiendas y grandes cadenas, tienen acuerdos con los operadores, lo que puede suponer un ahorro importante.

placeholder El Pixel 6 y el Pixel 6 Pro. (M. McLoughlin)
El Pixel 6 y el Pixel 6 Pro. (M. McLoughlin)

El Pixel 6 Pro no es el primer Pixel que pruebo. Anteriormente, he metido mano al Pixel 4, al Pixel 3 XL y al Pixel 2. También han pasado por mis manos las versiones asequibles, el Pixel 3A y el 4A. Del Pixel 5 no puedo hablar, que no se lanzaron en España.

La sensación que tengo es que, aunque todas resultaron en su momento propuestas muy interesantes y globalmente eran muy competitivos, siempre hubo algún tropezón, algo mal ejecutado que suponía un obstáculo a la hora de decantarse por él.

Sin embargo, después de pasar un par de semanas tanto con el Pixel 6 Pro como con el Pixel 6, esto no ha ocurrido. Simplemente, Google no ha fallado estrepitosamente en nada y si lo ha hecho ha maniobrado para solucionarlo. No hay 'red flags'. El teléfono no es perfecto tampoco, como creo que no lo es ninguno en el mercado. Pero particularmente se ajusta lo que espero de un gama alta.

placeholder La cámara del Pixel 6 Pro, la mejor de Android a día de hoy. (M. McLoughlin)
La cámara del Pixel 6 Pro, la mejor de Android a día de hoy. (M. McLoughlin)

El precio suele ser lo que cierra las pruebas de producto que hacemos en Teknautas. Pero creo que en esta ocasión merece la pena destacarlo desde el inicio, porque, para tratarse de móviles que aspiran a competir en lo alto de la tabla, en Google han ajustado bastante el precio y han huido de la barrera de los 1.000 euros. En este caso, para el modelo Pro el coste de salida es de 899 euros. Y, en el caso del modelo más mundano, el precio es de 649. Estos precios son para la tienda oficial, donde solo comercializan los negros. (Si quieres otros colores, puedes encontrarlos en Amazon , pero son versiones de Reino Unido que te saldrán más caras)

No son teléfonos asequibles, ni 'low cost', pero, en lo que se refiere a la relación calidad-precio, están muy bien posicionados. Esa es su gran virtud, amén de una cámara, la del Pro, y un 'software' fotográfico que hará las delicias de muchos, posicionándose como una de las mejores que se puede tener en un bolsillo a día de hoy. Esto es lo mejor y lo peor de mi experiencia con los Pixel 6.

Google siempre ha destacado por darle a sus teléfonos unos acabados que se saliesen de la norma. Con el Pixel 2 lo hacía con dos acabados de cristal, uno brillante y otro más mate. En el Pixel 4 se sacó de la manga una superficie pulida superagradable al tacto. Estos Pixel 6, que comparten la esencia estética, también se salen de lo tradicional. La trasera cuenta con un módulo de cámara que está enmarcado en una franja rectangular que ocupa todo el ancho.

En la parte trasera, nos encontramos una parte rematada en un gris más oscuro y en la superior un gris más claro. Y ese patrón se repite con los otros colores, aunque de momento solo han puesto a la venta de forma oficial el modelo más sobrio. El modelo superior cuenta con una diagonal de pantalla de 6,74 pulgadas, mientras que el normal es más compacto, con 6,4. Ambos tienen los botones en el lado derecho (volumen y desbloqueo) y la tarjeta para la SIM en la izquierda. Los altavoces se reparten entre la parte superior de la frontal y en el marco inferior.

El sonido, por cierto, es más que solvente, como se puede esperar de un terminal que aspira a ser considerado pata negra, aunque prescinde de certificaciones como compatibilidad con Dolby Atmos. No hay conector jack y el puerto de carga es USB tipo C. Parece una tontería, pero ya va siendo hora que Apple jubile el 'lightning', porque se gana comodidad en el día a día. Los dos Pixel tienen resistencia IP68 a líquidos y al polvo. También tienen diferencias en el armazón. Por ejemplo, en los materiales para construirlo. El Pro tiene la versión más avanzada de Gorilla Glass, conocido como Victus, en ambas caras. El Pixel 6 solo en la frontal, en la trasera cuenta con la 6.ª generación de este cristal templado. Esto otorga algo más de resistencia al superior. A pesar de todo ello, mi consejo es que tires de una funda. Siempre. La otra diferencia es la pantalla. Agujereada en ambos casos, el modelo más prémium tiene los laterales curvos y menos marcos. Es una cuestión de diseño, nada más. No hay más función que lo estético. Llama la atención que, a pesar de la diferencia de tamaños de pantalla, a la hora de la verdad no hay tanta diferencia en las dimensiones totales.

placeholder El Pixel 6 Pro tiene dimensiones parecidas, pero menos bordes. (M. McLoughlin)
El Pixel 6 Pro tiene dimensiones parecidas, pero menos bordes. (M. McLoughlin)

La calidad del panel que también difiere de un modelo a otro. El Pro tiene un panel AMOLED de tipo LTPO, con resolución QHD+ y una frecuencia de actualización de 120Hz. ¿Qué es eso de LTPO? Sin entrar en demasiados detalles, es una tecnología que permite adaptar la tasa de refresco a lo que haga falta en cada momento. No es lo mismo jugar que leer una web. Y adaptarlo incide en el ahorro de batería. En líneas generales, es una pantalla muy completa y capaz en términos de brillo, color (ya sabemos que las AMOLED tienden a saturarlos ligeramente) y ángulos de visión. El modelo normal tiene un panel más común. También AMOLED, cuenta con 90Hz y resolución Full HD+. En líneas generales también muy bien calibrado.

Google ha apostado en esta ocasión por meter la biometría del teléfono bajo el panel, en un lector de huellas. Es una de las cosas que más quebraderos de cabeza dio en el lanzamiento. Las quejas se acumularon en YouTube y foros especializados. La compañía lanzó varias actualizaciones, alguna de ellas dedicada en exclusiva a esta materia.

placeholder Pixel 6 y Pixel 6 Pro. (M. McLoughlin)
Pixel 6 y Pixel 6 Pro. (M. McLoughlin)

¿Lo han solucionado? Creo que han conseguido un mejor rendimiento, porque no me ha resultado tan calamitoso como lo pintaban. Pero es cierto que no es ni mucho menos el mejor del mercado en este aspecto. No es excesivamente rápido y hay veces, tampoco muchas, que necesitas un segundo toque. Particularmente, no me parece una cosa tremendamente grave, pero es cierto que algunos usuarios pueden quejarse y con razón del desempeño en este apartado, quizás en donde más flojee el terminal.

Bajo el capó, nos encontramos el primer motor creado internamente por Google. Este procesador ha sido bautizado como Tensor. Esto es una buena noticia, porque, si la compañía se mete en el fregado de diseñar sus propios procesadores y prescinde de los de un tercero como Qualcomm, signiffica que tiene planes ambiciosos para sus teléfonos y sus ideas exceden la capacidad de lo que otros pueden ofrecerle. La RAM en el modelo Pro es de 12GB y en su hermano menor, de 8. En ambos casos, mueve Android con soltura. Apenas se ha calentado durante mis pruebas, más allá de la configuración inicial o cuando lo he forzado al máximo con casi una veintena de 'apps' abiertas en paralelo.

placeholder El característico diseño del Pixel 6. (M. McLoughlin)
El característico diseño del Pixel 6. (M. McLoughlin)

Probablemente, tenga menos músculo que los A Bionic de Apple. Este Tensor ofrece unas capacidades más en línea del rendimiento que ofrece un Galaxy S21 Ultra, lo que viene a ser mucho. Muchas veces nos perdemos en 'benchmarks' y otras pruebas y olvidamos hacer referencia a usos más normales. Es como si juzgásemos a dos culturistas capaces de levantar 200 kilos y 180 kilos por su capacidad para llevar la compra. Aquí no hay plusmarcas, pero hay solvencia. Cualquier teléfono de móvil de cierta entidad tiene margen de maniobra. Tanto en juegos móviles como para soportar una larga partida al 'Red Redemption II' en Stadia, la videoconsola en la nube de Google. Lo mismo para editar fotos y vídeos. Está a la altura de lo que se espera en ambos casos.

La mala noticia es la capacidad de almacenamiento. Solo hay una versión por ahora. De 128GB. Yo, más o menos, tirando de Drive y de Google Fotos, me manejo solventemente. Pero hay muchos que querrán más. También es de ley decir que en Apple, por ejemplo, el precio de partida es mayor (809 euros en el caso del iPhone 13; 1.159 euros en el caso del 13 Pro) y la memoria es la misma.

Un apartado donde flojeó el último modelo que tuvimos en España, el Pixel 4, era en el apartado energético. Ahora, con el Pixel 6, han mejorado en este punto. En el Pixel 6 Pro contamos con una capacidad de 5.003 mAh. El modelo más compacto cae, por motivos obvios, hasta los 4.616 mAh. A pesar de la diferencia, ambos teléfonos están bastante en línea, ya que el de 6,4 pulgadas, además de tener una pantalla más pequeña, cuenta con menor resolución. En todos los casos, al terminar el día, he terminado con un 14% o menos. Particularmente, creo que prácticamente todo el mundo puede ser capaz de pasar el día. Eso sí, si eres de los que más exprimen la batería, seguramente tengas que activar el modo máximo de ahorro energético, que controla los procesos en segundo plano, el brillo y otros aspectos. En este sentido, creo que está ligeramente por detrás de lo que pueden ofrecer otros teléfonos de alta gama, pero la diferencia no es excesivamente grande. Un consejo, desactiva el brillo automático si no quieres llevarte un susto en algún caso, ya que no funciona de la manera más fina posible.

En el apartado de la carga rápida, nos volvemos a encontrar en este mismo escenario. Tiene un notable alto, pero necesita algo más para ser sobresaliente. Con 30W, es capaz de recuperar aproximadamente el 50% de la autonomía en 30 minutos. Hay marcas chinas, como Oppo o Realme, que anuncian tiempos muchos más cortos. Lo que promete Google me parece una medida correcta, sin irse a guarismos superiores y exagerados que puedan estresar de más una pieza tan sensible al paso del tiempo como la batería. La carga inalámbrica soporta hasta 21W de potencia. La guinda la pone, en los dos modelos, la carga inversa. Esa que te sirve para dar un pequeño chute de energía a otro teléfono (poco útil) o a unos auriculares (mucho más útil).

placeholder El mando de Stadia, junto al Pixel 6 Pro. (M. McLoughlin)
El mando de Stadia, junto al Pixel 6 Pro. (M. McLoughlin)

Entramos en la parte final de esta prueba. Es probable que, más allá de un precio ajustado para un móvil de gama alta o el diseño, hasta este, ningún punto te haya resultado realmente sorprendente. Lo importante es que no hay ninguna 'red flag' y que cumple prácticamente con todo tal y como se espera de un terminal de raza. Sin embargo, hay dos cosas claves para que el Pixel 6 Pro se haya convertido en una propuesta, en mi modesta opinión, tan completa. La primera de ellas es la cámara. Los Pixel siempre han destacado entre las mejores cámaras del mercado cada curso, a pesar de que han sido mucho más conservadores a la hora de incluir sensores secundarios. No fue hasta el Pixel 4, es decir, 2019, que Google incluyó una telefoto de 1,8 aumentos ópticos. Al siguiente año, le calzaron un gran angular en su lugar. Y, en esta ocasión, han apostado en el modelo superior, por fin, por una cámara triple. Luego se dice que Apple es conservador en este aspecto, pero lo cierto es que los de Mountain View han ido con el freno de mano echado. Aun así, todo el trabajo que han hecho en el 'software' de procesamiento ha hecho, como decíamos, que ofreciese unos resultados muy muy buenos.

En este caso, el Pixel 6 Pro adopta por fin la fórmula de triple cámara. El sensor principal tiene una resolución de 50 megapíxeles, f/1.9 de profundidad de campo y una lente de 25 mm, así como estabilizador óptico. El segundo elemento de la ecuación es un teleobjetivo, también con estabilizador óptico, de 48 megapíxeles, f/3.5 y 104mm, que nos ofrece un zoom óptico, que no digital, de 4 aumentos. El zoom digital alcanza hasta los 20. El menú se completa con un ultra gran angular de 12 megapíxeles, f/2.2 y 114 grados de apertura. Se puede grabar vídeo en 4K (hasta 60fps). Esta configuración es solo la del modelo superior.

Diferentes disparos con el Pixel 6 y el Pixel 6 Pro.

El Pixel 6 tiene solo el sensor principal y el ultra gran angular. Hasta ahora, la norma de Google había sido discriminar solo por tamaño y no por cámara. Pero ahora ha cambiado. Particularmente, me gusta más la opción de los iPhone. En el que tienes el Pro Max si quieres un teléfono grande con todo, el iPhone 13 Pro si quieres la mejor cámara en un formato más manejable y, si quieres algo más asequible, tienes los iPhone 13. Pero, si se quiere mantener el precio competitivo, especialmente el del Pixel 6, hay que hacer renuncias. Y tiene lógica que se quiten esta pieza, que al final el común de los usuarios va a sacar más provecho al gran angular y, si quiere hacer aumentos, se puede apañar con un zoom digital.

Después de probar en profundidad la cámara, puedo resolver sin lugar a dudas que la del Pixel Pro es la mejor cámara que se puede encontrar en Android a día de hoy. Y que en varios aspectos supera la del iPhone 13 Pro, que en mi opinión era hasta el día de hoy la mejor propuesta.

¿Por qué sostengo esto? En condiciones de luz normal, tenemos unos magníficos resultados en ambos casos. Sin embargo, Google siempre me ha gustado porque ha gestionado mejor la tonalidad y la representación del color, aproximándose mejor a la realidad.

Sinceramente, me parece mucho más fiel. Apple hace un procesado algo más agresivo, que muchas veces da un acabado más atractivo a las imágenes, pero que otras exagera elementos como los cielos. En interiores ocurre parecido. Hace una mejor gestión de color y de las fuentes de luz. Eso sí, las diferencias serían como intentar decir en qué se diferencia un examen de 9,5 y un examen de 9,8.

Diferentes disparos con el Pixel 6 y el Pixel 6 Pro.

Una cosa interesante es que el visor de la 'app' de Google te permite controlar la exposición, el contraste y la temperatura de color antes de disparar desde la misma pantalla. Eso permite adaptarse de manera sencilla algunos parámetros para obtener una foto más lograda, sin tener que dedicar luego un rato a la edición. Por partes, el ultra gran angular ofrece también una muy buena gestión del brillo y los tonos, así como de las distorsiones. Quizá se puede echar en falta algo más de apertura en algunos casos.

La joya de la corona es un zoom óptico por 4 (el iPhone 13 Pro se queda en 3), que me ha dado mucho mucho juego con encuadres más cercanos y más cerrados. Además, ayuda y mucho el estabilizador óptico de esta pieza a la hora de utilizarla. Aquí va una serie en diferentes situaciones de luminosidad.

Disparo con el zoom optico del Pixel 6 Pro.

El modo noche me parece, simplemente, superlativo. Creo que ejecuta y gestiona estupendamente todos los aspectos, sin renunciar a la definición. Por último, una mención al modo retrato: nuevamente, nos encontramos resultados bastante naturales, un recorte bastante preciso (editable en la 'app', así como la dirección de la luz) y un 'bokeh' bastante característico, con mucha personalidad. Una de las cosas que comparten tanto el iPhone como el Pixel es que las 'apps' de la cámara son muy intuitivas y muy fáciles de usar.

Ejemplos del modo noche del Pixel 6 Pro.Ejemplos del modo noche del Pixel 6 Pro.

De la misma manera que creo que el Pixel vence por un palmo al último de teléfono de Apple en lo que se refiere a la fotografía, si medimos solo el vídeo, el iPhone sale el gran ganador. Google siempre había tenido ciertos problemas con esto, no había sido su fuerte. Ahora, hay que reconocerles la mejora, pero, aún así, se queda lejos de la manzana, el rey absoluto en mi opinión en esta materia, junto, quizá, con Samsung. Incluso Huawei está por delante. En definitiva, que no está, en lo que se refiere al video, entre los corredores escapados. Un punto a mejorar.

Para cerrar el apartado de la cámara, apuntar dos funciones. Por una parte el borrador mágico, que te permite eliminar algunos objetos o personas de las fotos. Funciona de manera irregular, dependiendo el tamaño y la posición en la foto. Luego hay dos modos (larga exposición y toma de acción), que permiten sacar imágenes en las que reforzar la sensación de movimiento.

Ejemplo de modo retrato del Pixel 6 en varias situaciones.

En este viaje para volver a Android, hay una cosa que me ha convencido. Lo bueno de Google es que el sistema operativo es suyo, no necesita meter una capa de personalización encima para diferenciarse de otros fabricantes.

Y eso suma a su favor. Los añadidos son mínimos y siempre muy bien justificados. No entorpecen la experiencia. Obviamente, si vienes de pasar años en iOS, te puedes sentir perdido o abrumado por tantas opciones. Otros, sin embargo, disfrutan muchísimo de esa libertad extra que Apple no te va a dar. Android 12 ha añadido muchísimas cosas interesantes, el centro de control incluye muchísimos accesos rápidos, incluso dos botones para desautorizar el acceso a la cámara o el micrófono sin tener que entrar en ajustes.

placeholder Panel de control de Android 12. (M. McLoughlin)
Panel de control de Android 12. (M. McLoughlin)

En el plano de la privacidad, es cierto que la gran G ha dado un paso adelante y ha facilitado controlar ciertas cosas, pero está lejos de medidas que ha implementando iOS (y que tantos disgustos le ha costado a firmas como Facebook). Si quieres controlar al dedillo todo lo que se recopila, aquí le vas a tener que dedicar más tiempo. En el plano de la seguridad, dos últimos apuntes: Tensor viene con un chip de seguridad propio, Titán; y ambos modelos recibirán actualizaciones de seguridad durante un lustro.

Estos son todos los argumentos que hacen del Pixel un teléfono que puede incluso convencer a alguien como yo de dejar de utilizar el iPhone como teléfono de cabecera. La calidad-precio, la cámara, Android muy limpio y un diseño diferente son sus grandes bazas. Probablemente, muchos de ustedes no compartan mi diagnóstico ni mi experiencia. Para gustos, los colores. Y, en este caso, no soy yo el jurado del Benidorm Fest, así que mi puntuación solo es orientativa. Cada uno, a la hora de comprar un móvil, se gasta el dinero como quiere. De momento, la fórmula parece haber funcionado, ya que el propio Sundar Pichai anunció ventas e ingresos récord de móviles en el último trimestre.

Hay veces que lo de comprarse un dispositivo de Apple, especialmente en el caso del iPhone, parece un viaje solo con billete de ida. Es una percepción que tiene bastante de realidad. Los usuarios de los productos de la manzana son, probablemente, los que permanezcan más firmes en su fe. iOS tiene mucho que ver en esto. Es lo que le permite a los de Cupertino brindar una experiencia única en el día a día, porque es el único fabricante que tiene acceso a este 'software', a diferencia de Android, que se ha convertido en una receta universal para los que quieren fabricar y vender móviles. Yo mismo he sido usuario, bastante fiel, de estos teléfonos, en parte, por lo cómodo que resulta el 'software', la fiabilidad y versatilidad de la cámara, o el buen rendimiento generalizado. Siempre que pruebo un alta gama de otras marcas, aunque el sabor de boca sea bueno y las especificaciones de muchos quilates, acabo sacando ciertos peros que me hacen volver al que es mi móvil de cabecera. El hombre es un animal de costumbres y la empresa de Tim Cook exprime esa idea al máximo.