El día que Lavrov vino a España a crear un grupo de ciberseguridad que nunca existió
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No se volvió a saber del acuerdo

El día que Lavrov vino a España a crear un grupo de ciberseguridad que nunca existió

En plena polémica por la injerencia rusa en elecciones de todo el mundo, su ministro de Exteriores vino a España para anunciar una colaboración en la lucha contra las 'fake news'

placeholder Foto: Foto del encuentro entre Lavrov y Borrell en 2018. (Foto: EFE)
Foto del encuentro entre Lavrov y Borrell en 2018. (Foto: EFE)

No es habitual que el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, -en el cargo desde 2004- ofrezca ruedas de prensa con representantes políticos europeos. Fue una de las razones de la excepcionalidad de la polémica visita de Josep Borrell -en calidad de Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad- a Moscú de la semana pasada y que no acabó demasiado bien. Pero no fue el primer encuentro entre ambos. En noviembre de 2018, cuando el dirigente socialista estaba al frente de la cartera de Exteriores, recibió a Lavrov en Madrid para tratar la relación entre ambos países.

No fue la única institución estatal del máximo nivel que le recibía en su viaje. También se reunió con el rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela para comentar la relación entre los dos países y cuestiones de política internacional, pero el anuncio de los ministros de Exteriores lo eclipsó todo: iban a crear un “grupo de ciberseguridad” para combatir la desinformación (sic). En palabras de Borrell, “posiblemente el aspecto más importante de la reunión”.

Foto: Eugene Kaspersky, fundador y consejero delegado den Kaspersky Lab. (Reuters)

“Me alegro mucho de que el propio ministro [Lavrov] haya tomado la iniciativa de proponer un grupo de ciberseguridad para que podamos analizar cuál es la extensión del problema y podamos identificarlo para prevenir en el futuro que esto constituya un elemento de fricción en nuestras relaciones”, explicó Borrell junto a su homólogo, al que los periodistas habían preguntado por las acusaciones de injerencias de su Gobierno en distintos procesos electorales. Como el que llevó a Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos en 2016 y, sobre todo, uno más candente en aquel momento: el referéndum catalán del 1-O.

Si bien la ciberseguridad y la desinformación no son compartimentos estancos, tampoco es que vayan necesariamente de la mano, porque una cosa es la protección de comunicaciones y dispositivos y otra muy distinta es la tergiversación de la información que, de un modo u otro, ha existido con herramientas digitales y sin ellas. Así que, ¿qué significa que un grupo de ciberseguridad va a trabajar para analizar las noticias falsas en Internet? Nadie lo supo explicar y tampoco se volvió a saber nada.

En aquel momento, fuentes del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) aseguraban desconocer un acuerdo de este tipo y, contactados de nuevo por este periódico, han declinado hacer declaraciones sobre si han formado parte de alguna tarea de este tipo porque “no es la entidad competente para hablar sobre temas políticos”. En cualquier caso, este organismo depende de otro ministerio, el de Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital y la cuestión de las noticias falsas queda fuera de su ámbito de actuación.

La entonces embajadora en Misión Especial para las Amenazas Híbridas y la Ciberseguridad, Julia Alicia Olmo y Romero -que sí depende de Asuntos Exteriores-, no se pronunció públicamente al respecto. En respuesta a Teknautas, desde el ministerio de Asuntos Exteriores confirman la sospecha: nunca se llegó a trabajar en esa dirección con Rusia. “Se anunció que estaba en estudio y no se llegó a constituir”, se limita a comentar una fuente autorizada sobre la continuidad de aquella iniciativa. El proyecto del “grupo de ciberseguridad” duró tanto como aquella rueda de prensa, en la que el tono conciliador contrasta con el de la semana pasada en la capital rusa, a pesar de que también se produjo en un momento de tensión, precisamente por las sospechas de injerencia en el 1-O.

Gracias a Rusia por defender “la integridad territorial de España”

Tal y como reseñó la agencia Efe, la última ocasión en la que Lavrov había estado en Madrid fue en 2014, en un contexto de sanciones europeas por la anexión la península de Crimea. Desde entonces, no hubo más visitas de otros ministros rusos, pero sí de sus homólogos españoles a Rusia, como fueron los casos de José Manuel García-Margallo y su predecesor Alfonso Dastis.

Durante la mencionada rueda de prensa de 2018, Borrell defendió que las relaciones seguían “siendo muy positivas en todos los ámbitos” y aseguró que España iba a “trabajar por que Rusia pueda estar plenamente en el Consejo de Europa”, pues “ha sido uno de los países más perjudicados por las contramedidas rusas ante las sanciones europeas”. “Deseamos más que nadie la normalización de las relaciones y trabajamos por ello”, declaró.

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Imagen de la rueda de prensa conjunta en 2018. (Foto: EFE)

En lo que respecta a Lavrov, aseguró que su objetivo era “colaborar para que las relaciones sean más fluidas y fáciles”, espetando que “nadie ha sustanciado las acusaciones o presentado pruebas” de que el Gobierno ruso estaba detrás de esas injerencias en Cataluña: “Son interferencias inadmisibles en los asuntos de otros países”. En cambio, sí reconoció que hubo algunos medios de comunicación que se “salieron de su trabajo habitual”, pero desvinculó estas acciones de la actividad de su Ejecutivo, aunque se tratara de medios como RT o Sputnik, financiados por el propio estado. “No queremos que se estropeen las relaciones entre Rusia y España. Por eso hemos propuesto esa comisión”, zanjó el ruso, que invitó a Borrell a visitar Moscú y al resto de países europeos a acordar medidas similares contra la desinformación.

“Nunca dijimos que fue el Gobierno de Rusia, pero es cierto que provenían de medios rusos”, explicó Borrell sobre las fake news del 1-O. De hecho, agradeció en nombre del Gobierno tanto a Rusia como al presidente Vladimir Putin que apoyara “la soberanía e integridad territorial de España cuando se produjo el intento de crear una república catalana a través de un movimiento separatista”. “Dos principios que España defiende también en el caso de Ucrania y Crimea, como hace la Unión Europea, siempre coherentes”, apostilló.

“Ahora el manual de los rusos lo tiene todo el mundo”

¿Hubo tales injerencias? Es complicado de responder porque, sobre todo, es complicado de demostrar. Marta Peirano, periodista especializada en tecnología y autora de ‘El enemigo conoce el sistema’ lo pone en contexto. “El itinerario de publicaciones patrocinadas por el Kremlin en prensa, televisión o YouTube tiende a ser participar amplificando contenidos que agiten a la población”, apunta para recordar que “Russia Today y Sputnik estuvieron muy encima del 15M, Podemos, Syriza y todos los partidos y movimientos que en su momento eran disruptivos y fueron favorecidos por estos medios”.

Eso sí, avisa de que “en Cataluña hubo mucho movimiento, pero no todos fueron rusos” pues, entre otras cosas, también “hubo mucha actividad que consideraríamos ‘rusa’ por parte de algunas instituciones catalanas”. “Hay que tener cuidado en decir que todo esto fue Rusia haciendo de lo suyas, pero no es el caso: fue Rusia aprovechando una agitación intensa en un país europeo”, matiza.

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Imagen del encuentro de ambos diplomáticos hace solo unos días. (Foto: Rueters)

En este sentido, considera que desde que se comenzó a investigar en profundidad el fenómeno de desinformación por parte de Rusia, allá por 2016, “lo que ha conseguido ese estudio ha sido propagar esas tácticas por todo el mundo que en principio estaban suscritas a países acostumbrados a tener menos fuerza militar y más fuerza cognitiva”. “Ahora es ya muy difícil distinguir quién lo hace, porque ahora el manual de los rusos lo tiene todo el mundo”, expone.

“Rusia, como todos los regímenes autoritarios, tiene la costumbre de hacer todo lo contrario de lo que dice. Es importante ver lo que se hace y no lo que se dice”, comenta Peirano sobre el anuncio de acuerdo entre España y Rusia, algo que engloba dentro del juego diplomático. Eso no quita, continúa, que “toda la estrategia de defensa cognitiva de España se base en eso, porque las probabilidades de que no se sostenga son extremadamente altas”. “Tiene sentido establecer unas normas de no-agresión, pero no esperar que quien no las ha cumplido nunca las vaya a cumplir ahora, porque son uno de los principales jugadores en ese terreno”.

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