algunos son inocuos... y otros perjudiciales

Pulverizadores de personas, telas antivirus... 'Boom' de inventos dudosos contra el covid

Son muchos los inventos que prometen protegernos del covid, desde pulverizadores de personas a tejidos antibacterianos. Muchos, sin embargo, carecen de validación científica

Foto: Foto: EFE/JuanJo Martín.
Foto: EFE/JuanJo Martín.

Pasas por un local comercial de tu barrio y ves un cartel en el que pone que tienen un "ambiente libre de virus, bacterias y nanopartículas". Te extraña, pero preguntas. Te dicen que tienen una máquina de niebla que "higieniza el local y elimina las partículas del aire". Qué bien, ¿no? Da gusto que un comercio de tu zona haya conseguido una tecnología de esa magnitud.

El problema es que es mentira. De manera voluntaria o involuntaria, ese comercio te acaba de mentir. Ni tiene un "ambiente libre de virus, bacterias y nanopartículas" ni "higieniza el local y elimina las partículas del aire". En lo que se refiere a la lucha contra el covid-19, esa herramienta es tan útil como menear un abanico para que el virus no te toque. No sirve absolutamente para nada.

De hecho, incluso una de las empresas que vende esa máquina niega cualquier tipo de utilidad en este contexto: "El producto referenciado, pese a contener componentes desinfectantes, no ha sido concebido ni testado para la desinfección del coronavirus, por lo que su uso no está indicado para esa función". Tampoco se encuentra en la completísima lista de virucidas autorizados por el Ministerio de Sanidad. Pero nadie se va a molestar en buscarlo, y el comercio que presuma de tener dicha tecnología creará en sus clientes una sensación totalmente falsa de seguridad.

Pulverizar a personas

El de antes no es el único caso de aparentes inventos, tecnologías o desarrollos que la gente compra pensando que serán eficaces contra el covid-19 pero que no cuentan con ninguna evidencia científica para demostrarlo. Una empresa de Grado (Asturias) se ha hecho famosa estas semanas por ponerse a vender túneles y arcos de seguridad que pulverizan ozono sobre las personas que pasan por delante. Según dicen, su demanda ha crecido un 500% durante la pandemia gracias a los pedidos de funerarias, cafeterías, ayuntamientos y hasta tiendas de ropa. Los túneles los venden a 2.900 euros más IVA y los arcos a 1.900 euros más IVA.

"Todo lo que toque la gota es desinfectante, purifica la ropa, los zapatos, en la parte de abajo lleva una alfombra que recoge todo el agua que cae y al pisarla también te desintoxica las suelas; pasas por ahí y tienes un golpe de desinfección", aseguraba a un diario local Manuel Jesús Vázquez, responsable de Ozono Purific, la empresa en cuestión.

El Ministerio de Sanidad ha prohibido terminantemente pulverizar cualquier tipo de producto sobre las personas

Sin embargo ni este ni muchos otros productos similares están autorizados por el Ministerio de Sanidad para luchar contra el covid-19. El propio Ministerio ha prohibido terminantemente pulverizar cualquier tipo de producto sobre personas: "Esta técnica de aplicación que se anuncia en los denominados túneles desinfectantes de ningún modo puede ser utilizada sobre personas". ¿Por qué? Porque "un uso inadecuado de biocidas introduce un doble riesgo: posibles daños para la salud humana y dar una falsa sensación de seguridad".

De hecho, el propio ministro de Consumo, Alberto Garzón, insistía en recordar esta ilegalidad el pasado viernes y recordaba que dicha práctica "puede provocar efectos muy adversos sobre la salud por vía respiratoria, irritación de piel y daño ocular".

Además, esta técnica es inútil. De hecho, para Javier Buesa, microbiólogo en el Hospital Clínico de Valencia y vocal de la Sociedad Española de Virología, esto es un despropósito: "No le veo sentido a intentar desinfectar a personas. El virus está en el aparato respiratorio, en las mucosas, en la garganta, en los bronquios... Ningún arco de pulverización ni tratamiento con ozono tiene sentido en personas, sino sobre estancias cerradas, objetos, superficies, etc. Estos arcos no pueden desinfectar a personas, eso es un cuento chino".

Foto: EFE/Fernando Villar.
Foto: EFE/Fernando Villar.

Tejidos 'antivirus'

Otras empresas, como Nob166, con sede en Castellón, han suscitado muchas dudas entre los científicos. Asegura haber inventado un potente antimicrobiano "capaz de impedir que el coronavirus se replique en superficies textiles". Su directora gerente asegura que evita que pueda replicarse en la ropa, sábanas, toallas, servilletas, cortinas, mopas, manteles, pijamas o uniformes.

Para Buesa, esto es imposible: "Los virus solo pueden replicarse o multiplicarse en células vivas. Si no hay célula a la que infectar, no se puede replicar. Un virus necesita receptores, tiene que estar en un ser vivo, fuera de él es un agente inerte. Tiene potencial infectivo, pero no está vivo".

El virólogo incluso mantiene cautela a la hora de afirmar que esto pueda desinfectar dichas prendas: "Lo de proteger tejidos es muy poco fiable. Ahora se está investigando productos químicos con acción virucida", pero en cualquier caso "nunca se puede decir que esto impida que el virus se multiplique".

Foto: EFE/Jesús Diges.
Foto: EFE/Jesús Diges.

¿Cámaras térmicas?

Otros de los dispositivos que más atención mediática han acaparado en España son las conocidas cámaras térmicas que se emplearon en lugares como el hospital de campañana de Ifema par detectar a las personas que tenían una temperatura corporal demasiado elevada e impedires el acceso al recinto. Ahora estas cámaras se están extendiendo a todo tipo de tiendas, oficinas y centros comerciales

El problema de esto es que estas cámaras pueden ser medianamente útiles, pero también disparar los falsos positivos. "Muchas carecen de las certificaciones necesarias y no miden la temperatura analizando el lagrimal del ojo con píxeles infrarrojos, como exige la norma, sino la frente. Y el software de detección suele usar algoritmos matemáticos muy pobres. Venden que el margen de error es de solo tres décimas, cuando en realidad es muy superior a 0,5", explicaba hace poco a Teknautas Alejandro Mocho, CEO de EcoCombustión.

Foto: EFE/Carlos Lemos.
Foto: EFE/Carlos Lemos.

Buesa se muestra igualmente escéptico ante este tipo de herramientas: "Pueden no ser eficaces al medir la temperatura. Pero incluso si la miden bien, ¿y qué? Si hay personas que tienen el virus pero son asintomáticas y no tienen fiebre, ¿de qué sirve esto?", se pregunta. En su opinión, las cámaras térmicas pueden crear "una falsa sensación de seguridad".

El panorama, en definitiva, es demasiado incierto. El mayor problema de todo esto es que, en un clima social que ansía ver soluciones en la lucha contra el covid-19, cualquier tecnología lo suficientemente bien vendida puede parecer la solución. El problema es que, una vez analizada, no hay ninguna evidencia científica que lo demuestre. Pero casi nadie se quedará con eso.

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