CES DE LAS VEGAS

El 'satisfyer' contra la eyaculación precoz es sevillano y ya vale 2 millones de euros

El CES pierde la 'virginidad' y permite, por primera vez, exponer productos de 'sex tech'. Entre ellos, un masturbador masculino inventado por una española de 35 años que ahora se venderá en EEUU

Foto: MyHixel, cerrado (a la izquierda) y abierto (a la derecha), se compone de dos piezas. (M. Mcloughlin)
MyHixel, cerrado (a la izquierda) y abierto (a la derecha), se compone de dos piezas. (M. Mcloughlin)

En el Consumer Electronic Show, con todo lo disruptivo que se le presupone a este encuentro, se peca de cierta mojigatería más a menudo de lo que parece. Tabúes que, en ocasiones, rozan lo absurdo y que chocan teniendo en cuenta que se celebra en Las Vegas, donde el gremio turístico es una máquina bien engrasada de generar dinero gracias al juego y al golferío. La última muestra de ello es cómo la CTA, la organización que monta el congreso, ha dado uno de sus premios a Keep Labs por haber creado un estuche inteligente de escritorio para mantener la marihuana fresca y a punto. Lo incomprensible viene porque a la hora de montar su expositor, esta 'startup' no podía mencionar la palabra 'cannabis' ni nada por el estilo, razón por la que sus fundadores han declinado estar presentes allí.

No es la primera vez que ocurre algo así. Tan solo hace falta remontarse a la anterior edición para encontrarse un caso similar. En 2019, el puritanismo pilló con el pie cambiado a los rectores de la mayor feria de tecnología del mundo. Premiaron a la empresa Lora DiCarlo, una firma estadounidense de masturbadores femeninos, para quitarles el galardón acto seguido. La historia era que sus normas no permitían creaciones de índole sexual. En un primer arranque, alegaron que eran "inmorales, obscenos, indecentes, profanos y que no mantenían la imagen buscada por la CTA". Luego, que no estaban en la categoría correcta. La polémica estaba servida. Tras un fuerte debate, todo acabó con el premio restituido y con el CES decidiendo que haría una "prueba piloto" con el 'sex tech' para el siguiente curso.

Presencia española

Patricia posa en su 'stand' de Las Vegas. (M. Mcloughlin)
Patricia posa en su 'stand' de Las Vegas. (M. Mcloughlin)

Este año, se ha brindado un espacio a un puñado de empresas del gremio. No tienen un cortijo propio, sino que se les ha integrado en el apartado de 'Salud y bienestar'. Allí, en un rincón del pabellón dedicado a dichas soluciones, asoman unas cuantas de ellas. Llama la atención el espacio de Lora DiCarlo, el masajeador de clítoris de la polémica. No solo son productos para mujeres, también hay oferta para los hombres. Entre los 'sex gadgets', se cuenta uno español, nada más y nada menos. Se trata de MyHixel, un masturbador contra la eyaculación precoz creado por Patricia López, una joven sevillana de 36 años. "Siempre te puedes encontrar de todo, pero la gente ya reacciona con naturalidad. Aunque, bueno, alguna vez ya he tenido que escuchar la gracieta de qué me habrá pasado en la vida para que me meta a esto", cuenta López de forma anecdótica.

Su empresa dista mucho de ser una broma. Lleva ya tres rondas de financiación. En las dos primeras se apoyó en familiares, amigos y conocidos. Tras la última, MyHixel está valorada en dos millones de euros. Su presencia en el CES de Las Vegas les sirve como gran plataforma de lanzamiento. Y es que han recibido la bendición de la FDA, el órgano que supervisa la comercialización de productos alimenticios y medicamentos en el mercado yanqui, para empezar a venderlo en Estados Unidos como producto sanitario.

Han obtenido la luz verde de la FDA como producto sanitario y empiezan a vender en EEUU

"Hemos firmado con un gran distribuidor para empezar en la costa este del país. En esta primera fase lo haremos en clínicas de urología", cuenta López. Los planes apuntan a Canadá y a Europa, donde han encontrado un socio para la zona central del continente y esperan tener en breve esa misma homologación como producto médico. Aunque todavía no distribuyen a gran escala, ya han vendido más de un millar a 240 euros.

El aparato en sí puede pasar desapercibido. "Yo lo he tenido puesto en el salón de casa y allí ha venido gente de todo tipo y nadie se ha dado cuenta. Parece hasta un jarrón". MyHixel se compone de dos patas. Por una parte, el 'hardware', y por otra, la aplicación. El masturbador cuenta con dos elementos que se unen por un cierre magnético. Por una parte, la réplica de la vagina. Para lograr el máximo realismo posible han tenido 'beta tester' de todo tipo. "Desde sexólogos y urólogos hasta 'hombres matrones", explica. La otra pieza es la base, que cuenta con una resistencia para calentar a 36,5 grados el interior del accesorio, que también cuenta con función vibratoria.

Vista de la aplicación de MyHixel. (M. Mcloughlin)
Vista de la aplicación de MyHixel. (M. Mcloughlin)

"Se trata de recrear el acto sexual de la manera más fiel posible y por eso hay que igualar la temperatura corporal". En la aplicación, después de rellenar un formulario (han fusionado los dos test de referencia que utilizan los profesionales a la hora de tratar la eyaculación precoz), el usuario accede a una serie de pruebas organizadas por niveles. Cada una de ellas cuenta con su vídeo tutorial correspondiente. Se cronometra el tiempo que tarda en alcanzar el clímax y en el siguiente nivel tiene que superarse. "Todo depende de lo que puedas entrenar. Hay gente que lo termina en ocho semanas y hay gente que termina en 12".

Muchos tabúes y clichés

"Sorprende porque es Las Vegas y tal, pero en EEUU hay bastante tabú y puritanismo con estos asuntos", opina la creadora, que advierte de que en España "también tenemos lo nuestro". "A nosotras nos han llegado a retirar una beca estatal ya concedida porque se trataba de lo que se trataba", cuenta López, que también se ha encontrado con muchos inversores que, "a pesar de interesarles mucho la idea", no podían financiarles porque las normas de sus respectivos fondos se lo impedían. La casualidad quiere que los juguetes del puesto de enfrente, unos vibradores que emulan la bisutería, hayan sido diseñados por la misma joven que su creación. "Al principio, iba a aparecer su firma. Pero tiene clientes muy importantes de otras áreas y le dieron un toque".

El aparato se fabrica en China. "No es cuestión solo de costes", relata. Intentaron buscar la forma de producirlo localmente. "El problema es que necesitábamos trabajar con seis empresas distintas, lo que es un infierno logístico y te puede dar problemas".

MyHixel, cerrado completamente, pasa desapercibido. (M. Mcloughlin)
MyHixel, cerrado completamente, pasa desapercibido. (M. Mcloughlin)

Los clichés sobre juguetes sexuales para hombres, en el mundo heterosexual, son notables. Parece que no existan. Prueba de ello es cómo la versión femenina del Satisfyer es un éxito mientras que la masculina, de la que existen tres ediciones, pasa con más pena que gloria. Los hombres que hablan del asunto con naturalidad son islotes inconexos, incapaces de armar un archipiélago visible. "Las mujeres tenemos mucho más interiorizado que tenemos que cuidar de nuestra sexualidad. Los hombres no y hay oportunidad de negocio ahí", afirma mientras explica que en la aplicación se ofrecen dos perfiles de usuario, el que sufre eyaculación precoz y el que simplemente quiere experimentar y mejorar su sexualidad.

La aplicación ofrece dos perfiles para los que sufren eyaculación precoz y los que quieren experimentar

"Nosotras, bien temprano, tenemos que ir al ginecólogo y lo vemos como algo natural, eso ayuda. Un hombre va al urólogo cuando es una cosa de vida o muerte", remata la empresaria. También cree que el público masculino tiene la percepción de que no necesita nada para lograr placer. "Muchas veces, lo primero que me dicen es que ellos no necesitan eso".

La casualidad ha querido que los juguetes sexuales del expositor de al lado sean de la misma diseñadora. (M. Mcloughlin)
La casualidad ha querido que los juguetes sexuales del expositor de al lado sean de la misma diseñadora. (M. Mcloughlin)

El viaje de Patricia López hasta crear este masturbador terapéutico empieza con sus estudios en Turismo. Acabó trabajando de azafata y se puso las pilas con los idiomas. Algo que a la postre le valió para conseguir un puesto de trabajo en un distribuidor de juguetes eróticos europeo. "Ahí me di cuenta de que no había juguetes sexuales con fines terapéuticos para hombres y decidí explorar el campo". Se topó con Jesús Eugenio Rodríguez, sexólogo clínico del Instituto Sexológico Murciano, que se ha convertido en su principal colaborador, así como su equipo y docentes de la Universidad Miguel Hernández. Ellos han sido los que han liderado la creación del método MyHixel.

"Esto no es algo que me he sacado yo de la manga. El método tiene mucha investigación y muchas colaboraciones con urólogos, sexólogos y otros tantos profesionales", explica. Sus pruebas de campo incluyen medio millar de hombres. En 2018, ya presentaron los resultados de su investigación, habiendo mejorado por tres los tiempos medios de los que participaban. Han ido perfeccionando el sistema y en el próximo congreso europeo de salud sexual presentarán nuevos resultados con mejoras que llegan a multiplicar por siete los minutos que tardan en eyacular.

Osé, de juguete prohibido a fenómeno

Lora Haddock es la responsable, de manera indirecta, de que Patricia López y MyHixel hayan debutado en el CES. Ella es la creadora de Lora DiCarlo, la firma que el año pasado desató la polémica al recibir el premio a la innovación por la organización que luego le arrebataron. En las conversaciones posteriores para restituirle el galardón, consiguió que la feria se abriese, tímidamente, a esta primera prueba. "Habrá como mucho 10 empresas como la nuestra", comenta una de las trabajadoras de la compañía, encargada de hacer las demostraciones del producto. Osé, el 'gadget' vetado hace un año, es la estrella indiscutible, a pesar de que su creadora ha traído a Baci y Onda como novedades a esta cita.

Osé, a la izquierda, el juguete que desató la tormenta. (M. Mcloughlin)
Osé, a la izquierda, el juguete que desató la tormenta. (M. Mcloughlin)

Osé es un dispositivo de manos libres que utiliza robótica y biomimética para estimular el clítoris y el punto G al mismo tiempo. Lo cierto es que el tránsito por allí es continuo e incluso la CTA lo escogió para su evento 'CES Unveiled', una inauguración para medios donde muestran algunas de las empresas más prometedoras de la edición. "Las personas se han dado cuenta de que la salud sexual es parte de la salud general", ha repetido Haddock en varias entrevistas estos días. "Esto no es un juguete sexual. Es 'sex tech", defiende esta empresaria para demostrar que esto "no solo es cuestión de orgasmos" sino de beneficios para el bienestar personal.

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