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24 horas en una 'smart city': bienvenidos a un futuro que ya existe

Estas tecnologías pueden parecer futuristas, pero lo cierto es que ya están aquí. Te invitamos a pasar un día entero en una verdadera ciudad inteligente

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Lunes, 8.00 de la mañana. Mi semana empieza fuerte: me ha tocado trabajar varios días fuera de casa, así que empiezo el día cogiendo un avión. Tengo mucho trabajo, así que espero que llegar a una ciudad en la que no he estado nunca no me ocasiones muchos problemas. Llego a mi destino y, nada más encender mi móvil, ¡sorpresa! Me llega una notificación de la 'app' del aeropuerto: ahora mismo hay siete taxis libres esperando a la salida. El día no ha empezado mal.

El día va a ser largo y voy a tener que desplazarme a diferentes lugares, así que decido prestar atención a otra notificación de mi móvil, la que me informa que, a parte de los taxis, hay disponibles hasta 22 coches de alquiler. Cojo uno de ellos y me dirijo al centro, donde tengo la primera reunión. Estamos en hora punta y preveo un gran atasco, pero el coche que he alquilado me alerta de ello y me sugiere una ruta alternativa. Estoy llegando al centro. Vale, ¿y ahora dónde aparco, si no hay ni un sitio libre? El coche, de nuevo, me salva: me dice que tengo dos parkings a menos de un kilómetro y que en ambos hay plazas libres y me reserva la más cercana. Aparco y me voy directo a la reunión.

La reunión ha salido bien, así que me dirijo al siguiente destino. El problema es que tengo que ir todo el día de un sitio a otro y esta ciudad no parece cómoda para moverme siempre en coche. Nuevamente, a través del móvil recibo alternativas de movilidad: taxi, metro, autobús, patinete, bici eléctrica... Me quedo con la bici. Alquilo una a apenas 20 metros de donde estoy y me dirijo al próximo destino, que está a tres kilómetros.

El restaurante te dice la ocupación que tiene ahora y, gracias a la inteligencia artificial, la que prevé tener en las próximas horas

He llegado pronto a la reunión de las 12.00 pero el cliente ha tenido una urgencia y no me va a poder recibir hasta dentro de una hora. Eso me complica bastante porque sobre esa hora me va a llegar un paquete delicado al hotel y me interesa mucho recepcionarlo. Echo mano al móvil y descubro que, por suerte, tengo un puesto de taquillas inteligentes a unos 500 metros, así que desvío la entrega para que el paquete se quede allí y pueda recogerlo más tarde.

Salgo de la segunda reunión, cojo el paquete y, por fin, lo dejo en mi hotel. Es hora de comer pero los restaurantes que tengo cerca parecen llenos a rebosar. Una vez más, la suerte se pone de mi lado: en el hotel me dicen que cerca hay un restaurante con un dispositivo que no solo te dice en tiempo real la ocupación que tiene ahora mismo, sino también, gracias a una inteligencia artificial, la que prevé tener en las próximas horas. Ahora mismo está lleno, pero dentro de media hora habrá sitio, así que reservo la mesa, me relajo un rato en la habitación y cuando quedan 10 minutos para la hora prevista me llega una alerta. Voy al restaurante y espero menos de dos minutos antes de conseguir mesa. Definitivamente, esto sí es gestionar bien un servicio.

Después de comer, la tarde se plantea interesante. Tengo otra reunión a las 17.00h y un concierto a las 21.00h, pero la reunión se ha anulado, así que decido hacer un poco de turismo. En este caso me planteo moverme en transporte público, pero me da algo de miedo que esté congestionado. Por suerte, la 'app' pública va informando en tiempo real de sus tránsitos, niveles de ocupación y posibles retrasos, y me informa que en el metro quizá vaya un poco apretado, pero que muy cerca tengo un autobús con un trayecto similar, así que opto por el autobús.

Por el camino me doy cuenta de algo curioso: el conductor no solo va sabiendo en todo momento el estado del tráfico que tendrá unos kilómetros por delante, sino también la contaminación del aire o el volumen de personas que tiene esperando en la siguiente parada.

Después del paseo turístico, me dirijo al concierto pero no me bajé las entradas al móvil y tampoco encuentro el localizador. Lo bueno es que las compré en una web de confianza que ha instalado cámaras de reconocimiento facial en los tornos de entrada. Como me registré en ella hace tiempo, puedo pasar sin problemas. Me apetecen una cerveza y algo de comer, y es entonces cuando descubro lo mejor de todo: el estadio me da información a través del móvil sobre en qué puestos de comida, barras y lavabos hay más y menos gente, así que consigo comprarlo todo en apenas cinco minutos.

El estadio da información a través del móvil sobre en qué puestos de comida, barras y lavabos hay menos gente

Termina el concierto y estoy tan satisfecho como agotado. Por la zona de la ciudad en la que estoy la mejor opción es el metro, pero si por la tarde ya iba lleno, es probable que ahora esté colapsado. Por suerte, el ayuntamiento está preparado para eventos así y, en base al volumen de personas que han asistido al concierto y las que están saliendo del recinto se adapta la frecuencia de trenes a la demanda, así que me subo al metro, que me deja a un kilómetro del hotel, y decido seguir caminando para echarle el último vistazo a la ciudad.

Lo de andar habría sido una gran idea si no fuera porque es de madrugada y el frío está muy presente. Ahora ya no voy a coger un taxi, pero recuerdo que, desde el móvil, puedo programar la calefacción del hotel. La activo y cuando entro la temperatura es la idónea. Digamos que en este viaje no he sido la persona más previsora del mundo, pero lo cierto es que la tecnología me ha salvado el día.

Un futuro ya disponible

El relato que acabamos de contar es ficticio, pero real. Ficticio porque esa ciudad no existe, pero real porque todas las tecnologías de las que hemos hablado a día de hoy no solo están disponibles, sino que ya están funcionando en muchas ciudades. Muchas de ellas se podrán comprobar 'in situ' en la novena edición del Smart City Expo World Congress, que se celebrará en Barcelona del 19 al 21 de noviembre.

En este congreso, Cellnex presentará su solución Edge Node, uno de los últimos avances en computación distribuida. Edge Node supone un paso más en el desarrollo del Internet de las Cosas en las ciudades y complementa al resto de elementos como los sensores, las redes y las plataformas de gestión de datos -de los que dispone la compañía-, y que de manera integral convierten en posibles cualquiera de los casos que hemos vivido en 'nuestras 24 horas en una Smart City'.

Cellnex ha desarrollado esta solución de software conjuntamente con la 'startup' NearbySensor. A través de un servidor, Edge Node captura en tiempo real la información que generan los dispositivos físicos, la gestiona localmente y la envía securizada a la plataforma de gestión de datos. Puede actuar a la vez de manera automática sobre elementos monitorizados tales como la temperatura, la contaminación, la iluminación, la gestión del agua o la energía, la gestión de accesos, etc. sin necesidad de intervención manual.

Como factor diferencial, el Edge Node aporta inteligencia distribuida para gestionar en tiempo real (mínima latencia) la información que se procesa. Además, permite el almacenamiento y la persistencia de los datos en caso de que se produzcan desconexiones, garantizando así la continuidad sin pérdida de la información. También permite el despliegue automático y la ejecución local de aplicaciones y el despliegue de algoritmos de 'machine learning' o de reconocimiento de imagen, entre otros, que se integran en tiempo real con las señales físicas de los dispositivos. A nivel de seguridad, la arquitectura está basada en nodos IoT que permiten la securización completa del circuito de datos, al llevar embebido el concepto de ciberseguridad en su propio diseño.

El Edge Node se puede implantar en cualquier espacio o edificio (oficinas, fábricas, centros comerciales, hoteles, hospitales, museos, colegios, etc.) para gestionar de manera centralizada las infraestructuras de los mismos. Cellnex cuenta desde 2015 con una red orientada a servicios IoT que cubre el 100% de la geografía española y cuenta con más de dos millones de dispositivos conectados. Esto la convierte actualmente en la mayor red dedicada al IoT a nivel europeo.

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