probamos el roborock s5 max

Limpiar y fregar tu piso desde el móvil: ya no podrás vivir sin un robot aspirador

Comprobado: este robot aspirador es capaz de limpiar y fregar tu casa al completo aunque seas la persona más torpe del mundo. Y lo digo con conocimiento de causa. Esta ha sido mi experencia

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Lo reconozco: me sigue fascinando que un robot pueda limpiar tu casa por sí solo. No es que me fascine que pueda limpiar simplemente, sino que pueda hacerlo esquivando los diversos obstáculos que se va encontrando por el camino. No solo muebles, sino también cables sueltos, zapatillas, percheros... Pero es que también friega el suelo.

He decidido comprobarlo. Hace poco recibí el Roborock S5 Max, el último robot aspirador de la empresa que desarrolló el Xiaomi Robot Vacuum, y me propuse ponerlo a prueba en mi piso, de unos 55 metros cuadrados. El robot promete no solo que va a limpiar y fregar mi suelo, sino que además podré controlarlo desde la aplicación móvil, eligiendo qué habitaciones limpiar, cuáles dejar para otro momento, qué zonas son más delicadas o tienen más obstáculos, cuántos minutos quiero dedicar a la limpeza, qué potencia usar o incluso qué nivel de agua aplicar durante el fregado. Veamos si es verdad.

Un piso limpio en 26 minutos

Normalmente trabajo desde casa, pero hoy tengo que salir a una reunión, así que es el momento idóneo. Antes de nada, dedico 2 minutos a conectar la 'app' de Roborock al robot aspirador, para que identifique la wifi de casa y así pueda pasarme información al móvil mientras estoy fuera. Le digo que se olvide del cuarto de baño, ya que prefiero que se centre en la habitación, el salón y la cocina. Lo bueno es que, frente a lo que he tenido que hacer con otros robots aspiradores en este caso, no ha hecho falta cerrar la puerta del baño para que no entre; ha bastado con decirle que por ahí no hay que pasar. Una vez configurado, el robot empieza a limpiar y yo salgo por la puerta.

Vale, aún ni he salido de mi calle, pero ya quiero ver qué tal va la cosa. Entro en la aplicación y veo algo curioso: en apenas un par de minutos ya ha mapeado mi habitación, con lo que no va a tener que ir improvisando: sabe perfectamente dónde hay que limpiar y qué zonas hay que esquivar porque hay muebles. Bueno, vamos a dejar que limpie tranquilo.

Al poco rato llego al periódico y, antes de entrar a la reunión, les enseño a mis compañeras la evolución de mi curioso inquilino: el robot ya ha barrido la habitación y se encamina al salón y la cocina. Ambos comparten estancia, pero tienen suelos diferentes, así que he marcado el de la cocina como especialmente delicado. Efectivamente, está dedicándole más tiempo y cuidado a esa zona, que acumula más suciedad.

Según va limpiando veo que no solo marca los obstáculos lógicos, como el sofa o la mesa de la tele, sino también nueve pequeños puntos negros: cuatro de la mesa en la que trabajo, otros cuatro de la mesa para comer y uno de una lámpara. En cada uno de esos puntos lo que hace es rodearlos, apurando la limpieza pero sin llegar a chocar. Espera, hay otro punto: ¿qué es eso que ha marcado junto a la puerta? Ostras, ¡me he dejado el paraguas en medio! Vale, doy por hecho que, al darse con el robot, habrá acabado en el suelo.

Hay otro punto crítico en el salón: la alfombra. No es una alfombra especialmente mullida, sino bastante lisa. Lo suficiente como para que se atranque con ella, como ya me ha pasado con otros robots aspiradores. Decidí dejarla ahí para ver qué pasaba. Por el momento, parece que sube por ella y la limpia. Veremos si al llegar a casa no me encuentro una hecatombe...

Poco antes de acabar la reunión, mi móvil suena. Es la 'app' de Roborock, que me dice que la limpieza ha acabado y que el dispositivo ha vuelto a su base para cargar la batería. En total, ha empleado 26 minutos en la limpieza y, buena noticia, apenas ha consumido el 5% de su batería, que se ha quedado en el 95%. La verdad, tengo curiosidad por ir a casa y ver si la cosa ha funcionado bien o si debería ir buscando un nuevo piso.

Entro por la puerta y primera sorpresa: el paraguas sigue intacto, ni se ha inmutado. El robot lo detectó antes de tiempo y ni lo ha rozado. Veo que también se ha esmerado en varios puntos que me preocupaban bastante: las esquinas, las patas de las mesas y la alfombra, que está perfecta. Ni confirmo ni desmiento que antes hiciese aposta un doblez para ver cómo lo afrontaba... La cuestión es que está perfectamente limpia.

Vuelvo a mirar el móvil para examinar qué tal ha ido todo. La 'app' me marca el recorrido al completo y, la verdad, lo ha hecho perfecto. También me deja editar el mapa por si ha habido algún error, pero no es el caso. Un momento, ¿por qué no ha fregado el suelo? Vale, ya lo sé: la prueba habría sido perfecta si no fuera porque soy más idiota que un zapato y he olvidado llenar el depósito del agua para el fregado...

La aplicación te muestra el proceso y te deja incluso editar los mapas.
La aplicación te muestra el proceso y te deja incluso editar los mapas.

Un suelo fregado que se seca en un segundo

Tengo que teletrabajar el resto del día, así que me toca que el Roborock S5 Max friegue el suelo mientras yo estoy en casa. Procedo a cargar el depósito del agua, lo coloco en la posición de inicio (wow, la batería ya se ha cargado al 100% de nuevo) y que empiece la fiesta.

Hay una cuestión que me llena de dudas: ¿cómo se supone que un robot va a fregarme el suelo sin ponérmelo todo perdido de agua? ¿Qué clase de magia oculta es esa? Bueno, pues ni magia ni oculta: es tecnología comprobada y perfectamente visible. Lo que hace el depósito de agua es ir mojando la mopa limpiadora para dejar en el suelo la cantidad justa de agua. Todo ello con un añadido interesante: puedes marcar zonas concretas (una alfombra es el mejor ejemplo) para que no las friegue y, al quitar la mopa, la zona prohibida se desmarcará automáticamente.

De hecho, reconozco que junto a la pila de platos había una mancha especialmente llamativa, así que, al configurar la aplicación, marqué la zona de la cocina como especialmente sensible para que aplicase más agua y con más fuerza. Dicho y hecho: ni rastro de la mancha. Robot 1 - Dejadez 0.

Lo que más me llama la atención es que, pese a lo que yo pensaba, no voy a tener que tirarme 20 minutos con los pies levantados hasta que se seque el suelo. En primer lugar, porque el depósto suelta el agua suficiente para mojar y limpiar sin tener que esperar casi tiempo para el secado; en segundo lugar, porque la acción de la mopa ayuda precisamente a secar. Resultado, no ha pasado ni un minuto desde el fregado hasta observar el suelo completamente seco.

Con la app puedes definir el tipo de limpieza, la intensidad e incluso los niveles de agua.
Con la app puedes definir el tipo de limpieza, la intensidad e incluso los niveles de agua.

Conclusión: no vuelvo a limpiar más

Sé que puede sonar exagerado, pero esto va totalmente en serio: no pienso volver a barrer ni fregar el suelo de mi casa. El Roborock S5 Max no solo lo hace a la perfección, sino que también lo consigue en un tiempo récord (en mi caso, entre 20 y 25 minutos) y con un resultado difícilmente superable si lo hiciese yo mismo.

En conclusión ¿recomendaría este robot aspirador y friegasuelos? Sin dudarlo. De hecho, actualmente, al comprarlo en Gearbest tiene un descuento de 137 euros, pasando de los 539 euros del precio oficial a los 456 euros de esta oferta de lanzamiento. Además, si añades un cupón especial puedes restarle otros 54 euros.

El balance por mi parte está muy claro: entregar la limpieza del suelo de mi casa a un robot nunca ha gozado de toda mi confianza debido a las experiencias previas, pero en este caso ha sido distinto. En apenas 25 minutos he conseguido tener toda la casa limpia sin necesidad de mover un dedo. Bueno, concretamente moviendo uno: el que he usado para controlar todo el proceso desde la aplicación móvil. Si barrer y fregar el suelo va a depender exclusivamente de mi dedo pulgar, bienvenido sea.

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