Pagas 60.000€ y te despachan en 15 minutos

Tesla España, desde dentro: el angustioso día a día de trabajar en un "infierno" logístico

Tesla ha relegado a España en su lista de mercados europeos prioritarios: ha reducido el ritmo de contratación y reubicado directivos. Los empleados aquí se quejan de una brutal presión laboral

Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

"Hubo un día que no se me olvidará. Tuvimos que entregar el coche a tres clientes a la vez y despacharlos en 15 minutos. Les citamos en un descampado en Getafe, les explicamos deprisa y corriendo lo básico del coche, y a casa. Imagínate, pagas 60.000 u 80.000 euros y te tratan de esta manera". Así, con una mezcla de frustración y cabreo, cuenta un exempleado de Tesla España a Teknautas su experiencia tras haber trabajado varios meses en la compañía de Elon Musk.

Tesla vive una situación esquizofrénica: su demanda es altísima, todos sueñan con conducir uno de sus tres modelos, sobre todo el Model 3, pero la compañía no da abasto para fabricar y entregar todas las unidades que necesita.

La urgencia por vender para reducir pérdidas millonarias, que se repite "mes tras mes", es solo un ejemplo de la situación de la compañía en nuestro país, una réplica de lo que ocurre en EEUU: jornadas de trabajo interminables (aquí, con horas extra sin pagar), una presión desmedida por generar ingresos y una plantilla sobrecargada. En España, además, la regulación desfavorable al sector de coches eléctricos ha hecho que desde California se haya tomado la decisión de priorizar otros territorios europeos más rentables como Alemania, Holanda y países nórdicos. España, a la cola.

Fue lo que el propio Elon Musk definió a finales del año pasado como un "infierno de producción". Él fijó un objetivo: 5.000 Model 3 entregados por semana. Lo que vino después fue una pesadilla de fallos técnicos de todo tipo durante el proceso de fabricación y logístico que puso a la empresa al límite. A finales de 2018, Tesla no llegaba a los 20 Model 3 por semana, y ahora, casi un año después, ha conseguido por primera vez superar el listón de los 5.000. El 'infierno' ya ha pasado, pero ahora el problema es otro: no es suficiente. Los números siguen sin cuadrar, necesitan más, muchos más que 5.000 coches por semana para salir de las pérdidas millonarias (más de 1.000 millones en lo que va de año), y la única forma de conseguirlo es aumentar su capacidad de producción y las ventas en Europa y Asia, un intento que Musk ha calificado ahora de "locura".

Un Tesla Model 3. (Reuters)
Un Tesla Model 3. (Reuters)

El cuello de botella de Tesla está afectando a unos países más que a otros, y España es uno de los más perjudicados. Solo hace falta echar un vistazo a las cifras oficiales. Aquí, la compañía solo logró vender una media de 27 coches al mes durante todo 2018. Las matriculaciones se dispararon en 2019 un 350%, a los 180 coches entregados de media cada mes hasta agosto (1.447 en total), de los cuales el 83% son Model 3. Las cifras, sin embargo, son ridículas comparadas con las del resto de Europa. Tres datos: en Holanda, se vendieron casi 10 veces más Model 3 que en nuestro país en lo que va de año (11.000 unidades); en Alemania, un mercado en horas bajas, se han matriculado 6.050 en el mismo periodo, y mirar a Noruega es echarse a llorar: 13.000 Model 3 vendidos desde febrero hasta hoy.

Ante el lío logístico, las pérdidas millonarias y la escasez de recursos, Tesla ha optado por priorizar mercados más estratégicos y rentables y dejar en segunda línea al resto, entre ellos España. Según ha podido confirmar Teknautas, el pasado julio hubo una importante reestructuración de la plantilla de la compañía en nuestro país. La firma ha prescindido de puestos clave hasta ahora en el lanzamiento del Model 3, como Raquel Durá, directora de comunicación, o Jorge Milburn, máximo responsable en España ('country manager') que fue reubicado a Holanda en un puesto inferior dentro del escalafón de la empresa. En su lugar, al frente de España, está desde agosto Alicia Zahr (ex directora comercial de Desigual), pero ubicada en Barcelona, donde el volumen de operaciones de la compañía es muy inferior al de Madrid.

"En julio, despidieron a gente de forma selectiva y redujeron a mínimos la contratación. Estaban obligados a reducir costes, escoger en qué países centrarse, y España ya no es prioridad. También cerraron tiendas de exposición que habían abierto en Madrid. Lo peor es que al frenar contratación, han cargado aún más de trabajo a la ya de por sí reducida plantilla que tenían", señala un directivo del sector conocedor de la situación interna de la empresa que pide el anonimato. Tras los recortes, la plantilla ronda los 35 empleados entre oficina central y centros técnicos y de entrega en Madrid y Barcelona (excluyendo ventas). Las ofertas de empleo ahora mismo no superan la media docena, cuando a comienzos de año buscaban más del doble de candidatos.

"Cuando me llamaron y me contaron las condiciones, todo era muy bonito. Acepté. Luego llegas allí y nada es como te prometieron: acabas trabajando 12 horas al día y no te pagan las horas extra. Te dicen que, a cambio, puedes coger días libres adicionales, pero hay tal carga de trabajo que al final nunca te los puedes coger", explica un exempleado de la compañía que estuvo varios meses en Tesla España y lo acabó dejando. "No me compensaba. Ganaba menos que en la competencia y trabajaba muchísimo más", señala.

La situación laboral de los empleados en España es un reflejo de lo que lleva ocurriendo en EEUU desde hace años. Diversas investigaciones destaparon múltiples casos de despidos a trabajadoras por pedir baja de maternidad y a otros empleados por solicitar días libres por enfermedad. La compañía se ha enfrentado ya a decenas de demandas de exempleados y de organismos públicos como el National Labor Relations Board (NLRB) por acusaciones de despidos improcedentes, abusos laborales e intentos de impedir la formación de sindicatos. Musk es conocido por sus paseos sorpresa en fábrica y sus despidos exprés a ingenieros al grito de "¡eres un estúpido, lárgate de aquí!". El pasado enero, la compañía despidió al 7% de la plantilla en todo el mundo, unas 3.000 personas.

La presión laboral a la que se ven sometidos los empleados en España tiene una explicación: las entregas de vehículos. Tesla, a diferencia de sus competidores, no tiene acuerdos con concesionarios, controla todo el proceso de principio a fin. Eso significa que hasta que sus empleados no cierran una fecha de entrega con un cliente, el coche no se pone a punto en el centro de 'delivery' de Getafe. Y cada hora que uno de sus coches está aparcado en el 'descampado' a la espera de ser entregado, es dinero que Tesla pierde. Exactamente lo mismo que les ocurre a las areolíneas 'low cost': cuanto más tiempo pasa un avión de Ryanair en la terminal, más dinero pierde. La clave es engrasar la maquinaria, agilizar al máximo ese proceso, justo una de las grandes asignaturas pendientes de Tesla.

"Tienen un problema gordísimo. La prioridad número uno de la compañía es entregar al cliente lo más rápido posible para no detener la cadena de producción. Y la presión es brutal. Eso hace que no des un servicio al cliente que se merece un coche de ese precio. Muchos se van cabreadísimos, se sienten maltratados", explica otro exempleado de la compañía en España.

Elon Musk, CEO y fundador de Tesla. (Reuters)
Elon Musk, CEO y fundador de Tesla. (Reuters)

Consultadas por este diario, fuentes oficiales de Tesla niegan haber relegado a España a un segundo plano para dar prioridad a otros países y señalan que afirmar que las ventas no son buenas es incorrecto. Por política de empresa, sin embargo, no dan ningún dato que corrobore estas afirmaciones. Tampoco confirman ni desmienten haber realizado una reorganización en España, aunque los despidos y cambios organizativos, efectivamente, se han producido. Solo aseguran cumplir las leyes laborales en referencia a los exempleados que denuncian la política de no pagar horas extra.

Horas después de la publicación de este artículo, Tesla envió a El Confidencial un comunicado en el que asegura tener alrededor de 70 empleados en España y que esta cifra se ha incrementado desde el segundo trimestre. Dicho dato incluye los trabajadores del área de ventas, excluidos en la cifra de 35 publicada. "Todos trabajan en satisfacer nuestra base creciente de clientes y la expansión de nuestras redes de cargadores, ventas y servicio. Anunciaremos pronto nuevas localizaciones", señalan. La compañía, sin embargo, evita ofrecer datos comparativos respecto a finales de 2018 o comienzos de 2019 sobre la evolución del número de empleados y el freno a su actividad de contratación.

Coches de lujo como 'taxis'

La urgencia por entregar lo antes posible está causando a Tesla un problema adicional de imagen que en nuestro país es especialmente acusado. La compañía está dando prioridad a pedidos en bloque que realizan, sobre todo, empresas de flotas de coches VTC que trabajan para Uber y Cabify en lugar de pedidos individuales. "Hace poco, cerraron un pedido de casi 100 Teslas para una firma VTC. De golpe. A ellos les sale muchísimo más barato entregar 100 a la vez a un solo cliente que hacer entregas individuales a 100 consumidores", explica un alto directivo del sector de automoción conocedor de los contratos. Esa estrategia, sin embargo, tiene un precio.

Un coche Tesla, prestando servicios de transporte con Uber en Madrid.
Un coche Tesla, prestando servicios de transporte con Uber en Madrid.

"El cliente que se gasta 50.000 o 60.000 euros en un coche, como poco, lo hace porque quiere algo prémium. Ver que tu coche es el que usan servicios de transporte, y hasta taxistas, por toda la ciudad, es precisamente lo contrario a prémium", explica un ejecutivo del sector de flotas VTC. "Para nosotros genial, pero para ellos me parece una estrategia muy cortoplacista, estás dañando tu marca, que es lo más sagrado que tienen. Vamos, si yo me gasto un dineral en un Tesla y luego veo que están por todas partes con Uber y taxis como servicio de transporte, me cojo un cabreo alucinante".

Otros directivos del sector reconocen que la demanda de Teslas para VTC está al alza, pero puede que no por mucho tiempo. "Ni loco volveré a hacer un pedido. Teníamos varios en servicio y en cuanto algo se avería, te tienen meses esperando. Tengo aquí uno parado desde hace seis meses porque no tienen piezas. Ahora solo nos quedan dos en funcionamiento y los vamos a vender", explica José Ramos, administrador de Ciudad del Taxi y dueño de unas 700 licencias VTC. "El servicio posventa que tienen, al menos en nuestra experiencia, es malísimo. Si es para un tema menor que se puede gestionar por teléfono y a distancia, genial, pero en cuanto tienes que llevarlo al taller, olvídate".

Supercargadores de Tesla.
Supercargadores de Tesla.

Exempleados y clientes consultados señalan además el otro gran talón de Aquiles de Tesla en España: su red de supercargadores. Estos puntos permiten cargar el coche rápidamente (en nuestras pruebas del Model 3, en 20 minutos consigues 50 kilómetros de autonomía). El problema es que Tesla ha ido retrasando de forma continua la apertura de nuevos anclajes que aumentarían la densidad de la red en nuestro país. En la actualidad, hay 27 puntos, pero muchos de ellos se han ido retrasando desde 2018. Gran parte de las estaciones del norte, por ejemplo, como Lugo, Santiago de Compostela, Gijón o Bilbao, aparecen ahora con fecha de apertura para finales de 2020, cuando la empresa aseguró que los tendría listos a finales de 2018. Lo mismo ocurre en varias zonas del sur, como Córdoba, Huelva o Almería.

"El mapa de cargadores está a años luz de lo que tienen en Alemania, Francia y Holanda. Es verdad que aquí ellos tienen las manos atadas", explica un directivo del sector de automoción en España que compite directamente con Tesla. "La distribución y generación de energía aquí es un oligopolio, tienes que pasar sí o sí por los grandes distribuidores, necesitas una licencia del ministerio e incluso de la CCAA. El proceso es eterno. En otros países es la propia comercializadora la que hace y deshace, va todo más rápido". La escasez de cargadores es solo el último bache en una larga carretera llena de obstáculos en nuestro país. Sin una mayor producción (que debería aumentar con la nueva fábrica en China y la próxima en Europa) y un sistema logístico infalible al estilo Amazon, Tesla está condenada a la irrelevancia en España.

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