Los principales problemas de este invento

Los peligros del táser que usará la Policía Nacional (y ha causado cientos de muertes)

Tanto la Policía Municipal de Madrid como la Policía Nacional comenzará a utilizar este arma en los próximos meses. Sus precursores dicen que es un artefacto 'no letal' pero, ¿es esto cierto?

Foto: (Foto: EFE)
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La noticia saltaba este mismo martes, aunque en realidad lleva meses pululando por nuestro país. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, anunciaba que la Policía Municipal empezaría a contar con pistolas táser entre su equipamiento y la Policía Nacional se sumaba poco después. La medida ha sido recibida con sorpresa por muchos, pero lejos de ser algo original de este Ayuntamiento, responde a la petición de asociaciones policiales y otros cuerpos de seguridad que han visto cómo en los últimos meses hasta 200 municipios españoles (y varios países europeos) han apostado por este artilugio. Pero, ¿qué riesgos atañe para la salud?

Aunque no ha sido hasta ahora cuando el debate de los tásers ha empezado a aparecer en nuestro país de forma directa, lo cierto es que este artefacto arrastra una gran polémica desde hace décadas. Creada hace 25 años por la empresa que da nombre al invento, su uso siempre se ha movido entre los que la ven como una solución menos lesiva que las armas de fuego (incluso se habla de herramienta ‘no letal’) y quienes piensan que sus riesgos, aunque menores que los de las balas, siguen siendo importantes y deberían controlarse mucho más. Los datos sobre muertes y otros problemas relacionados con su utilización solo han hecho que agravar el debate.

Aún no se conoce el modelo que adquirirá el Ayuntamiento de Madrid (si se sabe que se gastarán unos 500.000 euros en comprar equipos que rondan los 2.000 euros cada uno) ni el que comprará, pero hay muchas posibilidades de que se trate de uno de los modelos de la propia compañía Taser que maneja con holgura el mercado y tiene acuerdos con el Ejército y algunas policías españolas. Por si no conoces estos inventos hay que saber que se trata de artefactos aturdidores, también conocidos como armas de electrochoque, que al ser accionadas disparan dos dardos al objetivo al que van dirigidos.

Los dardos transmiten la carga eléctrica (50.000 voltios en vacío y 400 en contacto con una persona con una corriente de 2,1 mA) y están unidos a la pistola (con un diseño muy similar a las típicas glock) a través de un cable de hasta 7,5 metros de longitud. La carga eléctrica está preparada para aturdir y confundir a los músculos del cuerpo permitiendo la inmovilización y cada disparo permite hasta 6 descargas eléctricas. ¿El problema? Que, como se ha demostrado en varias investigaciones, en algunos casos su potencia también puede ser mortal, a pesar de lo que defiende la propia empresa.

(Foto: Reuters)
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En EEUU, según una profunda investigación de la agencia de noticias Reuters, en unos 20 años han muerto más de 1.000 personas que habían sufrido un ‘incidente’ con una de estas pistolas (en 153 de ellos las autoridades confirman que los tásers fueron culpables directos o contribuyeron a la muerte), en Reino Unido se dio, entre otros, el conocido caso del exjugador de la Real Sociedad Dalian Atkinson y en Alemania, donde se empezaron a usar hace año y medio, ya han fallecido cinco personas después de recibir un impacto con una de estas pistolas. Los propios expertos confiesan que no es fácil relacionar una de estas pistolas con la muerte de una persona, pero en zonas como San Francisco la lluvia de casos ha hecho que empiecen a replantearse su retirada.

¿Qué dicen los médicos?

A pesar de llevar ya años con estos artefactos los investigadores coinciden a nivel internacional en que aún no hay datos suficientes para tener una conclusión clara sobre su peligrosidad y sus riesgos, pero sí piden que no se vendan como un elemento no letal. "Según los estudios más profundos sobre el tema, los casos de paradas cardiorrespiratorias y arritmias provocadas por una de estas armas son pocos, pero existen, así que se debe abordar el tema contando con estos riesgos aunque sean pequeños y no obviarlos", explica en conversación con El Confidencial José María Guerra Ramos, cardiólogo y presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Como explica el experto, estos casos no tienen por qué estar relacionados con personas con problemas cardiacos ni otras enfermedades, pero si tienen que juntarse varios factores para darse esta situación. "Estas paradas se dan por el efecto que la descarga puede provocar en el músculo del corazón provocando la arritmia y la parada. En principio estas armas se crean para que su efecto no llegue a este músculo, pero la mezcla de varias circunstancias pueden hacer que acabe afectando. Es como un puñetazo en el pecho. En la mayoría de casos ese golpe no provocaría una parada, pero en algunas fases del corazón sí pueden ser mortales", apunta el doctor Guerra.

(Foto: Reuters)
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Para evitar estas situaciones, Guerra recuerda la investigación realizada en 2014 por el reputado doctor Douglas P. Zipes (uno de los padres de la Electrofisiología moderna). En ella, el investigador analiza diferentes casos de incidentes con estas pistolas y llega a ciertas conclusiones relacionadas con ellas como que el mayor riesgo aparece cuando el disparo se dirige al tórax del objetivo.

"Un disparo a esa parte del cuerpo es lo más peligroso por su cercanía al corazón. Es por ello que además de tener una tecnología correcta que busque no ser demasiado lesiva, se necesita una formación para evitar disparar a estas partes del cuerpo. Y si se incluye un entrenamiento sobre cómo afrontar una de estas paradas para evitar la muerte de la persona pues sería mucho mejor para todos", apunta Guerra.

Una investigación complicada

En lo que sí insiste tanto el cardiólogo español como otros investigadores internacionales como Zipes es en que un gran problema con este asunto es la complejidad para saber con certeza si una muerte tras un disparo de un táser se debe a este disparo, a la situación de estrés generada o a cualquier otro factor. "No es nada sencillo relacionar de forma directa un disparo de un táser con la muerte de una persona y eso complica mucho la investigación", apunta Guerra.

Esto ayuda a que la propia empresa que crea los táser pueda seguir diciendo que su invento no ha acabado con la vida de ninguna persona. O que incluso los propios instructores que muestran estas armas a las policías españolas mantengan que las pistolas táser "no provocan infartos en personas con problemas coronarios —ni siquiera con marcapasos— ni ninguna lesión física más allá de los cinco segundos que permiten mantener al sujeto paralizado para reducirlo".

(Foto: Reuters)
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"No podemos entrar a valorar su efectividad ni si son adecuadas para su labor, pues ese no es no es nuestro cometido ni mucho menos, pero sí deberíamos tener todos claro sus riesgos y conocerlos para actuar en consecuencia. Es obvio que los casos de muerte son pocos y en la mayoría de casos no se llega a esas situaciones, pero no podemos decir que son artefactos 'no letales'. Eso es un detalle muy importante", termina el cardiólogo español.

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