El '11-S del petróleo'

Golpe (aéreo) al petróleo saudí: así puede un ejército de drones reventar una refinería

Arabia Saudí se recupera de uno de los ataques más duros de su historia. Decenas de drones atacaron diferentes refinerías del país, pero ¿cómo puede un dron llevar a cabo un golpe de estas características?

Foto: El dron MQ-9 Reaper, armado con misiles Hellfire y bombas GBU-12. (USAF)
El dron MQ-9 Reaper, armado con misiles Hellfire y bombas GBU-12. (USAF)

Las imágenes de una refinería de petróleo ardiendo son de sobra elocuentes, más cuando se dice que el incendio se ha producido por un ataque intencionado y más aún cuando se sabe que se utilizaron drones en el ataque. Con independencia de los daños sufridos y las inmediatas repercusiones en el precio del crudo, desde un punto de vista militar este ataque supone un golpe muy audaz a la vez que plantea muchas dudas. ¿Fueron los rebeldes hutíes o fue directamente Irán? ¿Cómo se pudo hacer el ataque, desde dónde y con qué tipo de drones? Estas son solo algunas de las incógnitas que se están analizando.

Golpe (aéreo) al petróleo saudí: así puede un ejército de drones reventar una refinería

Los hechos son incontestables y de inmediato el grupo rebelde huti, que lucha desde Yemen contra el Gobierno saudí, se atribuyó la autoría del ataque a los centros de refino de Abqaiq y Khurais. En principio y como siempre, la información es confusa y depende mucho de las fuentes consultadas. Se hablaba de un ataque con 10 drones, poco después la cifra aumentaba a 20 y finalmente EEUU difundía unas interesantes fotografías tomadas por satélite, donde se podían ver varios de los tanques de petróleo de la planta de Abqaiq con visibles boquetes. Se decía que se podían contabilizar 17 impactos.

Una operación huti demasiado compleja

La primera posibilidad es la que tecnológicamente causaría más impacto: un ataque desde larga distancia. Una operación de este tipo sería muy compleja y su preparación necesitaría el concurso de muchos medios, personal muy bien adiestrado y unas instalaciones bien dotadas. Si hacemos caso a los hutíes atribuyéndose el ataque, estaríamos hablando de que este se produjo partiendo desde suelo yemení. Este primer detalle nos da un dato importante, la gran distancia que debieron recorrer los drones hasta su objetivo, que no sería menos de 1.000 o 1.300 km.

Para este tipo de distancia, se necesitarían drones muy grandes y de altas prestaciones, verdaderos UCAV (Unmanned Combat Aerial Vehicle). Y este tipo de aeronaves son muy caras y no están al alcance de cualquiera. Irán ha desarrollado su propia tecnología y dispone de drones con estas capacidades, una tecnología, según dicen muchos analistas, basada en desarrollos norteamericanos e israelíes, obtenida de aeronaves abatidas.

MQ-1 Predator, uno de los UCAV militares más conocidos y de origen estadounidense. (Foto: Wikimedia)
MQ-1 Predator, uno de los UCAV militares más conocidos y de origen estadounidense. (Foto: Wikimedia)

Los rebeldes hutíes se sabe que llevan tiempo actuando con drones. Hasta ahora, se trataba de pequeños ingenios modificados para llevar una mínima carga explosiva con metralla, dirigidos a realizar ataques terroristas indiscriminados. Se trataba de aeronaves comerciales modificadas, como el modelo Skywalker 8-X, un modelo chino que puede adquirir cualquiera de nosotros, así como el más sofisticado Qasef-1, un dron basado en el modelo iraní Ababil-2/T, ya con un alcance de unos 150 o 200 kilómetros como máximo.

Sin embargo, recientemente ha aparecido en escena un nuevo y sofisticado dron del que se desconoce su denominación y al que se refiere la inteligencia saudí como 'Dron-X'. Este dron sería muy similar a las primeras versiones del modelo iraní Shahed 129, dispondría de un alcance de más de 1.000 km y podría transportar misiles ligeros de precisión, como los iraníes Sadid-345, una especie de misil Hellfire de desarrollo autóctono. Aun así, si se tratara de este tipo de drones, se precisarían instalaciones adecuadas. Estos grandes UCAV no pueden despegar desde cualquier sitio y se necesita una pista en condiciones, lo que casi obliga a lanzarlos desde un aeropuerto civil o militar, que en Yemen podría ser Al Asimah (en la capital) o Selyun, en el interior.

Drones hutíes recuperados por los saudíes. (Foto: Reuters)
Drones hutíes recuperados por los saudíes. (Foto: Reuters)

Además, el vuelo de un enjambre de drones, aunque sean suficientemente sofisticados como el Shahed, precisa de un piloto por dron y una estación de control, lo que requiere unas instalaciones que no son sencillas de trasladar. De la misma manera, un vuelo tan largo y con 20 drones exigiría un rango de frecuencias muy elevado para evitar interferencias de unos con otros, así como un perfil de vuelo alto para ahorro de combustible. Demasiado para un grupo rebelde.

¿Y si ha sido Irán?

Es la teoría que apoyan desde EEUU, no solo dicen que tras el ataque está la mano iraní —cosa cierta, pues Irán apoya económicamente y con tecnología al grupo rebelde de los hutíes— sino que ha sido Irán quien de manera directa ha realizado el ataque. De entrada, portavoces del Gobierno iraní lo han negado, con contundencia, pero nada es tan sencillo en estos casos.

Para ese ataque iraní, se habrían utilizado los drones Shahed 129. Es un modelo 'inspirado' en el Predator norteamericano, con el que guarda enorme similitud, y tiene un alcance de unos 1.600 km. Teniendo en cuenta que debe operar desde una base militar, Irán podría haber lanzado este ataque desde alguna de las que tiene repartidas por la costa del golfo Pérsico, por ejemplo las de Busher o Shiraz, más al interior. Ambas se situarían a una distancia de 350 km la primera y casi 500 km la segunda, una distancia perfecta para un UCAV como el Shahed.

UCAV iraní Shahed 129. (Foto: Far News Agency)
UCAV iraní Shahed 129. (Foto: Far News Agency)

Por otra parte, las imágenes difundidas por los norteamericanos mencionadas al principio muestran un ataque bastante preciso y perfectamente coordinado, aunque en otras imágenes se aprecian columnas de humo fuera del recinto petrolífero, que si bien se pueden deber a roturas de oleoductos, no parece propio de lanzamientos de misiles de crucero, como se dice desde EEUU.

Pero hay varios inconvenientes. Además de las dificultades ya comentadas de trabajar con tantas frecuencias de radio, el problema principal es llegar al objetivo sin ser detectados, y el dron iraní, con sus 16 metros de envergadura, es un modelo grande, no digamos si se juntan 20 en vuelo, como para pasar desapercibidos en un espacio aéreo tan controlado como es el golfo Pérsico y donde Estados Unidos ya está poniendo en servicio sistemas muy sofisticados para detectar y derribar los drones iraníes.

Imágenes del ataque difundidas por EEUU. (Foto: Reuters)
Imágenes del ataque difundidas por EEUU. (Foto: Reuters)

La tercera alternativa

Si el ataque no se produjo desde Yemen, la alternativa menos probable, ni desde Irán, ¿cómo se hizo? Queda la posibilidad de que fueran efectivamente rebeldes hutíes infiltrados en territorio saudí y que para atacar la refinería utilizaran drones. Modelos pequeños, muy difíciles de detectar y, sobre todo, con los que ya tienen experiencia. Para ello, bastaría que hubieran utilizado varias camionetas ligeras, llevando en cada una varias aeronaves y situándose a una distancia de unos 100 kilómetros de su objetivo.

Para este ataque, habrían utilizado sus drones ligeros Qasef-1, que se lanzan desde una camioneta con rampa. De ataques como estos ya hay precedentes, como el realizado al aeropuerto civil saudí de Abha, en la zona de Arabia cercana a la frontera con Yemen, e incluso los hutíes han afirmado que uno de sus drones de largo alcance (el 'Dron-X') se había estrellado a 30 km de Riad al quedarse sin combustible, hecho que Arabia Saudí ha negado tajantemente.

Restos de un Qasef-1. (Foto: U. S. Army)
Restos de un Qasef-1. (Foto: U. S. Army)

Aun así, este ataque sería un golpe muy audaz, pues no debe resultar sencillo entrar en Arabia Saudí con unas cuantas furgonetas, al menos varias de ellas con una muy llamativa rampa de lanzamiento, más el resto de equipos de guiado, por lo que tampoco habría que descartar que el ataque se hubiera producido con drones aún más sencillos. En este caso, serían del tipo comercial modificado, como el Hudhud-1, un dron ligero con un alcance de 30 km capaz de llevar una pequeña carga explosiva.

De ser esta última alternativa la que en realidad se produjo, utilizando drones pequeños, el esfuerzo logístico sería mínimo y la precisión conseguida en los impactos perfectamente alcanzable con una mínima experiencia, pilotando el dron con la propia cámara que lleva incorporada.

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