Busca evitar casos como el de Gatwick

Este es el sistema que alerta de avalanchas en la valla de Melilla (y ahora paraliza drones)

El Horus Captor es la última idea de la tecnológica Thales para acabar con el problema de los drones en ciudades e infraestructuras críticas. Así funciona

Foto: Sistema Horus Captor de Thales. (Montaje y reportaje fotográfico: Guillermo Cid)
Sistema Horus Captor de Thales. (Montaje y reportaje fotográfico: Guillermo Cid)

Hace unos meses, Gatwick, uno de los principales aeropuertos británicos, sufría una crisis sin precendentes que obligaba a sus gestores a cerrar, incluso, todo el aeródromo. Su espacio aéreo, según anunciaron las fuerzas y cuerpos de seguridad de aquel país, se había llenado de drones cuyo origen no se conocía y que ponían en peligro las aeronaves y, por tanto, impedían que volasen. Fue a finales de 2018, justo en plenas Navidades, y en su momento el Estado inglés no encontró forma de parar aquel problema. Pero lejos de lo que uno podría imaginar, ya hay soluciones que buscan evitar cualquier amenaza similar tirando de 'software' y aparatos inteligentes.

Esa al menos es la idea de Thales, una gigantesca compañía de origen francés y con fuerte presencia en España que ahora presenta Horus Captor, un sistema de control, detección y neutralización de drones que promete acabar con las amenazas de estos objetos voladores en todo tipo de infraestructuras críticas, ciudades e incluso en grandes eventos. Un invento que mezcla tecnología española y australiana y que, aseguran, ya están probando en países asiáticos.

"La idea es que esta herramienta permita a los equipos de seguridad de estos lugares o a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado evitar que algún dron se cuele en su zona protegida sin que ellos lo hayan detectado y lo hayan podido neutralizar", explica en conversación con Teknautas Gonzalo Arechaga, jefe de producto de Thales. El experto lo explica mientras sus compañeros hacen una prueba práctica en el segoviano aeródromo de Marugán, lugar de pruebas de la empresa y donde se están ajustando algunos puntos de este sistema. "El objetivo es crear una especie de escudo de protección (de momento solo con un radio de 90 grados) que permita generar una zona de exclusión aérea para cualquier tipo de mini y microdone", comenta Arechaga.

Los aparatos que forman el sistema Horus Captor. (Foto: G. C.)
Los aparatos que forman el sistema Horus Captor. (Foto: G. C.)

Vale, pero, ¿cómo funciona todo esto? Pues es más sencillo de lo que podríamos llegar a pensar, y el gran secreto se encuentra, según confiesan sus fabricantes, en el 'software'. El programa informático es el encargado de unir los tres aparatos que completan toda la solución y que, juntos, forman el Horus Captor. El primero de estos aparatos es un radar y un radiogoniómetro que se encargan de detectar el dron y a la persona que lo está manejando a 5 kilómetros de distancia gracias a la percepción de las ondas. Estos son capaces de percibir cualquier onda que se esté lanzando y por eso pueden dar tanto con el vehículo como con el piloto.

Luego, una vez detectado el objeto, entra en juego una segunda pata, una cámara térmica de alta resolución y largo alcance que es capaz de encontrar y seguir dicho objeto a 2,5 kilómetros (un invento del equipo español de Thales al igual que el radar) y por último cuenta con un inhibidor de frecuencia que corta la conexión entre el dron y su dueño y le hace perder el control del aparato. Lo mejor, que todo se puede hacer desde una pantalla y con una visualización muy parecida a la de un videojuego.

Pantalla desde la que se controla todo el sistema. (Foto: G. C.)
Pantalla desde la que se controla todo el sistema. (Foto: G. C.)

De momento, el objetivo de la empresa está en minidrones y microdrones y deja algo de lado los llamados 'zánganos' (drones de tamaño mínimo que miden unos pocos centímetros) que cada vez se ven más, pero desde Thales aseguran que a día de hoy no son tan peligrosos como sus hermanos mayores. "La clave de nuestro sistema es que permite actuar sin un conocimiento exhaustivo de estos aparatos ante las alertas y manejando todo desde una pantalla. Desde un pequeño puesto de control vigilas tu espacio aéreo, detectas cualquier amenaza, la fijas con la cámara, ves con tus propios ojos a lo que te enfrentas y te da tiempo a inhibir el aparato. Todo sin levantarte de la silla", explica Arechaga.

El mismo ingeniero confiesa que la suya no es la única solución que ahora mismo está en el mercado, pero asegura que sus puntos diferenciadores son el 'software' que une los aparatos, su capacidad de adaptación a necesidades específicas y que se trata de tecnología testada. "Por separado nuestras herramientas ya se usan en, por ejemplo, el control de las fronteras españolas y el invento completo ya está en funcionamiento en lugares del sudeste asiático", apunta.

Los dos aparatos que aparecen delante son, de izquierda a derecha, el Gecko y el radar. (Foto: G. C.)
Los dos aparatos que aparecen delante son, de izquierda a derecha, el Gecko y el radar. (Foto: G. C.)

De vigilar fronteras a tumbar drones

Eso es algo que repiten una vez y otra, y otra, desde Thales. La idea de que no es un proyecto futurista más en un mercado lleno de prototipos sino algo testado y probado a pesar de que por ahora solo está en funcionamiento como producto completo en casos muy concretos. "Nuestra tecnología está más que probada y creemos que eso es clave a la hora de mostrarnos como una solución real para instituciones y compañías", explican. Es uno de los pilares de la marca y lo que muestran como algo novedoso sobre todo es la unión de los aparatos y el 'software'. "Podemos adaptar el sistema a las necesidades de cada cliente ya sea una ciudad, una prisión o un aeropuerto, porque sabemos que cada uno necesita unas herramientas específicas".

Mientras que el radiogonómetro y el inhibidor son productos de una marca australiana con la que colabora Thales, tanto el radar como la cámara llevan firma española y ya están colocados en lugares como nuestras fronteras (zonas de Melilla, Algeciras, Ceuta o Baleares y operado por la Guardia Civil) y la usa incluso el Ejército de Tierra como medio de visión a distancia en misiones como las de Afganistán ya que permite ver con claridad una amenaza a 2,5 kilómetros de distancia. "Esta herramienta de optrónica puede identificar cualquier amenaza u otro objeto que quieras analizar a una larga distancia y en el caso de los drones nos permite observar y seguir (una vez detectado, la cámara puede seguir en el plano al objetivo de forma automática) el peligro al que nos enfrentamos. Incluso podemos ver si el cuadricóptero lleva algo encima o el modelo que es".

Imagen de un dron captado por el Gecko a más de un kilómetro de distancia. (Foto: G.C.)
Imagen de un dron captado por el Gecko a más de un kilómetro de distancia. (Foto: G.C.)

Además, el radar también hace funciones similares en frontera y ahora ambos productos han sido adaptados al nuevo 'software' para que tengan una nueva misión. "El mercado de los drones está creciendo sin parar y por eso creemos que también es cada vez más importante protegerse contra los posibles peligros que estos aparatos pueden originar".

Aunque, por ahora, no hay un precio oficial para esta solución, desde Thales aseguran que el sistema rondaría los 500.000 euros por equipo completo. Puede parecer algo relativamente barato para proteger una infraestructura crítica, pero el mayor problema viene en su radio de actuación. Sus herramientas funcionan con un alcance de hasta 5 kilómetros y en 90 grados por lo que para cubrir todo un aeropuerto o un evento multitudinario necesitarías varios de estos equipos. ¿Lo bueno? Que son herramientas que funcionan tanto de forma portátil como fija, por más equipos que montes todo se puede gestionar desde un mismo punto de mando y las herramientas se pueden ajustar a cada necesidad del cliente.

Pantalla de control y vigilancia de todo lo que se mueve en tu espacio aéreo. (Foto: G.C.)
Pantalla de control y vigilancia de todo lo que se mueve en tu espacio aéreo. (Foto: G.C.)

No, no es una solución final

En cuanto a si esto puede ser una solución final para acabar con el problema de los drones en los diferentes espacios, desde Thales son bastante cautos. Defienden la eficacia de su producto, pero admiten que aún quedan detalles que ajustar. "Ya se está probando en Asia para proteger entornos civiles como ciudades, pero todavía quedan cosas por mejorar y ajustar dependiendo del lugar que queramos proteger. Por ejemplo, el radar, según legislación española, no se puede colocar en cualquier sitio por tema de radiación", explican desde la empresa.

Los aparatos que forman el sistema Horus Captor y la pistola inhibidora. (Foto: G. C.)
Los aparatos que forman el sistema Horus Captor y la pistola inhibidora. (Foto: G. C.)

Además, tampoco descartan el uso de las ya conocidas pistolas inhibidoras antidrones y otras herramientas como complementos, por lo que da una idea de que el sistema puede crecer y hacerse mucho más completo. "Por ejemplo tenemos problemas con ciertas zonas de sombra en ciudades con muchos edificios altos y demás. Ahí nos cuesta más identificar y encontrar los drones y lo solucionamos colocando más puntos de radares u otros radiogoniómetros que nos permitan eliminar esos obstáculos".

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