Y No dejes a tu roomba sola en casa

"Borra WhatsApp, es lo más parecido a tener a alguien al lado leyendo lo que piensas"

¿Qué es más peligroso, una Roomba que barre tu casa o dejar el coche abierto? Pese a lo que pueda parecer, lo primero es mucho más suicida si valoras tu privacidad

Foto: La abogada especializada en tecnología y privacidad Paloma Llaneza. (Foto: Fundación Telefónica)
La abogada especializada en tecnología y privacidad Paloma Llaneza. (Foto: Fundación Telefónica)

"Hace 14 años me borré de Facebook. El mismo día que compró WhatsApp, lo desinstalé. Tampoco tengo Instagram. Eso te da una idea de lo que pienso de Zuckerberg". Es la tarjeta de presentación que suelta Paloma Llaneza entre risas al poco de arrancar. Esta abogada, auditora de sistemas y consultora en ciberseguridad, es una de las voces más respetadas en nuestro país en el terreno de la privacidad 'online'. O, más bien, en la ausencia de ella. Cree que los GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) nos han colado un imperdonable gol, pero la culpa no es (del todo) nuestra. "Nos han vuelto adictos a sus servicios gratuitos, nadie les ha parado los pies y ahora es muy difícil volver atrás". Pero al menos queda un último recurso: soltar lastre, dice, destruir cualquier rastro de esas siglas en tu móvil. "Yo lo he hecho y, oye, ¡no me he muerto!".

Llaneza, con más de dos décadas de experiencia y casi una decena de libros a sus espaldas, publica ahora un nuevo ensayo, 'Datanomics' (Deusto, Grupo Planeta), una obra divulgativa en la que achicharra página tras página a los gigantes de Silicon Valley y explica a la perfección cómo hemos llegado a esta especie de salvaje oeste de internet. "Hubo un cambio de paradigma al ganar Trump las elecciones. Eso generó tal convulsión en EEUU que se empezaron a buscar culpables". Y ahí estaba Facebook y su cloaca de datos. Y Google, y WhatsApp, las 'fake news', Bolsonaro, Vox, la publicidad invasiva, el 'spam' electoral... El cóctel de lo que se está haciendo ahí fuera con tus datos (con y sin tu permiso), argumenta Llaneza, es tan preocupante que toca hacer algo. Ya.

PREGUNTA. Empieza el libro con una serie de preguntas a las que es difícil resistirse. Una: ¿qué es más peligroso, una Roomba que barre tu casa o dejar el coche abierto?

RESPUESTA. Depende del coche. Si tienes un Bentley de 300.000 euros, igual es más peligroso dejarlo abierto. Pero desde un punto de vista de privacidad, desde luego es peor dejar la Roomba en casa. Es un robot completamente automático con inteligencia interna que mapea la casa. Cada vez que lo hace, almacena y recuerda los mapas para ser más eficiente. Pero un día en iRobot, el fabricante, dijeron: ¿para qué vamos a quedarnos todos estos detalles de las casas de la gente? Vamos a subirlos a nuestra nube para que el resto de las Roombas aprenda y barra mejor. El problema de acumular tantos datos es que si alguien les 'hackea' va a acceder a esa información tan delicada. Imagina: mapas de cada hogar, si tienen perros, si hay niños, cuántos, cómo se mueven por casa, en qué habitación pasan más tiempo, etc. Todo eso lo determina la Roomba.

P. iRobot aseguró que nunca venderían esos mapas sin el consentimiento del usuario, pero tiene truco, ¿verdad?

R. Sí, cuando dices “no vamos a hacer nada sin el consentimiento del cliente" al vender una Roomba, que es un aparato conectado y puedes manejar desde el móvil, ahí hay varios saltos de la información: de la Roomba al móvil, del móvil a tu red interna y de ahí a una red externa. Fíjate cuántos puntos de vulnerabilidad. Al vender la Roomba, lo que puedes hacer es decir, "en cuanto usted la conecte, nos da el consentimiento para compartir los datos". Ese es el truco, la recogida del consentimiento en un mundo conectado. ¿En qué momento se debe pedir si subes a un coche autónomo o compras una Roomba? ¿En cada viaje o uso del aparato? ¿Cuando te das de alta en el servicio? Es uno de los grandes problemas. Si además pretendes vender esas bases de datos, estás en otro lío. Sin olvidar el peligro de que te 'hackeen'.

La nueva Roomba es capaz diferenciar habitaciones. (EC)
La nueva Roomba es capaz diferenciar habitaciones. (EC)

P. Otra pregunta con miga en el libro: ¿por qué, a pesar de no haber impagado nunca una deuda, te pueden denegar un crédito?

R. Antes, el crédito lo daban los directores de banco a sus vecinos. La concesión seguía por tanto el sesgo de ese directivo. Este es negro, nada, esta mujer no me lo va a pagar, nada… Al final, siempre se acababa concediendo a los mismos grupos de personas. Para solventar ese problema y aumentar el negocio bancario, apareció un sistema de crédito, que es el que se ha utilizado desde hace décadas, el FICO. Coge toda tu información crediticia, si pagas o no tus tarjetas, el teléfono, etc., y con eso te hacen un 'rating'. Cuanto mejor hayas pagado, más probabilidades tienes de que te den un crédito.

Si te preguntas si una empresa va a proteger o no tu privacidad, mira su modelo de negocio. Si es vender 'hardware', los datos no son esenciales

Ese paradigma se ha roto con el nuevo mundo de los datos. Ahora no se hace un análisis del pasado, ahora leen el futuro en los datos agregados de una persona buscando una coincidencia con otras que se comportan de manera similar. Por ejemplo, en EEUU se ha descubierto que gente que compraba en una misma tienda que otra que tenía una probabilidad del 85% de no pagar un crédito era incluida en la misma categoría aunque nunca hubiera tenido deudas. Estamos en un mundo en el que gestos pequeños, como pasar un día delante de una tienda barata y comprar algo, pueden llegar a afectarte a la hora de conseguir un crédito.

P. Es curioso que Apple, la empresa más celosa de los datos personales de sus clientes, la que dice protegerlos mejor que nadie, la que tiene un CEO que carga contra esas prácticas en Silicon Valley, es, según usted, la culpable de que llevemos “un espía en el bolsillo”.

R. Apple inventó el teléfono inteligente, pero no creo que su ‘core’ de negocio sea espiarnos. Desgraciadamente, Tim Cook no me paga nada, así que lo puedo decir con total libertad. El iPhone es un invento brillante, es usable, lo llevas todo en el bolsillo. No sé si fueron capaces de ver el impacto que iba a tener, cómo iba a revolucionar el mundo y la generación de datos. Pero de todas las opciones posibles en movilidad, tal vez iPhone es de las más protectoras. Cuando te preguntas si una empresa va a proteger o no tu privacidad, tienes que mirar su modelo de negocio. Si este es vender 'hardware', los datos no son esenciales.

La abogada especializada en privacidad, Paloma Llaneza.
La abogada especializada en privacidad, Paloma Llaneza.

P. Pero ahora Apple justo vende cada vez menos iPhones y lo que crece es su unidad de servicios, con Apple Music y otros negocios que dependen precisamente de los datos.

R. Sí, pero creo que tiene más que ver con toda la parte de aplicaciones que con los datos. No le quiero presumir una mala fe a Apple, tiene un control impresionante del mercado y tendrá problemas en otras áreas, pero su cifrado en terminales es el mejor. Las policías del mundo lo rompen cada poco, pero eso es otra historia. Su sistema operativo no está pensado para espiar a los usuarios. No sé cuánto resistirá Apple, pero no tiene nada que ver con el modelo de negocio de Android y Google. Solo tienes que coger un iPhone y un Android y ver la diferencia de los datos que envía uno y otro en reposo, sin que tú hagas nada. El problema es que si en iOS instalas un producto de Google, Facebook u otros, esas son las 'apps' que sí transmiten los datos.

P. Facebook llevaba ya tres años de andanzas cuando nació el iPhone y Zuckerberg ya había tenido que pedir perdón públicamente al menos un par de veces por sus errores en el tratamiento de datos personales…

R. ¡¿Solo dos?! [risas]

P. Exacto. ¿Se nos ha ido Facebook de las manos, a todos, usuarios, gobiernos, empresas… incluso al propio Facebook?

R. Facebook tiene que dar valor a sus accionistas, y es algo que olvidan los usuarios y los gobiernos. Ellos están ahí para ganar dinero y han ido ajustando su modelo de negocio. Creo que Facebook nació con una finalidad, pero no tal y como está planteado ahora. Toda la avalancha de la problemática de los datos vino después y era imprevisible, básicamente porque la movilidad no estaba de inicio en la cabeza de los fundadores. Eso fue un punto de inflexión en cómo se recogen los datos. Ellos tienen un problema, como todos los prestadores de servicios gratuitos en internet, y es que el modelo de negocio tiene que estar en alguna parte. Y esa parte son los propios usuarios. Facebook ha sido rehén de su propio modelo de negocio.

P. ¿Es Zuckerberg un mentiroso?

R. Le escuché en las declaraciones que hizo en el Congreso de EEUU y no sé si miente, pero me extraña mucho que no sea capaz de contestar cuánto tiempo se guardan los datos de los usuarios en Facebook. Los abogados somos especialistas en decirles a sus clientes que si una respuesta les pueda perjudicar, digan que no se acuerdan. Y hasta ahí puedo leer.

P. Se acusa a Facebook de casi todo, de las 'fake news', de aupar a Vox, a Bolsonaro, a Trump… Sin embargo, la compañía acaba de tener beneficios récord y sigue creciendo en usuarios. Muy poco, pero crece. ¿Nos trae al pairo la privacidad?

R. Es una paradoja. La gente es consciente de que se tiene que preocupar de la privacidad, pero luego no lo lleva a la práctica. Es una combinación de factores. Pero uno fundamental es que tenemos un consumidor al que le hemos hecho adicto usando técnicas perfectamente diseñadas y documentadas para obligarle a estar enganchado accediendo, refrescando, comentando, actualizando… En definitiva, generando datos. Esto es una máquina tragaperras en la que queremos que la gente venga constantemente a echar monedas. Una vez haces eso, el problema es hasta qué punto, siendo conscientes de que comer chocolate en abundancia es malo, somos capaces de quitarnos de ello. La inmediatez es lo que nos engancha.

P. Tambien es algo muy arraigado ya en nuestro día a día... ¿Hemos perdido la batalla de la privacidad y de ceder sin más nuestros datos?

R. La batalla está perdida si lo que pretendes es quitarnos ese chocolate. No se puede echar la culpa al usuario. Lo que tiene que hacer el regulador es decirle a esta gente, mire, su modelo de negocio no puede seguir así. El problema es que durante los últimos 20 años no se han aplicado las normas de competencia a estas empresas, a los GAFA, a Google, Apple, Facebook y Amazon, y la capilaridad de sus servicios es tan brutal que ahora volver atrás es complicado.

El CEO y fundador de Facebook, Mark Zuckerberg. (Reuters)
El CEO y fundador de Facebook, Mark Zuckerberg. (Reuters)

P. Tras 18 meses de investigación, el Parlamento de Reino Unido concluyó hace unos días que Facebook y sus ejecutivos actuaron como "gánsteres digitales".

R. Tiendo a estar de acuerdo con los británicos. Siempre he sido 'early adopter' de todas estas cosas, pero tuve Facebook solo cinco minutos. No entro desde hace 14 años. No puedo entender qué valor le encuentra la gente. Debo ser de las pocas personas en España que no tienen WhatsApp, y no tengo Instagram. Esto ya te dice lo que opino del modelo de negocio de Facebook. WhatsApp consume tiempo de una manera terrible, es profundamente adictivo, te mantiene en contacto con gente que no te importa nada y genera relaciones de una toxicidad infinita. El día que Facebook compró WhatsApp me di de baja. Mandé un mensaje a todos mis contactos y les dije, me voy. Cuando compras una empresa a 16 dólares por usuario, lo que estás comprando son los usuarios. Y si lo haces, es para quedarte con la información.

No puedo entender qué valor le encuentra la gente a Facebook. Debo ser de las pocas personas en España que no tienen WhatsApp

P. ¿Recomienda entonces a la gente que elimine WhatsApp del móvil?

R. Vamos, de manera radical. Aparte de que mejorará su vida personal y tendrá menos discusiones con los padres del colegio y la familia, se evitará su uso como canal de comunicación y 'fake news'. Entre otras cosas, estás contando a WhatsApp tu estado de ánimo. Y los estados de ánimo son enormemente poderosos desde el punto de vista de datos. Saber cómo se siente la gente es importantísimo. Para mí, WhatsApp es lo más parecido a tener a alguien al lado leyendo lo que piensas.

P. ¿Y puede vivir sin ello? ¿Ha notado que dejar de usar WhatsApp le haya perjudicado en algo?

R. En nada, puedo vivir perfectamente sin ello, no me he muerto. [Risas]. Hay un principio de abuela que dice que si te quiere ya te llamará. La gente que quiere contactarte te encuentra.

(Reuters)
(Reuters)

P. Desde el punto de vista de la privacidad, ¿qué beneficio palpable veríamos en dejar de usar WhatsApp o Facebook? ¿En qué cambiaría nuestras vidas?

R. Cuando trabajamos con intangibles a medio y largo plazo, es muy complicado decirle a la gente qué es bueno y qué no. Eso es lo complicado de la privacidad, prometes a medio plazo una salud democrática y personal mejor que en el día a día se traslada en perder el contacto con tus amigos de la facultad, no enterarte del último cotilleo o no poder tener un Word gratuito y tener que pagar una licencia… Esto es casi como pontificar en el desierto. Pero antes o después, todos estos pequeños gestos que estamos haciendo afectarán a que nos den o no una hipoteca, un seguro de salud, a la posibilidad que tengan nuestros hijos de estudiar en una universidad u otra. En Reino Unido ya se están haciendo análisis de si vale la pena o no gastar dinero en un niño en base a su comportamiento los primeros años. Si tu hijo a los seis años parece un poco torpón, a lo mejor no merece la pena que el sistema público se gaste tanto en él. Ese es el peligro.

P. Se critica mucho a Facebook, pero Google pasa muchas veces desapercibido cuando hace lo mismo o peor que la red social, ¿no?

R. Google ha sido tremendamente inteligente ganando la batalla de las relaciones públicas. Lleva esquivando las balas durante los dos últimos años y las ha recibido Facebook en su lugar. Y creo que es por un motivo: estas dos empresas, hasta hace poco, hacían lo que querían, supuestamente innovar y vender publicidad. No molestaban a nadie. Pero el cambio de paradigma se produce con Trump ganando las elecciones. Eso genera una convulsión en EEUU y se buscan culpables. Si la convulsión hubiera sido en Europa, no habría habido tanto escándalo. De hecho, el Brexit se basó en el mismo modelo de 'microtargeting' de publicidad que la campaña de Trump, y sin embargo no hubo tal jaleo. Facebook se ha visto envuelto en una batalla política, Google de momento no. Pero la 'troyanización' de nuestra vida por parte de Google es mucho más grande que la de Facebook.

Estamos animando a un Cambridge Analytica en España, permitiendo que los partidos políticos recojan datos de los usuarios de acceso público

P. ¿Por dónde pasa la solución a todo esto?

R. La tecnología y Silicon Valley han sido estratégicos para EEUU. Se ha dejado crecer sin control. Hay una grieta en las normas de competencia, que generalmente se basan en el precio. Pero estos servicios no tienen precio. En principio, parecía que eran un bien para la sociedad, vieron a esta gente tan maja que hace de lo complicado algo sencillo. Pero se va produciendo una concentración de servicios en muy pocas manos, y las empresas, los GAFA, van comprando y ahogando a la competencia. Al final, estamos ante una concentración y abuso de mercado. La cuestión es que no se ha tomado ninguna medida al respecto en 20 años. La solución pasa por cambiar eso.

(Foto: Homsec)
(Foto: Homsec)

P. Hablamos de ausencia de privacidad, pero no hace falta mirar muy lejos: la nueva LOPD en España va a permitir a los partidos políticos crear perfiles ideológicos y 'spamearnos' sin permiso. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

R. Es inaceptable que los partidos políticos con capacidad legislativa se aprueben a sí mismos una norma que los beneficia para hacer campañas electorales. Esto demuestra que hay un fallo en nuestro sistema legislativo que permite que se dan leyes que a ellos les va bien. Es preocupante que nadie haya tenido un freno moral para no hacerlo. En realidad, estamos animando a un Cambridge Analytica aquí, permitiendo que los partidos políticos recojan datos de los usuarios de acceso público, como ellos lo llaman, es decir, cualquier cosa que hayas publicado en una red social, en una web, incluso en WhatsApp, y que de pronto toda esa info sea usada contra ti para venderte un mensaje politico. Y lo van a hacer de formas que casi ni te darás cuenta, enviándolo a través de tus propios contactos, sabiendo que los martes es mejor día para enviarte algo sobre inmigrantes y el viernes sobre impuestos, y enviándote a ti mensajes diferentes respecto a tu pareja o familia.

P. Y esto empieza ya, a las puertas del 28-A.

R. Esto ya está aquí. Ya se empezó a probar en las elecciones andaluzas. Será divertido ver ahora para las generales cómo la Junta Electoral Central controla una campaña de 'microtargeting' por WhatsApp. Es de traca.

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