"Esto solo va a crear más tráfico"

Musk inventa... los túneles. Su increíble idea contra el tráfico es un 'bluf' de la ingeniería

Elon Musk ha presentado esta semana su supuesta idea revolucionaria para reducir el tráfico en las ciudades. Ingenieros de transporte critican su propuesta: "Los túneles ya están inventados"

Foto: (Reuters)
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Elon Musk, el polémico megamillonario creador de Tesla y SpaceX, ha logrado poner por fin a casi todo el mundo de acuerdo: su último invento supuestamente revolucionario es en realidad un gran 'bluf' de la ingeniería. Así lo creen publicaciones especializadas en transporte, como Jalopnik, que tituló con un incrédulo "¿Pero qué mierda ha sido eso?" la presentación de esta semana del sistema con el que Musk espera solucionar el tráfico de las grandes ciudades. Algunos de los mayores especialistas en ingeniería y tunelaje del mundo tampoco compran la idea. "Vamos a recordar una cosa: Musk no ha inventado nada", reconoce a Teknautas el profesor de ingeniería del MIT Herbert Einstein. "¿Solucionar el tráfico? Esto solo va a crear más?".

Musk ha desvelado esta semana la primera sección del túnel de su proyecto de The Boring Company con el que pretende solucionar o, al menos, aliviar el problema del tráfico en la ciudad de Los Ángeles. Lo hizo en un evento con neones, prensa internacional y toda la fanfarria de sus puestas en escena. Se trata de una sección de 1,8 kilómetros de longitud ubicada en Hawthorne, un barrio a 25 kilómetros de Los Ángeles donde también tiene la sede su otra compañía, SpaceX. Es un estrechísimo túnel de solo 3,6 metros de diámetro (la mitad que los del Metro de Madrid) por donde circulan coches eléctricos y autónomos (en la prueba un Tesla Model X) a una velocidad de 80 km/h, aunque en teoría deberían llegar a 240 km/h.

Unas pinzas especiales acopladas a las ruedas delanteras guían el coche y evitan que descarrile. Al túnel se accede subido al vehículo a través de ascensores que conectan con la superficie. Quienes han montado también coinciden: es como ir en una batidora, igual que conducir en una carretera sucia. A pesar de circular a una velocidad tres veces inferior a la máxima posible, el viaje es pura turbulencia. "Estamos al principio, esto es un prototipo y vamos aprendiendo sobre la marcha", se excusó Musk el día de la presentación.

No fue suficiente para evitar la avalancha de críticas. Por un lado, había un insalvable desajuste de expectativas. Lo que Musk prometió hace unos meses fue un sistema de transporte de alta tecnología en el que los vehículos se deslizarían sobre una especie de plataforma eléctrica. En concreto, esto:

Planeaba también futuristas autobuses para transportar hasta 16 personas a la vez:

Sin embargo, lo que ha mostrado esta semana, tras dos años de trabajo y 40 millones de dólares de inversión, dista mucho de lo prometido. Musk reconoció haber abandonado la idea de las cápsulas para transportar a 16 personas en favor de un sistema basado en coches convencionales propulsados por su propio motor eléctrico. Esta es la cruda realidad:

Al ingeniero Manuel Romana, profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y especialista en infraestructuras de transporte, los datos no le cuadran. Las cifras oficiales de The Boring Company señalan que el sistema tendrá una capacidad de 4.000 coches por hora, es decir, asumiendo 4 personas por vehículo, 16.000 personas a la hora.

"En un carril de una autopista convencional suelen circular unos 2.000 vehículos por hora, más o menos uno cada dos segundos. Tal y como plantea Musk este sistema, es imposible que puedan circular más de 250 o 300 coches a la hora. Tienes que coger el ascensor, bajar al túnel, incorporarte... Eso genera un cuello de botella en la entrada con importantes tiempos de espera. Para aumentar la capacidad tendrías que añadir ascensores en la calle cada 15 o 50 metros y eso, con todas las ramificaciones del túnel, tiene un coste brutal. En el vídeo de dibujos animados que mostró hace tiempo, es posible que haya 4.000 coches, claro. En la realidad no lo es", explica en conversación con Teknautas.

Un Tesla Model X modificado ingresa a la entrada del túnel. (EFE)
Un Tesla Model X modificado ingresa a la entrada del túnel. (EFE)

Tampoco le encajan las cifras a Dávid Vitézy, director del Museo de Transporte de Hungría, quien respondió esta semana a Musk en un mensaje que acabó haciéndose viral. "La línea 3 del metro de Budapest tiene un tren cada 150 segundos en hora punta, con una capacidad de 28.200 personas por hora. Para ofrecer esta misma capacidad en un coche de cinco asientos, necesitarías 3 coches Tesla cada 2 segundos (94 coches/minuto). ¿Cómo es esto una innovación y no un timo?". Musk, siempre muy activo en las respuestas a sus detractores, optó esta vez por el silencio.

Para Herbert Einstein, del MIT, el creador de Tesla está gastando millones de dólares para inventar algo que ya está inventado en múltiples formatos: desde el propio metro a los autobuses guiados. Estos últimos se usan en la actualidad en países como Alemania, Australia o en Cambridge (Reino Unido, imagen debajo). El Cambridge Busway es lo más parecido al sistema propuesto por Musk, solo que el autobús puede transportar a mucha más gente y es infinitamente más barato al no circular bajo tierra.

El Cambridge Busway. Mismo sistema que el propuesto por Elon Musk, pero sin necesidad de túneles y con mayor capacidad de transporte. (Foto: Ed Webster/Flickr)
El Cambridge Busway. Mismo sistema que el propuesto por Elon Musk, pero sin necesidad de túneles y con mayor capacidad de transporte. (Foto: Ed Webster/Flickr)

Según Einstein, el problema no es solo de eficiencia y rentabilidad, sino también de seguridad. "Que los túneles de menor diámetro permiten conducir más rápido y a un coste menor es algo de sobra conocido. El inconvenientes es que si el vehículo ocupa la mayor parte del espacio, entonces tienes problemas ante una posible evacuación. Los pasajeros necesitan salir del coche por delante o por detrás en caso de incencio o accidente. Es el mismo obstáculo que tienen en el metro de Londres, con la diferencia de que los pasajeros pueden salir por delante o por detrás de los vagones", explica. En el caso del sistema de Musk, hay dos opciones: por las puertas laterales, que abren lo justo para salir con bastante dificultad, o por el maletero del coche.

"Es algo que Musk no ha detallado: ¿cuál es el plan de evacuación? ¿Qué haces si se para o se incencia el coche? ¿Y si te chocas contra otro? Estos proyectos necesitan estar regulados para establecer una serie de salidas de emergencia cada pocos metros. De esto no se sabe nada", señala Romana.

Más allá de los problemas de capacidad y seguridad, otro frente puede llevar todo al traste de forma definitiva: el financiero. Musk asegura que quiere multiplicar por 15 la velocidad con la que sus máquinas agujerean el subsuelo y reducir en 10 veces el coste de crear los túneles. Sin embargo, no ha explicado en ningún momento cómo lo va a conseguir. Para evitar aglomeraciones de coches a las puertas de los ascensores es necesario crear múltiples puntos de acceso, cada uno con una rampa que conecte con el túnel principal. Eso supone cientos de bifurcaciones y puntos de acceso, lo cual disparará el coste del proyecto.

Elon Musk, fundador de Tesla, durante la presentación del proyecto de The Boring Company esta semana. (Reuters)
Elon Musk, fundador de Tesla, durante la presentación del proyecto de The Boring Company esta semana. (Reuters)

Pese a ello, Musk mantiene otra promesa que muchos especialistas ven imposible de cumplir: viajar en el túnel costará 4 dólares si lo haces con tu propio coche privado o solo un dólar si lo haces en vehículos compartidos con más pasajeros propiedad de The Boring Company. "A uno y cuatro dólares la demanda será muy importante, lo cual creará colas en los puntos de acceso. En transportes urbanos, nadie nunca ha conseguido hacer nada rentable cobrando solo un dólar por ticket. Por decirlo en términos académicos, tengo una gran desconfianza de que eso pueda llegar a cumplirse", explica Manuel Romana.

Este ingeniero está convencido que la idea de Musk no solo no ayudaría a aliviar el problema del tráfico sino que crearía mayor congestión. "Tal y como está planteado, jamás llegará a ser un sistema de transporte masivo. Sí se podría usar para cosas más concretas. Por ejemplo, transportar mercancías de noche sin molestar a los vecinos, o incluso de día, pero para transportes de uso profesional, no para el público en general".

"Por fin, por fin, por fin hay algo que creo que ha solucionado el maldito problema del tráfico", dijo Elon Musk esta semana micro en mano a la entrada del túnel iluminado con neón. La audiencia se arrancó a aplaudir entre chillidos. Su Twitter se inundó inmediatamente de mensajes sobre el "revolucionario túnel". Musk había echado a rodar su maquinaria de marketing como una apisonadora. Y lo hizo tan bien que casi nadie se acordó de otra noticia muchísimo más importante y menos sexy para los intereses del millonario. Ese mismo día, SpaceX tuvo que cancelar el lanzamiento del cohete Falcon 9 por un fallo técnico en su primera misión para el ejército de EEUU. A bordo iba un satélite GPS militar de 500 millones de dólares. Un serio golpe para el negocio de SpaceX. ¿Qué mejor que un túnel de colores para desviar la atención?

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