GOOGLE, FACEBOOK, AMAZON, APPLE...

La multimillonaria web de empleo que airea las vergüenzas laborales de las tecnológicas

Un grupo japonés acaba de comprar Glassdoor por 1.200 millones de dólares. En esta web, 60 millones de usuarios destapan la precariedad laboral en empresas tecnológicas de todo el mundo

Foto: Robert Hohman es el cofundador y CEO de Glassdoor (Glassdoor)
Robert Hohman es el cofundador y CEO de Glassdoor (Glassdoor)

¿Qué me van a preguntar en la entrevista de trabajo? ¿Será hostil el ambiente en la oficina? ¿Voy a poder conciliar mi vida profesional con la personal? ¿Qué opinan los trabajadores del CEO? ¿Cuánto cobran? A la hora de buscar empleo, a cualquiera le asaltan dudas como esas sin que, normalmente, pueda obtener demasiadas pistas sobre las respuestas. Para solucionarlo, hace casi diez años, tres emprendedores que habían trabajado juntos en Expedia crearon un portal para que los empleados pudieran compartir su experiencia sobre esos asuntos y poner nota a sus empresas de forma anónima.

Glassdoor acumula ya 40 millones de reseñas de empleados de 770.000 empresas de todo el mundo, españolas incluidas. La plataforma se ha convertido en un popular punto de encuentro para los que buscan empleo y para las empresas, preocupadas por las propias críticas y dispuestas a publicar ofertas en la web para cazar a los mejores candidatos: es una de las 100 páginas más visitadas de Estados Unidos según el ‘ranking’ de Alexa.

Clasificación de mejores empresas

Su clasificación anual sobre los mejores lugares para trabajar, basada en las opiniones de sus usuarios, también es un referente. Facebook se sitúa a la cabeza de las mejores empresas estadounidenses en 2018, Google en el quinto pusto y Apple ha sufrido un descalabro respecto a los años anteriores (en la plaza 84, con una valoración de 4 estrellas de 5). “CERO CERO CERO equilibrio entre la vida laboral y profesional”, señala un usuario que afirma llevar más de diez años trabajando en la firma de la manzana mordida. Precisamente, esa supuesta falta de equilibrio es el contra más repetido en las reseñas sobre el gigante del iPhone en Glassdoor.

Este famoso portal de empleo acaba de anunciar su venta al grupo japonés Recruit Holdings (que opera en diferentes sectores y es propietario también de la web de empleo Indeed) por una cifra multimillonaria: 1.200 millones de dólares (unos 1.003 millones de euros), lo que convierte la operación en una de las ventas tecnológicas más abultadas de lo que llevamos de año.

Sabía que tendríamos éxito cuando recibí el primer email de un CEO por su baja calificación

“Sabía que tendríamos éxito cuando recibí el primer ‘e-mail’ de un CEO para eliminar su baja calificación. Por supuesto, me negué, pero ‘e-mails’ como esos no eran poco comunes”, aseguraba a Teknautas Robert Hohman, CEO de Glassdoor, días antes de que se conociera la multimillonaria venta de este portal de empleo. “Sin embargo, a medida que Glassdoor ha crecido en popularidad, cada vez más empleadores, incluidos sus CEO top, están encontrando valor en la visión que Glassdoor ofrece. La conversación ha cambiado”.

Apple se sitúa en el puesto 84 de los mejores lugares para trabajar en Estados Unidos según Glassdoor (Mike Deerkoski | Flickr)
Apple se sitúa en el puesto 84 de los mejores lugares para trabajar en Estados Unidos según Glassdoor (Mike Deerkoski | Flickr)

Glassdoor y el ‘World of Warcraft’

Antes de fundar Glassdoor, Robert Hohman ya había pasado por algunas de las compañías tecnológicas que hoy son alabadas (y criticadas) en su web. Trabajó como responsable de desarrollo de ‘software’ en Microsoft en tiempos de Windows 95, después se pasó a Expedia, la agencia de viajes ‘online’ nacida en el seno del gigante de Redmond, y entre 2004 y 2006 fue presidente de Hotwire, una web de reserva de viajes propiedad de la anterior.

Su vida fue algo diferente el año después de abandonar la compañía. “Durante ese tiempo, jugué al ‘World of Warcraft’. Estuve enganchado durante casi todo el año, pero en el mismo momento en el que alcancé el nivel máximo, el picor se calmó y necesitaba algo más con lo que obsesionarme”. Pasar tanto tiempo divirtiéndose delante de la pantalla le sirvió de mucho para forjar los cimientos de su siguiente entretenimiento, Glassdoor. “Fue la primera vez que realmente experimenté cómo un grupo ‘online’ podría trabajar junto de forma positiva”.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Por aquel entonces, Rich Barton, fundador y primer CEO de Expedia, contactó de nuevo con él. Había creado el exitoso portal inmobiliario Zillow en 2006, y en sus oficinas nació precisamente la idea de Glassdoor. Estaba preparando las evaluaciones anuales sobre los empleados e imprimió por error la hoja con los salarios y las ‘stock options’ de cada uno en la impresora que estaba en medio de la oficina, en lugar de en la suya. Su asistente corrió a recoger el documento y eso le hizo preguntarse por qué ese tipo de información era tan secreta.

“Nos hizo pensar. Si estás haciendo un buen trabajo dirigiendo un equipo, y tus empleados están contentos, ¿debería importar cuánto les estás pagando?”, rememora Hohmann. “Antes de Glassdoor, había una necesidad fundamental de transparencia en una de las facetas más importantes de nuestra vida: nuestro trabajo”.

Robert Hohman fundó Glassdoor después de un año jugando al ‘World of Warcraft’ (Glassdoor)
Robert Hohman fundó Glassdoor después de un año jugando al ‘World of Warcraft’ (Glassdoor)

A la aventura empresarial de Hohman y Barton (actual presidente de Glassdoor) se sumó Tim Besse, que también había ocupado puestos ejecutivos en Expedia y ahora es asesor estratégico de Glassdoor. Los tres cofundaron la compañía californiana en 2007 aportando el capital inicial, y ese mismo año, cerraron su primera ronda de financiación de 3 millones de dólares (2,5 millones de euros al cambio actual) liderada por la firma de capital riesgo Benchmark Capital.

Un iPod como 'bonus'

No fue hasta junio del año siguiente cuando lanzaron esta suerte de Yelp del empleo. “Teníamos que asegurarnos de que el sitio estaba preparado y era creíble antes de lanzarlo a una gran audiencia”, explica Hohman. “Levantamos los teléfonos y llamamos a cada ingeniero que conocíamos para poder comenzar a recopilar la mayor cantidad de información posible. El incentivo era la posibilidad de ganar un iPod gratis, y parece que funcionó. ¡Resulta que los ingenieros te dicen cualquier cosa a cambio de un dispositivo gratis!”

La primera versión de la web que lanzaron recogía 3.300 reseñas de 250 empresas

La primera web que lanzaron recopilaba 3.300 reseñas de 250 empresas, principalmente compañías tecnológicas y servicios financieros de Silicon Valley y Nueva York. Por aquel entonces, Erich Schmidt llevaba las riendas de Google (y conseguía una aprobación del 89 % por parte de las primeras decenas de empleados que le pusieron nota en Glassdoor, mientras que Sundar Pichai presume ahora de un 95 %); Steve Ballmer las de Microsoft (con un 69 % de aprobación; hoy la de Satya Nadella es de un 96 %); y Jerry Yang, el exdirector ejecutivo de Yahoo que dimitiría ese mismo año, conseguía un modesto 59 %.

Desde aquel 2008, Glassdoor no paró de crecer. En 2011 ya había recaudado un total de 22 millones de dólares (18 millones de euros) de financiación (cerraron ese año una ronda de serie C de 12 millones de dólares), ya contaba 3,5 millones de usuarios únicos al mes y ofrecía datos de empleados de 110.000 empresas.

El portal de empleo que se transformó en unicornio

En la actualidad, Glassdoor tiene 59 millones de usuarios únicos al mes y asegura ser el segundo portal de empleo más visitado después de Indeed. La compañía basa su modelo de negocio en el cobro a las empresas por publicar ofertas de trabajo, darles visibilidad, ofrecer publicidad o disponer de “perfiles mejorados”. En total, ofrecen sus servicios a unas 7.000 empresas, entre ellas, aseguran, el 40 % de la prestigiosa lista Fortune 500.

Facebook encabeza el ‘ranking’ de mejores lugares para trabajar en 2018 de Glassdoor  (JD Lasica | Flickr)
Facebook encabeza el ‘ranking’ de mejores lugares para trabajar en 2018 de Glassdoor (JD Lasica | Flickr)

Sin embargo, el principal rasgo que las distingue de otras webs de empleo es que ofrecen esos servicios a las empresas al mismo tiempo que permiten a los usuarios anónimos opinar sobre ellas de forma gratuita. “Glassdoor no solo está ayudando a las empresas a contratar mejor, sino que también está ayudando a que entiendan cómo deben fortalecer sus culturas corporativas” opina Hohman.

Google cuenta con una puntuación global del 4,4 sobre 5, y la “comida gratis” es uno de los puntos fuertes repetidos en cientos de ‘reviewsde entre más de 7.000. Más de 20.000 personas han opinado sobre su trabajo en Amazon, cuya calificación global es inferior (3,8 sobre 5), con las “largas jornadas de trabajo” o las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar” como algunas de las críticas más repetidas.

La nota que ponen los usuarios a Tesla o Netflix es algo más baja, aunque siguen aprobando de sobra (3,4 y 3,7 respectivamente). Con su puntuación de 4,6, Facebook ha sido elegida varios años como el mejor lugar para trabajar en Estados Unidos, y el CEO de Glassdoor cree que “el sentimiento de los empleados sigue siendo fuerte considerando todo el escrutinio público durante el pasado año”.

Google cuenta con un 4,4 sobre 5. Facebook ha llegado a casi al pleno alcanzando 4,7

Más allá de las opiniones, también hay usuarios que detallan cómo fue su proceso de selección para trabajar en una empresa. Uno afirma que le preguntaron cuántas publicaciones de cumpleaños feliz recibe Facebook al día cuando aspiraba a ser operador de ventas en la red social, y otro que quería ser ingeniero de ‘software’ en Disney dice que le consultaron por el número de bocas de incendio en el condado de Los Ángeles. El resto de usuarios incluso debaten y opinan sobre su solución: decenas de personas han respondido a “cuando un perrito caliente se expande, ¿en qué dirección se divide y por qué?”, una pregunta recibida por un candidato a analista de propulsión de SpaceX.

Los empleados escriben sus comentarios en la plataforma de forma anónima (Glassdoor)
Los empleados escriben sus comentarios en la plataforma de forma anónima (Glassdoor)

Ahora bien, si los usuarios escriben de forma anónima, ¿es posible asegurarse de que son quienes dicen ser? La propia compañía se lava las manos y afirma que “no pueden confirmar las identidades de los usuarios, la veracidad de sus contribuciones o su estado laboral”. Según sus términos de uso, el usuario es el responsable del contenido: al enviar cada crítica, se requiere aceptar la afirmación de que esa ‘review’ es veraz, y sus pautas señalan que ellos permanecen “neutrales en los casos de disputa” (“no tomamos partido y no actuamos como verificador de los hechos respecto al contenido de la ‘review’”).

Tan solo se necesita una cuenta en una red social o un correo electrónico activo para escribir una reseña sobre la empresa en la que se trabaja o se ha trabajado, si bien solo se permite escribir una a cada usuario por empleador y tipo de reseña al año. “Cada ‘review’ enviada a Glassdoor está sujeta a revisión humana y/o tecnológica, un proceso que ayuda a asegurarse de que las ‘reviews’ cumplan con nuestras pautas y términos de uso. Rechazamos aproximadamente el 10 % de las ‘reviews’ enviadas”, defiende Hohmann, que además puntualiza que cualquier empleador puede marcarlas en la plataforma paraque las vuelvan a evaluar.

La empresa no puede verificar la identidad de los que escriben las 'reviews'

A las obvias dificultades para saber si un contenido es veraz se suma el hecho de que las empresas pueden animar a sus empleados a escribir opiniones positivas para contrarrestar los efectos de las más duras. Desde Glassdoor también aseguran que disponen de “filtros tecnológicos y algoritmos” para detectar si una empresa ofrece incentivos (como compensaciones económicas o vacaciones) a los trabajadores por esa labor, y si descubren que alguno lo ha hecho, afirman retirar las ‘reviews’. Además, las empresas tampoco pueden eliminar, editar ni reordenar los comentarios de los usuarios.

Obviamente, las compañías pueden optar por otra postura: hacer autocrítica de las opiniones para intentar mejorar su cultura corporativa. De paso, pueden abrirse una cuenta en Glassdoor para analizar mejor la situación, contestar a los usuarios o pagar por reclutarlos, lo que acaba beneficiando a la propia plataforma.

El anonimato, a debate

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Proteger su anonimato (“creemos en el anonimato como creemos en la libertad de expresión, queremos que la gente exprese sus experiencias libremente sin miedo al castigo”, dice Hohman), también les ha llevado a los tribunales en más de una ocasión. Recientemente, el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito estadounidense rechazó la apelación de Glassdoor para anular una decisión judicial de un tribunal de Arizona: exigía a la compañía revelar las identidades de ocho usuarios anónimos de la plataforma que comentaron sobre un contratista gubernamental investigado por posible fraude.

La decisión del tribunal ha sido criticada por la propia Electronic Frontier Foundation. A juicio de la organización, supone “un revés considerable” a la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense (que protege el derecho a la libertad de expresión).

Anónimamente, las decenas usuarios que han valorado a Glassdoor en la propia plataforma le han puesto una nota de 4,1 sobre 5 y la aprobación del CEO es del 94 % en el momento de escribir estas líneas. Una de las últimas reseñas, elaborada por un director de programas, destaca como punto positivo que “las oportunidades de aprendizaje y liderazgo están ahí para cualquiera que esté dispuesto a esforzarse más”, pero critica haber estado trabajando “de 10 a 12 horas solo por mantener el ritmo” o que la “alta dirección tiende a ser la única voz” en la toma de decisiones.

De un modo u otro, en la actualidad 750 personas trabajan en Glassdoor en diferentes países. La compañía cerró su última ronda de financiación en 2016, en la que recaudó 40 millones de dólares (33 millones de euros), lo que elevó a 200 millones de dólares (167 millones) el dinero captado desde su fundación. Gracias a ello, logró entrar en el selecto club de unicornios (empresas valoradas en más de 1.000 mil millones de dólares, 830 millones de euros) de CB Insights.

Foto: Reuters
Foto: Reuters

A principios de año, se rumoreó que Glassdoor planeaba su salida a bolsa. Sin embargo, finalmente ha sido Recruit Holdings la que ha pagado en efectivo una cifra multimillonaria por quedarse con ella. Según ha difundido el gigante japonés en el acuerdo de compra, las ventas netas de Glassdoor han sido de 170 millones de dólares (142 millones de euros) en el último año fiscal (hasta marzo de 2018) y sus pérdidas operativas de 22,7 millones de dólares (18 millones de euros), menores que en años anteriores.

Glassdoor ha explicado que el grupo comprador planea que la plataforma opere como una parte separada de su creciente segmento de negocios de tecnología de recursos humanos, y Hohman ha asegurado que espera “liderar la compañía a través de este emocionante nuevo capítulo”. El CEO de Glassdoor quiere continuar al frente de una web que ha dado cierto poder a los empleados para sacar los trapos, sucios y limpios, de sus empresas a lo largo de los últimos diez años.

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