una maniobra llevada con máximo secreto

El capítulo insólito de la guerra contra la piratería: ¡Filmin compró SeriesYonkis!

A finales de 2011, cuando la piratería se había convertido en el principal quebradero de cabeza de la industria cultural, el dueño de SeriesYonkis firmó su entrada en Filmin

Foto: Foto: Enrique Villarino.
Foto: Enrique Villarino.

Madrid, 19 de octubre de 2011. Nos encontramos en lo más profundo de la crisis económica, con los índices de piratería en internet disparados y la ley Sinde, un paquete de medidas antidescargas dictado por la industria cultural, amenazando con llevar decenas de 'webmasters' a prisión. En el bufete de Bardají & Honrado, en el 73 de Zurbano, dos enemigos íntimos se sientan a la misma mesa. A un lado, Juan Carlos Tous, fundador de Filmin y figura destacada del audiovisual patrio; al otro, Alexis Hoepfner, dos décadas más joven y dueño de SeriesYonkis, PeliculasYonkis y derivados, siempre entre las páginas más concurridas en español.

Se trata del mejor combate que puede brindarnos la guerra de las descargas: Filmin, la iniciativa de las grandes productoras nacionales por el cine bajo demanda contra SeriesYonkis, un monstruo que factura millones de euros en publicidad —sin gastar uno solo en derechos de autor— y al que no parece que se pueda tumbar en los tribunales. El maestro de ceremonias es el abogado Andy Ramos, con postulados cercanos a la industria audiovisual.

Hoepfner y Tous apenas se conocen de los requerimientos: concretamente de los que los socios de Tous le envían a Hoepfner para retirar los enlaces a sus películas y que pocas veces son atendidos. Pero esta vez no han venido al bufete para litigar, sino a materializar un episodio inédito y desconocido en la guerra de la industria cultural contra los que consideran piratas: van a fusionar sus negocios.

El contrato firmado, al que ha tenido acceso este periódico, detalla una inteligente maniobra de la industria para derivar los usuarios de PeliculasYonkis hacia Filmin progresivamente. A grandes rasgos, el trato consistía en que Burn Media, la mercantil de Hoepfner, entraría con un 23% en el accionariado de Filmin a condición de eliminar los enlaces ‘pirata' y sustituirlos por otros 'legales' dentro de un plazo establecido. Burn Media, además, aportaba dos préstamos por valor de 250.000 euros convertibles en acciones. Todo el proceso, incluidas las negociaciones previas, se blindó con contratos de confidencialidad, ya que era vital para el éxito de la operación que los usuarios no supieran del trato. "En ese momento hubiera sido una bomba reputacional para las dos partes", dicen fuentes cercanas a la operación.

De haberse consumado la compra, Hoepfner, el rey de todos los corsarios a ojos de la industria, sería hoy uno de los socios mayoritarios de Filmin, participada por ilustres antidescargas como el productor Gerardo Herrero, los hermanos Almodóvar o Enrique González Macho, recién nombrado entonces presidente de la Academia de Cine en sustitución de Álex de la Iglesia, que dimitió como protesta por la aprobación de la ley Sinde. Así, mientras González Macho lamentaba en público el retraso en la aprobación del reglamento de la ley Sinde “por temor a la reacción de un puñado de delincuentes en internet”, en privado había iniciado los trámites para asociarse con el mayor de ellos.

Para que Hoepfner entrase en Filmin, su ‘imperio yonki’ tenía que amanecer el 30 de abril de 2012 sin descargas sospechosas, siempre como colofón a un proceso de trasvase paulatino de usuarios hacia Filmin. Había que hacerlo despacio, así lo recoge el texto firmado, para controlar la hemorragia de tráfico y evitar el desplome de los ingresos publicitarios de SeriesYonkis, que probablemente superaban en un año el valor de Filmin, estimado en 3,4 millones de euros. Incluso se cita a otros portales de descargas como Seriesly o PelículasPepito como referentes en términos de visitas y se estipula una tabla de precios de conversión. Filmin pagaba a Burn Media 0,25 euros por cada venta procedente de usuarios referidos, 1,20 por cada suscripción mensual y casi 10 euros por una anual. Para conseguir que los usuarios del ‘todo gratis’ pasasen por caja, SeriesYonkis tenía que jugar el papel de pirata arrepentido ante su audiencia, comprometiéndose a “realizar acciones de comunicación y concienciación para que los usuarios de las webs entiendan la necesidad de acceder legalmente a contenido audiovisual”, dice el punto 5 del acuerdo.

Se buscaba destinar el dinero de la piratería a luchar contra la piratería

Burn Media exige menos en el trato, pero tiene claro que, si va a salir del sector de las páginas de descargas, quiere que arda tras sus pasos. La primera obligación que impone a Filmin es que 25.000 euros de los 800.000 que aporta a la plataforma se destinen íntegramente en acciones legales “tendentes a propiciar el cierre y/o disminución del tráfico de páginas de enlaces similares a SeriesYonkis”. Más adelante, en el punto quinto, vuelve a instar a Filmin a “realizar cuantas acciones sean razonables para que, desde organismos públicos y privados, se inicien acciones de diferente índole” contra sus antiguos competidores.

Fuentes cercanas a la operación destacan la brillantez de este punto: "Es una genialidad, lo mires por donde lo mires. El pirata no solo abandona las armas y se integra en la industria, sino que usa el capital de la piratería en luchar contra ella". Al respecto, también afirman que Hoepfner no tenía muchas más opciones: "La ley Sinde estaba a punto de cambiar las reglas del juego y Hoepfner, que había comprado en secreto la participación de SeriesYonkis a sus socios, se encontraba con una web cada vez más difícil de explotar comercialmente, y aún más de vender". Filmin no fue la primera plataforma a la que Hoepfner le propuso la idea, pero sí la única con la que cristalizó.

Ni un año de paz

No funcionaría por mucho tiempo. Hoepfner esperaba que la ley Sinde fulminase inmediatamente a sus competidores y, al ver que no sucedía, cambió de idea y dejó de eliminar sus enlaces, amén de crear nuevos portales de descargas. El 7 de marzo de 2012, seis meses después de firmar la paz, Tous y Hoepfner se enzarzan por la apertura de SeriesCoco y SeriesKiwi, webs espejo de ‘las yonkis’ que nacen para concentrar cuota de mercado: “¡Me gustaría oír tu opinión respecto de la evolución y que me expliques tu plan con SeriesCoco! ¡No entiendo nada! ¡¡Creía que ibas a decrecer y veo que vas abriendo portales!! ¡La hostia!”, escribe en un 'e-mail' el fundador de Filmin.

El acuerdo saltó por los aires en apenas un año. En diciembre de 2012 Burn Media demandó a Filmin porque había dejado de pagarle su comisión por los usuarios derivados. No lo hizo en los tribunales, como es habitual, sino ante la Cámara de Comercio de Madrid, tal y como obliga la cláusula 9 del contrato. Este punto, que se incluyó en los últimos borradores del texto, es el caramelo envenenado de la industria. En lugar de ir a los tribunales ordinarios, donde las páginas de descargas estaban siendo absueltas, Filmin optó por el arbitraje privado de la Cámara de Comercio, con la que comparte discurso en torno a la propiedad intelectual.

Juan Carlos Tous, móvil en mano, se fotografía junto a los otros cofundadores de Filmin. (EFE)
Juan Carlos Tous, móvil en mano, se fotografía junto a los otros cofundadores de Filmin. (EFE)

Como cabía esperar, la Cámara de Comercio dio la razón en dos ocasiones a Filmin, en 2013 y 2014, y eximió a la plataforma de devolver los 250.000 euros prestados por Burn Media. Y, también como cabía esperar, Burn Media recurrió a la Justicia ordinaria por considerarse desamparada en el arbitraje. El último capítulo de este embrollo, que se alarga hasta nuestros días, data de marzo de 2016, cuando Hoepfner, ya despojado de SeriesYonkis, demandó en los juzgados de Primera Instancia de Madrid a Arturo Fernández Senat, hijo del actor con el mismo nombre y árbitro en el laudo decisivo. Hoepfner y su abogado dedican varias páginas del escrito de acusación para demostrar los vínculos entre la Cámara de Comercio, Fernández Senat y el portal Filmin.

Burn Media sostiene que los árbitros eran parciales a favor de la industria

Además, la demanda expone que la situación económica de Filmin, después de cerrar dos ejercicios con pérdidas, y la del sector en general eran incompatibles con una derrota: "En caso de que Filmin hubiera resultado condenada en el procedimiento arbitral a devolver los 250.000 euros del préstamo (...), ello hubiera desembocado en una situación de quiebra para dicha empresa, al margen del enorme perjuicio moral para sus socios y para el sector de los contenidos en general", reza la demanda. "Un desenlace así hubiera supuesto una gran pérdida de confianza y económica para el sector, que desde hace años viene apostando por un modelo de negocio de vídeo bajo demanda sin un retorno claro, a la vista de las cifras de Filmin, y también para la Cámara de Comercio de Madrid, que viene invirtiendo en proyectos como Comunidad Filmin a través de iniciativas de la que son socios tanto la empresa como la propia Cámara". La sentencia se espera en los próximos meses.

Por último, fuentes legales conocedoras de la operación lamentan que se frustrase tan fácilmente: “Era un trato ganador para todos. Hoepfner, con su acercamiento a la industria, evitaba las consecuencias legales que estaban por venir, y a la vez se integraba en la propia industria. Filmin, por su parte, a poco que rascase de SeriesYonkis, disparaba sus socios, porque por entonces era una plataforma pequeña. Fue un acuerdo muy audaz, algo insólito en este sector, que hubiera cambiado el panorama de haber funcionado", concluye.

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