aprender sobre aristóteles creando memes

Este profesor onubense enseña filosofía a sus alumnos en Twitter, y arrasan en Selectividad

Eduardo Infante hace que sus alumnos se interesen por su disciplina y aprendan con retos a través de las redes sociales

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Imagina que estás en bachillerato, en una clase de filosofía. Toca estudiar el universo aristotélico. Pero el profesor decide que en vez de dar el típico temario y leerlo de 'pe a pa' vas a ponerte con tu móvil a crear memes que visualicen las teorías del pensador griego. Sí, memes. Puede parecer una locura pero es uno de los retos que Eduardo Infante ha puesto este curso a sus alumnos y, según comenta, funciona. "Con estos ejercicios aprenden todo mucho más rápido porque trabajan con ello, y ven que la filosofía no es algo abstracto”.

Este maestro del instituto San Eutiquio La Salle de Gijón ha saltado a la fama por pegar un revolcón a la forma clásica de enseñar esta disciplina, y convertir a las redes sociales en su mejor aliado. “Yo quiero acercar la filosofía a mis alumnos y conseguir que aprendan con ella. Para eso creo que no hay nada mejor que introducirla en su día a día”, apunta.

Con un entusiasmo que se nota en cada palabra, el profesor, de 40 años, explica a Teknautas su proyecto llamado ‘Clases de filosofía en un tweet’ y que se basa, como comenta, en "meter en el aula las pantallas usan que todos los alumnos, en vez de sacarlas". Su idea es demostrar y enseñar a los estudiantes que la filosofía es algo que se muestra en su día a día y así conseguir que aprendan la asignatura sin tener que memorizar como locos.

“Un día miraba lo que hacían los chicos durante el recreo y me di cuenta que estaban todos con el móvil. El profesor con el que estaba criticó su actitud pero a mí me dio una gran idea”, explica Infante. Se puso a hablar con ellos sobre qué redes sociales usaban, descubrió la opción de Twitter, le pareció genial y empezó a montar su proyecto. "No podemos tratar de enseñar a los jóvenes de hoy en día con métodos del siglo pasado, la educación debe enseñar a vivir en el mundo de hoy”, culmina.

Twitter, la herramienta perfecta

Tras esto, usando las técnicas de gamificación y teorías como la de las ‘Inteligencias Múltiples’ de H. Gadner, Infante empezó a montar una especie de juego filosófico en el que basó todo su trabajo. “Yo cada día, o semana, les propongo diferentes retos y a cambio les doy recompensas. Por ejemplo hoy les he puesto una campaña de publicidad de Santander y les he propuesto que me digan que pensaría el filósofo Marcuse de ella”. El mejor comentario se lleva a cambio uno de los premios que establece el profesor.

¿Por qué hacerlo en Twitter? Infante destaca dos razones: obliga a una síntesis extrema en las argumentaciones que es muy buena para el alumnado y al ser una comunidad conectada ayuda a los chicos a poder contactar con filósofos u otro tipo de expertos que ayudan en las lecciones. “Yo les puedo enseñar las leyes básicas de la ética periodística, pero si en vez de contárselo yo se lo cuenta un periodista eso se les queda en la cabeza para siempre”.

Eduardo Infante dando clase (E.I.)
Eduardo Infante dando clase (E.I.)

Además, usando esta aplicación ha conseguido que su proyecto llegue a todo el mundo. Una de sus actividades, que consistía en llenar Gijón de post-its con frases de filósofos, ha gustado tanto en internet que el maestro no para de compartir fotos de ‘fans’ del proyecto que han copiado su iniciativa en otras ciudades.

Un proyecto con resultados

Vale, el proyecto es bonito, parece que engancha a los alumnos, pero ¿esto tiene resultados académicos? Pues, según Infante, la respuesta es un rotundo sí. “No sé si es la mejor metodología porque cada cual tiene sus técnicas, pero mis alumnos en las pruebas de Selectividad están 3 puntos por encima que la media de Asturias y el año pasado ganamos las olimpiadas de filosofía de la comunidad, así que algo debe funcionar”. Y lo que es más importante para él, están entusiasmados con lo que hacen.

“Una semana les reté a ser soldados en el desembarco de Normandia. Tuvieron que tuitear durante una semana como si estuvieran en el frente. El experimento les gustó tanto que hay uno de los chicos que dice que va a hacer una novela con ello”, comenta satisfecho el maestro.

Después de todo, solo pide una cosa para poder mantener y mejorar su proyecto, y es que el gobierno respete la libertad de los profesores. “Cada vez controlan más lo que hacemos y eso nos va a convertir en ‘robots’. Si llega ese momento mi trabajo perderá el sentido porque para transmitir información ya está Google, que sabe mucho más que yo”, culmina el onubense.

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