Apple, ponte las pilas: el Gear S3 de Samsung apunta a mejor reloj del año
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se desconoce precio y fecha

Apple, ponte las pilas: el Gear S3 de Samsung apunta a mejor reloj del año

Samsung presentó en la pasada IFA de Berlín la nueva versión de su reloj inteligente. Llegará en dos versiones, Classic y Frontier, y su pantalla siempre estará encendida

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(J. E.)

Envuelta en un serio problema de imagen después de haber tenido que retirar de la circulación el Galaxy Note S7 por problemas con la batería, Samsung necesita una buena noticia. Y la tiene. La presentó la semana pasada en la IFA de Berlín y se llama Gear S3.

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Esta nueva versión del 'smartwatch' del fabricante coreano supone una mejora sobre un producto que ya había cosechado grandes opiniones, el S2 lanzado hace casi un año, y se cimenta sobre esa base. ¿Cómo? Con un producto algo más grande y ligeras mejoras que acercan el reloj inteligente a lo que debería ser un reloj tradicional.

Lo primero que llamaba la atención de los Gear S3 que Samsung tenía expuestos en su pabellón de la feria berlinesa era el tamaño. El modelo de este año es algo más grande, y aunque sobre el papel la diferencia parece minúscula, se hace más que evidente cuando lo tienes sobre la muñeca. ¿El motivo? El fabricante coreano asegura que se ha ceñido a las últimas tendencias a la hora de apostar por un 'wearable' todavía más grande.

Los números dicen que los cambios deberían ser imperceptibles (12,9 milímetros de grosor frente a los 11,4 de hace un año o una pantalla algo más grande, que pasa de las 1,2 a las 1,3 pulgadas), pero incluso el peso es algo superior: de los 42 gramos del S2 se pasa a los 57 y 62 gramos en función del modelo. Aunque la diferencia pueda parecer notable, el cambio de peso es imperceptible una vez puesto. Pero el tamaño sí que puede ser un inconveniente para cierto tipo de usuario con la muñeca pequeña, en que las dimensiones del reloj queden demasiado desproporcionadas.

Una de las grandes novedades del Gear S3 radica en los dos modelos que se van a comercializar: uno llamado Classic y otro bautizado como Frontier. El primero tiene un aspecto más convencional y el segundo apuesta por las formas deportivas. Aunque en apariencia sean muy similares, esconden algunas diferencias internas. No así al tacto, ya que se trata de dos piezas muy similares, con la diferencia de que los botones laterales del Frontier son rectangulares mientras que los del Classic son las tradicionales coronas redondeadas.

Redondo mejor que cuadrado

Pero donde el Gear S3 marca la diferencia respecto a su competidor, y por competidor nos referimos al Apple Watch, es en sus formas redondeadas y en la integración de las mismas dentro de la experiencia del usuario. El uso del bisel como herramienta para navegar por las aplicaciones posibilita que la 'usabilidad' del Gear esté varios cuerpos por delante del Apple Watch, que lo fía todo a su minúscula corona.

La gran diferencia entre las dos versiones radica en la tecnología LTE que incorpora el modelo Frontier, presumiblemente algo más caro, aunque es un dato que todavía se desconoce. Samsung lo vendió en su presentación como un avance que permitirá utilizar el reloj a modo de teléfono para responder a llamadas, hablándole a la muñeca gracias, también, a una eSIM que vendrá integrada en el reloj.

Que el bisel permita controlar la interfaz, como ya sucedía en el Gear S2, es una de las decisiones de diseño más acertadas de este reloj

Más allá de hablarle a alguien a través de un 'gadget' situado en la muñeca, la inclusión de esta tecnología en el modelo Frontier permitirá que el reloj sea independiente de un 'smartphone', para recopilar así información por su cuenta. Ese puede ser uno de los grandes aciertos de la llegada de la tecnología LTE.

Un reloj que parece un reloj

Uno de los problemas que han presentado la mayoría de 'smartwatches' hasta la fecha ha sido la ausencia de una pantalla que esté siempre encendida y que muestre en todo momento la hora sin tener que hacer peripecias con la muñeca para activarlo.

Este lastre se ha solucionado en el Pebble con el uso de tinta electrónica, y en el Gear S2 ya se incluyó un modo ahorro, cuando el reloj no estaba activo, que mostraba la hora aunque redujera la cantidad de colores en pantalla. Era como una versión fea del 'gadget' para que, por lo menos, hiciera aquello para lo que se diseñó en un primer momento: dar la hora.

El Gear S3 evoluciona este concepto hasta lograr que la pantalla del reloj en reposo sea calcada a la del reloj en pleno uso. Solo atenuará un poco el brillo de la misma, pero gracias al uso de un 'display' AMOLED, se puede beneficiar del ahorro de consumo energético que le permite mostrar siempre la hora. Porque para algo es un reloj.

El aumento de tamaño también implica un aumento en la vida útil de la batería. Samsung asegura que el Gear S3 tendrá entre tres y cuatro días de duración, lo que supone un aumento respecto al modelo actual y le sitúa en un rango en el que ya no será necesario cargar el reloj cada uno o dos días.

Ni precio ni fecha

Estos son los mayores avances que presenta un 'wearable' con muchas ventajas y muy pocas aristas. A falta de saber precio y fecha (se habla de 399 euros, a partir de octubre), Samsung ha puesto en un serio aprieto a Apple, que esta misma semana presentará la segunda versión del Apple Watch.

El fabricante coreano parece tener cogida la sartén por el mango, aunque todavía tiene que hacer compatible su dispositivo con iOS si quiere dar un bocado a la base de consumidores de Apple. El primer paso, tener uno de los mejores 'hardwares' del mercado, parece estar más que solucionado.

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