empleará ácido acético, un derivado del vinagre

Castellón y la pseudociencia: usará un herbicida irritante en plazas y parques

La Concejalía de Sostenibilidad del ayuntamiento de Castellón ha decidido sustituir el glifosato por ácido acético como herbicida en los parques municipales, una medida sin respaldo científico

Foto: (Foto: Lacklusterco/Etsy)
(Foto: Lacklusterco/Etsy)

Hace algo menos de una semana, el ayuntamiento de Vitoria mostraba una decepcionante falta de pensamiento crítico y rigurosidad científica al aprobar (por unanimidad, nada menos) la creación de zonas libres de wifi motivado por sus supuestos efectos nocivos para la salud. Solo unos días después, Castellón tomaba el relevo en esa tendencia al anunciar que cambiaría el glifosato por ácido acético como herbicida en plazas de uso público y parques.

Aunque en la nota publicada en la web del consistorio comienza refiriéndose al nuevo herbicida como vinagre, en realidad es un producto derivado de éste. "El ácido acético concentrado es un producto natural, no tóxico, que se utiliza como herbicida orgánico en agricultura ecológica mientras sea derivado de productos naturales y no químicos", se puede leer a Sara Usó, concejala de Sostenibilidad Ambiental del ayuntamiento de Castellón, en la nota publicada en la web del consistorio

Una declaración cuya coherencia científica es más que cuestionable por varios motivos: el primero, porque no es verdad que el ácido acético no sea tóxico, ya que dependiendo de su concentración puede ser extremadamente irritante, corrosivo y venenoso; y segundo, porque afirmar que es un producto natural y oponerlo a una sustancia química es un sinsentido, ya que una cosa no es incompatible con la otra. El ácido acético también se puede fabricar en un laboratorio (normalmente es así) y es prácticamente indistinguible si se ha desarrollado de una forma o de otra.

Desde Teknautas hemos intentado contactar con Usó, ingeniera técnica agrícola de formación, para ampliar su punto de vista sobre el tema pero al cierre de este artículo no ha sido posible. Interpelado por el asunto en Twitter, Enric Nomdedéu, vicealcalde, se ha limitado responder con pantallazos extraídos de la web de Greenpeace y con imágenes de enlaces (ni siquiera los enlaces como tal) de la propia web de Greenpeace, de un blog gastronómico y de una noticia de 20 minutos. En principio, ningún argumento científico que justifique la medida. 

Posteriormente, Nomdedéu continuó participando en el debate creado al respecto en la red social y manifestó su posición contraria a adoptar posturas alejadas del razonamiento científico y agradeciendo a los científicos que le interpelaban la información adoptada para comprender mejor la cuestión.

Ácido acético, irritante según su concentración

El ácido acético es un producto químico (tanto si proviene de sustancias naturales como si no), un ácido que está presente en el vinagre en una concentración que raramente supera el 5%. De esa forma es inocuo para el ser humano más allá de escocernos si nos cae en una herida abierta o en los ojos. Pero cuando hablamos de ácido acético concentrado, hay que especificar en qué porcentaje. "El ácido acético que ya se está utilizando en plazas y parques de la ciudad tiene una concentración del 20% frente al del vinagre de uso doméstico", explica el ayuntamiento en su nota. 

Un nivel de concentración que la Unión Europea incluye en la categoría de irritante. Y efectivamente, el ácido acético puede causar escozor en la piel, los ojos y las mucosas a ese nivel de concentración, aunque sin llegar a las quemaduras que puede provocar cuando su concentración es mayor (si supera el 25% se considera corrosivo, y si supera el 90% además es inflamable).

Que nadie se preocupe por el olor a vinagre, es del nuevo herbicida que estamos utilizando para controlar la maleza

Por lo tanto, es de suponer que el ácido acético concentrado al 20% utilizado como herbicida no será un grave riesgo para la salud, pero sí puede causar escozor en la garganta y los ojos de los paseantes castellonenses, así como en el de sus hijos o mascotas si juegan en esos espacios. 

A lo que habría que añadir, ya con una nota de humor, que el olor a vinagre será intenso en la ciudad, algo que más de uno encontrará molesto, si bien desde el Ayuntamiento han quitado importancia al detalle: "si alguien nota olor a vinagre que no se preocupe, que se trata del nuevo herbicida que estamos utilizando para controlar la maleza, un producto natural no tóxico", declaraba Usó.

Receta para un herbicida 'natural'

La idea de utilizar ácido acético como herbicida no es precisamente nueva. Existen recetas caseras para herbicidas ecológicos que consisten en mezclar vinagre, sal de mesa y jabón (utilizado por sus propiedades surfactantes). El objetivo es conseguir un producto natural que sea eficaz contra las malas hierbas pero menos tóxico para otros animales que el glifosato, un herbicida generado en el laboratorio y de uso generalizado.

Sin embargo, según expertos consultados por Teknautas en el control de hierbas en agricultura, una comparación frente a frente cuestiona el resultado de esa receta, empezando por su eficacia. Ambas sustancias funcionan de forma distinta: mientras que el glifosato es absorbido por la planta alcanzando desde las hojas hasta las raíces y terminando con ella de forma más lenta pero más definitiva, la mezcla de vinagre y sal quema aquellas partes de la planta con las que tiene contacto. Será eficaz en pequeñas superficies siempre que se cubra completamente la planta a eliminar, pero a medio plazo, el glifosato dará mejor resultado.

Todo esto sin negar que el glifosato tiene sus propios inconvenientes. Aunque se trata de un producto con una toxicidad baja respecto a otros herbicidas, no deja de ser peligroso si se ingiere o se utiliza en grandes dosis. Además su uso intensivo causa que las plantas terminen por desarrollar resistencia, por lo que pierde efectividad, de la misma forma que las bacterias desarrollan resistencia a los antibióticos. Lo más adecuado, recomiendan los expertos, es utilizar un abanico de productos diferentes para que todos mantengan su eficacia.

"Natural" no es lo mismo que "bueno"

No se trata insistimos, de una medida que vaya a causar intoxicaciones generales graves, pero sí que está tomada con poco criterio científico, si es que ha habido alguno, cuando tendría que haber sido el principal consejo a escuchar.

La gente no le tiene realmente miedo a la química, pero sí que temen lo que a menudo les llega sobre la química y sus efectosDe hecho, se trata del enésimo enfrentamiento entre natural/artificial, como si eso fuese equivalente a seguro/peligroso o bueno/malo, cuando no es así: muchas sustancias se encuentran en la naturaleza pero también se pueden sintetizar artificialmente sin que haya ninguna diferencia en su composición molecular y por tanto tienen los mismos efectos. De la misma manera, cualquier sustancia puede ser beneficiosa o letal según la dosis, empezando por algo en apariencia tan inocuo como el agua.

Fernando Gomollón Bel, investigador químico consultado para este artículo, se resiste a denominarlo quimofobia: "Se ha comprobado en encuestas y estudios que la gente no le tiene realmente miedo a la química. Saben que muchos objetos cotidianos son mejores gracias a la investigación química. Pero sí que temen lo que a menudo les llega sobre la química y sus efectos". Se trata pues de una cuestión de información científica, de la que en esta ocasión el Ayuntamiento de Castellón ha parecido prescindir. 

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