quieren declarar la capital zona libre de OMG

"Los argumentos de Ahora Madrid contra los transgénicos son un esperpento"

La formación de Manuela Carmena ha publicado sus motivos para hacer Madrid una zona libre de transgénicos. Las razones que alegan carecen de fundamentos científicos sólidos

Foto: Los argumentos de Ahora Madrid contra los transgénicos son un esperpento

Entre medidas sociales y económicas, el programa de Ahora Madrid, la formación liderada por la nueva alcaldesa, Manuela Carmena, incluía entre sus propuestas algunas que rozaban la pseudociencia. Entre ellas, proponía declarar Madrid una zona libre de transgénicos. La medida despertó muchas críticas entre la comunidad científica. La Federación Española de Biotecnólogos (FEBiotec) fue una de las organizaciones que se pronunciaron, con una carta abierta para Ahora Madrid: “La declaración de Madrid como ciudad libre de transgénicos nos causa cierta preocupación. Los organismos modificados genéticamente (OMG) han supuesto una mejora sustancial en la calidad de vida de muchas personas.”

Ahora Madrid se comprometió a responder cuando el texto se propagó por las redes sociales, pero ha tardado casi un mes en hacerlo: este miércoles publicaba en su web Por qué queremos que Madrid sea zona libre de transgénicosY la solidez científica de sus motivos es, de nuevo, más que cuestionable.

'No es ni coherente con el habitual discurso antitransgénico. Parece que la haya redactado alguien que no sabía nada sobre el tema'

De hecho, Pablo Ortiz, biotecnólogo y representante de FEBiotec, se muestra profundamente decepcionado por la respuesta: "No es ni coherente con el habitual discurso antitransgénico. Parece que la haya redactado alguien que no sabía nada sobre el tema". J.M. Mulet, biotecnólogo y divulgador, que ha respondido a Ahora Madrid desde su blog, es mucho menos diplomático: "esta carta es una subnormalidad y un esperpento".

"En 20 años no ha habido problemas de salud por los transgénicos"

En el texto, a formación de Carmena asegura que “los cultivos transgénicos suponen un riesgo para el medio ambiente y para la salud”. No aportan ningún dato ni citan ningún estudio que lo demuestre porque difícilmente podrían encontrarlos: no hay hasta el momento ningún indicio sólido de que los OGM sean un riesgo para la salud. Las teorías y rumores que asocian el consumo de alimentos transgénicos con la aparición de tumores provienen en su mayoría de un polémico estudio científico que fue desautorizado un tiempo después de publicarse. 

Como cuenta Manuel Ansede en Materia, en septiembre de 2012 la revista científica Food and Chemical Toxicology publicaba un estudio liderado por el biólogo francés Gilles-Eric Seralini, en el que se vinculaba el consumo de un tipo de maíz transgénico con la rápida aparición de enormes tumores en ratas. El estudio atribuía índices de mortalidad del 50% en machos y del 70% en hembras al consumo de este alimento.

Esto hizo correr la idea generalizada de consumir alimentos transgénicos provoca cáncer. Así, en general. Pero la historia no era del todo verdad. Muchos científicos salieron en masa a criticar el estudio por estar mal diseñado, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria lo rechazó por su “calidad científica insuficiente” y la revista que lo publicó tuvo que retractarse. La causa: las ratas utilizadas por Seralini ya eran propensas a desarrollar tumores antes de consumir el maíz, y además se utilizaron solo 10 individuos por grupo, un número insuficiente para saber si realmente el alimento era el causante del cáncer. La retirada del artículo, eso sí, fue mucho menos sonada que su publicación. 

Tampoco fue muy sonado un estudio publicado en 2014 en la revista Journal of Animal Science en el que se analizaban 30 años de alimentación de ganado con pienso proveniente de cultivos transgénicos. Después de analizar cien mil millones de animales, el resultado fue que en tres décadas no había habido ningún perjuicio en la salud o la productividad del ganado por alimentarlo con OGM. Mulet insiste: “En 20 años no ha habido ningún problema de salud y medio ambiente relacionado con los transgénicos, cero patatero. Algo que no pueden decir, por ejemplo, los productos ecológicos (recuerden la crisis del pepino en 2011)”.  

Millones de kilos menos de pesticidas

En cuanto a la afirmación de que los transgénicos son perjudiciales para el medio ambiente, en muchos aspectos la realidad es justamente la contraria: el uso de cultivos transgénicos ha resultado en una mejora medioambiental en muchos casos. Muchos cultivos transgénicos agrícolas, como el maíz MON810, que es la única variedad autorizada con fines comerciales en la UE, han sido modificados para hacerlos resistententes a parásitos, de forma que es necesario mucho menos pesticida para garantizar su supervivencia. 

Respecto a esta cuestión, es curioso descubrir que Ahora Madrid en su texto tergiversa la realidad. Según escriben, "el cultivo de transgénicos ha provocado un aumento masivo del uso de herbicidas en los últimos 16 años", pero la verdad es justamente la contraria: según un estudio recogido por la Fundación ANTAMA, en los últimos 16 años se ha reducido el uso de herbicidas en Estados Unidos en 225 millones de kilos, gracias en parte a la generalización de los cultivos transgénicos. 

"No hay ninguna planta con glifosato"

El texto de Ahora Madrid continúa con un argumento que efectivamente resulta esperpético: explica que “el glifosato (un herbicida no selectivo de amplio espectro) se encuentra dentro de las plantas transgénicas, lo que lleva a su detección en personas”. Esto es simplemente falso. “Esto es grave, es una barbaridad. El glifosato no se encuentra dentro de ninguna planta. Existen plantas transgénicas tolerantes al glifosato, aunque ninguna se siembra en Europa, y además el glifosato es muy inestable y se degrada rápidamente, por eso se utiliza”, explica Mulet. Es por tanto imposible que se haya detectado glifosato en personas.

'Esto es grave. El glifosato no se encuentra dentro de ninguna planta. Existen transgénicos tolerantes al glifosato, aunque ninguno se siembra en Europa'

De nuevo, la idea de que el glifosato es malo para la salud se basa en artículos cuya validez ha sido puesta en duda por sus pocos datos o sus conclusiones sin fundamento, como este en el que se asegura que la inyección de glifosato en un embrión en gestación (el experimento se realizó en pollos y sapos) produce severas malformaciones. “Conviene recordar que un embrión es un sistema muy delicado y cualquier sustancia extraña que inyectes va a tener efectos perjudiciales. Lo mismo ocurriría si inyectases café, o agua, y no por eso decimos que sean sustancias peligrosas”, explica Mulet. Él fue uno de los científicos que escribió a la revista que publicó el artículo, Chem Res Toxicol., y su carta fue publicada por la misma revista, rebatiendo los resultados. 

Como decimos, los transgénicos que se cultivan en nuestro país no tienen glifosato. Sí que se utiliza glifosato en la agricultura convencional, y también en parques y jardines, ya que es un herbicida con cualidades positivas, como su rápida degradación que evita que contamine acuíferos y terrenos. De la misma forma, en las cantidades en que se utiliza habitualmente no se han encontrado efectos perjudiciales para la salud humana. 

"La carne de animal alimentado con OGM es indistinguible"

Los despropósitos científicos del texto siguen sumándose. Ahora Madrid argumenta que “La normativa del etiquetado de la UE exime de la obligación de etiquetar los derivados de animales que han sido alimentados con piensos transgénicos, y estos entran en la cadena alimentaria.”

Es verdad que no existe esa norma en el etiquetado de los alimentos, aunque muchos lo indican, pero porque sería imposible determinar si se está cumpliendo o no. “Un transgénico solo tiene un trozo de ADN que expresa una proteína. Cuando eso llega al estómago se degrada en dos o tres minutos. Después de eso, es imposible saber si lo que te has comido es transgénico o no. Al final la carne tendrá las mismas propiedades, que se alimente con OGM o no es indistinguible”, zanja Mulet. 

Pero quizá lo más llamativo del texto es que en un momento determinado deja de hablar de transgénicos para hablar de agrotóxicos, término con el que se designa a los plaguicidas en general, también llamados fitosanitarios. Y aquí hay que recordar que los plaguicidas se utilizan habitualmente en la agricultura convencional, incluidos los productos que consumimos a diario y que compramos en el supermercado a la vuelta de la esquina, y que no hay un problema de salud pública por ello porque pasan estrictos controles de seguridad. 

Como argumento, Ahora Madrid enlaza a un estudio científico también con una interpretación científicamente dudosa. Publicado en una revista pediátrica, el artículo no menciona los transgénicos ni el glifosato. Se trata de una correlación entre la exposición a pesticidas en general y las malformaciones congénitas de los niños nacidos en un hospital de la localidad de Asunción, en Argentina. No es que no sea una cuestión importante, pero tiene poco que ver con la cuestión de los transgénicos. 

"Todas las semillas están registradas"

Ahora Madrid continúa con otro argumento habitual en las críticas a los OGM: “La privatización de las semillas por parte de multinacionales como Monsanto o Syngenta supone adueñarse de algo que es el bien público más esencial”. Esta reivindicación es legítima y oportuna, y se trata de un debate que podría mejorar las condiciones de trabajo de miles de agricultores en todo el mundo, desde luego, pero no solo las semillas de OGM son privadas. 

Todas las semillas de especies registradas pertenecen a alguien, ya sean transgénicas, ecológicas o convencionales

Todas las semillas de especies registradas pertenecen a alguien, ya sean transgénicas, ecológicas o convencionales: están registrados los tomates raf, las manzanas fuji o cualquier otro vegetal que encontramos en los supermercados. Los agricultores no están obligados a comprar esas semillas, pero la mayoría prefiere hacerlo porque esas han sido diseñadas (ya sea por transgénesis, cruzamientos u otros procesos de mejora genética) para dar esos productos que demanda el mercado, además de ser más resistentes y productivas.

De hecho, no todos los dueños de las semillas son empresas. En Cuba, el Instituto de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana, perteneciente al gobierno cubano, es el dueño de la variedad de maíz transgénico que se cultiva en la isla como parte de un plan para buscar alternativas agrícolas que reduzcan costes económicos y ambientales. 

Los transgénicos no son culpables de la deforestación

"La producción de transgénicos está ligada también a la explotación de monocultivos en países como Argentina, Paraguay y Brasil. Dichos monocultivos son los responsables del grave daño a la biodiversidad que sufren estas áreas del planeta: deforestación, contaminación, extinción de especies y desplazamiento de comunidades de población que ven eliminados sus derechos a la tierra, vivienda y abastecimiento", continúa el texto. Como lamenta Ortiz medio en broma, en esta carta parece que los transgénicos son el mal en sí mismo.

'Los monocultivos en son anteriores a los OGM, la diferencia es que ahora son rentables, sobre todo para pequeños y medianos agricultores, y antes no'

Pero de nuevo se trata de una acusación injusta e infundada. Mulet recuerda que los monocultivos en estos países latioamericanos son anteriores a los OGM, "la diferencia es que ahora son rentables, sobre todo para pequeños y medianos agricultores, y antes no". De nuevo, es innegable que se trata de un problema que requiere soluciones, pero que no tiene que ver con los cultivos transgénicos.

El riesgo de desinformación pública sobre transgénicos

La comunidad científica se ha llevado las manos a la cabeza con el argumentario del partido de Carmena.

El caso es que la propia formación reconoce que "Madrid no tiene la capacidad legislativa para modificar la normativa, pero la declaración de zona libre de transgénicos constituye un método de información a la sociedad y presión a las autoridades responsables". Es decir, que la idea de declarar la ciudad zona libre de transgénicos es solo una declaración de intenciones que no tiene ningún efecto legal ni administrativo. 

Sin embargo, para Ortiz, existe un importante efecto social que es igual de dañino: el de la desinformación a un público que no tiene los conocimientos para saber que los transgénicos no son peligrosos. "Ahora Madrid se ha ganado la confianza de mucha gente, y si ahora reciben este mensaje, ¿por qué no van a creérselo".

Menciona que hay muchos temas polémicos en los que se mezclan ciencia y pseudociencia, y no todo el mundo tiene las herramientas para distinguir una de otra: "Hace poco fueron las vacunas, ahora los transgénicos... El público no tiene tiempo ni interés para informarse a fondo de todo, por eso las autoridades tienen una responsabilidad de dar información verídica y fiable. Esta carta de Ahora Madrid es justo lo contrario". 

Mulet concluye en la misma dirección: "Si el concepto que tienes de informar es esta declaración, háztelo mirar porque algo estás haciendo mal. Esto solo contribuye a difundir el miedo sin ningún argumento". 

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