la verdadera historia tras 'buscando a nemo'

Necrofilia y pingüinos depravados: las prácticas sexuales más raras del reino animal

El sexo es la mejor forma que ha encontrado la naturaleza de conseguir la inmortalidad. Las prácticas reproductivas con las que lo consigue son tan variadas que algunas pueden parecernos extrañas

Foto: Necrofilia y pingüinos depravados: las prácticas sexuales más raras del reino animal
 

El sexo es la mejor forma que tiene la naturaleza de conseguir algo parecido a la inmortalidad, al transmitir los genes en el tiempo. La supervivencia sin sexo no lleva a ninguna parte, pero para lograr la meta de la reproducción existen tantos caminos como especies de seres vivos.

Las estrategias de emparejamiento y reproducción animal son casi infinitas, pero en ocasiones se cae en el error antropomorfista de atribuir sentimientos humanos a otros seres vivos. Se corre el riesgo de abusar de términos como amor y presentar a algunos animales como ejemplos a seguir. Y aunque existen especies que lleven la monogamia con mucha más rigurosidad que el Homo sapiens, en la mayoría de casos los animales exhiben comportamientos sexuales tan fascinantes como extraños.

Juntos para siempre

El rape vive en fondos marinos a gran profundidad, camuflado en el fondo y casi sin moverse, como un cazador oculto. Este estilo de vida es incompatible con salir a ligar, y para los miembros de la familia Lophiidae puede resultar extremadamente difícil encontrar pareja.

Un equipo de investigadores brasileños quedó perplejo al encontrar una especie de rana en la que los machos se aparean con hembras muertas… con éxito

Pero como siempre, la evolución tiene soluciones para todo. Los machos de rape se han convertido en auténticos parásitos que se unen a la hembra de forma permamente, hasta que la muerte los separe. Las hembras, enormes en comparación con su pareja, alimentan a su pareja como si fuera una sanguijuela y este, a cambio, se convierte en un saco de esperma que fecunda a su media naranja cuando es necesario.

La verdadera historia de Nemo

Pixar ha extendido una versión de la vida de los peces payasos muy alejada de la realidad a través de Buscando a Nemo. Es obvio que estos animales no hablan, pero además son hermafroditas secuenciales. Esto quiere decir que nacen como machos y cambian de sexo cuando la situación así lo requiere.

Los peces payaso se organizan en matriarcados donde el ejemplar de mayor tamaño es la hembra dominante. Cuando esta muere, es su pareja la que pasa a ocupar su papel cambiando de sexo. Esto quiere decir que, tras la muerte de su madre, Nemo y su padre… Eso.

Pez payaso. (Wikipedia)
Pez payaso. (Wikipedia)

Necrofilia funcional

Desagradable pero eficaz. Un equipo de investigadores brasileños quedó absolutamente perplejo al encontrar una especie de rana en la que los machos pueden apararse con hembras muertas… con éxito. La necrofilia no es extraña en el reino animal, pero obedece más a un fallo de los impulsos sexuales que no logra el objetivo de la reproducción.

Tal y como publicaron posteriormente en la revista Journal of Natural History, la especie Rhinella proboscidea puede fecundar huevos que hayan quedado en el interior de una hembra fallecida y expulsarlos al exterior con sus embestidas.

Pingüinos depravados

El pingüino emperador se relaciona con la tierna (e imprescindible) El viaje del emperador. Inmediatamente vienen a la cabeza imágenes de padres amorosos y madres sacrificadas que luchan por sacar adelante a sus hijos en un ambiente frío e inhóspito, en un claro ejemplo de supervivencia aplicable a nuestra vida diaria. Pero nada es tan romántico como parece en el mundo de los pingüinos.

Los machos de rape son auténticos parásitos que viven para siempre pegados a su pareja: ella los alimenta y ellos aportan el esperma

El mito del pingüino emperador familiar nace de las observaciones de George Levick, médico del capitán Scott durante su expedición a la Antártida. Levick, horrorizado por lo que había visto, autocensuró gran parte de sus observaciones: homosexualidad, violaciones de crías, masturbación y necrofilia fueron algunos de los comportamientos que vio en estos animales. Demasiado para su mentalidad de comienzos del siglo XX, que calificó estas prácticas de "depravadas".

Morir nada más nacer

Que millones de ácaros tienen sexo sobre nuestra cara es una de las revelaciones más duras a las que se enfrenta una persona a lo largo de su vida. Una de estas especies de arácnido presenta un comportamiento bien peculiar: los machos de Adactylidium nacen... parar morir horas después sin haber hecho nada en el transcurso de su breve vida. ¿Cómo se reproducen entonces?

Las larvas de este ácaro alcanzan la etapa adulta en el interior de su madre (que muere en el proceso para alimentar a su prole). El único macho se reproduce de forma compulsiva con todas sus hermanas, con lo que su función en la vida queda cumplida en los primeros instantes. El resultado es que las hembras nacen embarazadas mientras que el macho puede morir con la tranquilidad de haber cumplido su misión.

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