Coches submarinos, cápsulas y robots

El plan para bombardear Marte, y otras locuras futuristas de Elon Musk

Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, es conocido por sus excentricidades tecnológicas. La última: bombardear Marte para hacerlo habitable. Lo mejor es que es solo una más de una larga lista de ideas

Foto: Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX. (Reuters)
Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX. (Reuters)

Elon Musk, el multimillonario fundador de Tesla y SpaceX, entre otras compañias, está obsesionado con Marte. Y cuando Musk se empeña con algo no suele parar hasta conseguirlo. Su última idea: soltar bombas termonucleares sobre los polos de Marte para, eventualmente, convertir el planeta en un lugar habitable similar a la Tierra. Lo mejor (sí, lo mejor), es que no es su única excentricidad.

La idea de bombardear Marte la ha propuesto medio en serio, medio en broma en un talk show estadounidense. Aunque casi imposible, según varios científicos, es un nuevo ejemplo de eso en lo que Musk es un maestro: proponer soluciones y tecnologías que suenan a ciencia-ficción. Puede parecer absurdo, pero inventar el futuro requiere casi siempre eso, ideas descabelladas. Es la única forma de crear lo que no existe. La última propuesta de Musk desde luego lo cumple.

"Marte se podría transformar en un planeta similar a la Tierra. Solo tendrías que calentarlo. Para ello hay una forma rápida y otra más lenta. La rápida es soltar bombas termonucleares sobre los polos", dijo en el programa de Stephen Colbert. La lenta sería llevar gases de efecto invernadero para atrapar la luz solar y calentar la atmósfera poco a poco a lo largo de los años. Ninguna de las dos parece ni sencilla ni aconsejable. Hasta la NASA se ha hecho eco de la propuesta tirando de sarcasmo científico: "Nosotros también estamos comprometidos con promover la exploración del Sistema Solar en una forma que proteja los ecosistemas explorados tal y como existen en su estado natural". En otras palabras: nada de bombas, Musk.

La obsesión de Elon con Marte se remonta ya a comienzos del año 2000, cuando se apuntó a la asociación Mars Society, dedicada a la promoción y exploración del planeta. Musk venía de hacerse multimillonario con Zip2 y PayPal en la era de las puntocom, antes del estallido de la burbuja. Le sobraba el dinero y tenía una fijación: la exploración espacial. Fue el comienzo de algunas de sus ideas más locas y futuritas. ¿Cuáles?

Enviar ratones e invernaderos a Marte

El contacto de Musk con la Mars Society se produjo hace ya 15 años después de varios viajes del multimillonario a Rusia con un único objetivo: comprar un cohete. Una de sus últimas biografías, Elon Musk: Tesla, SpaceX, and the Quest for a Fantastic Future, ecrita por Ashlee Vance, relata cómo intentó convencer a los miembros de la Mars Society de utilizar uno de sus cohetes rusos para enviar (y traer de vuelta) ratones al planeta rojo.

Elon Musk pagó un millón de dólares por el coche submarino de la película de 007 “El espía que me amó“. Su objetivo: hacer un Tesla submarino

La idea nunca llegó a materializarse y era más bien un intento de Musk por hacer que el gran público volviera a hablar de la exploración espacial y se ilusionara con Marte. El proyecto de hecho evolucionó hacía otro igual de imposible en aquel momento: construir una especie de invernadero robótico en la superficie de Marte. Se desplegaría de forma automática para criar en su interior una planta que produciría oxígeno en Marte. El primer paso para la colonización marciana, otra de sus grandes obsesiones. 

Coches submarinos

El millonario fundador de Tesla pagó casi un millón de dólares hace un par de años por hacerse con el coche submarino Lotus Esprit que apareció en la película de James Bond de 1997 El espía que me amó. Musk lo compró en una subasta en Londres pero no solo como objeto de coleccionista, sino también para hacerlo realidad.

En un comunicado a medios Musk reveló la verdadera razón de la adquisición. "Cuando era niño en Sudáfrica fue increíble ver a James Bond en la película El espía que me amó conducir su Lotus Esprit hasta un puerto, apretar un botón y transformarlo en un coche submarino. Fue una decepción saber que en realidad no se puede transformar. Lo que voy a hacer es actualizarlo con una estructura eléctrica de un Tesla e intentar que se transforme de verdad". Lo dijo a finales de 2013 y desde entonces no hemos visto ningún 'Tesla-Esprit'. Aún hay tiempo.

Cápsulas supersónicas

Hyperloop es el proyecto más futurista y ambicioso propuesto por Musk pero, a la vez, el que podría tener más posibilidades de convertirse en realidad. Elon planteó la idea en el 2013 y desde entonces varias empresas se han lanzado a construir los primeros modelos de viabilidad. Se trata de una cápsula que levitaría dentro de un tubo de aire hasta alcanzar una velocidad de 1.200 kilómetros por hora. El transporte del futuro.

Justo esta semana, Dirk Ahlborn, consejero delegado de Hyperloop Transportation Technologies, una de las empresas empeñadas en hacer realidad la idea de Musk, ha asegurado que estarán listos para transportar viajeros en 2018 o 2019. De funcionar, este transporte podría unir San Francisco y Los Ángeles (616 kilómetros) en solo media hora. Ahlborn asegura que una veintena de ciudades ya se han interesado por esta tecnología de transporte. La idea, dice, tendrá más éxito en África, Asia y Oriente Medio debido a que plantean menos trabas burocráticas y gubernamentales para construir infraestructuras. De momento pura teoría. Habrá que verlo en 2018.

Detener a los "robots asesinos"

Elon Musk cree que hay que prepararse para lo inminente: los peligros de la inteligencia artificial. Avisó en 2014 y recientemente volvió a hacerlo junto a más de 1.000 investigadores, científicos y expertos en software y robótica como Stephen Hawking o Steve Wozniak. Su tesis: la inteligencia artificial ha llegado a un nivel de desarrollo tan grande que es posible crear armas autónomas brutalmente precisas y letales. Y si esa inteligencia artificial cae en las manos equivocadas (terroristas, por ejemplo), tenemos un problema. 

No es tanto una idea loca como un escenario futurista y apocalíptico que, según Musk, es inevitable. Ocurrirá sí o sí. Y tal vez tenga razón. Una pista son los actuales drones militares, capaces de abatir objetivos de forma completamente autónoma. Si a algo así añadimos software de inteligencia artificial realmente potente, el escenario final bien podría parecerse al de la "rebelión de las máquinas" que vaticina el creador de Tesla. Quizás Musk sea en realidad mucho menos excéntrico de lo que parece.

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