retrato robot del aspirante perfecto

¿Sueñas con trabajar para Google? Apunta estas claves: perros, Guitar Hero... y Page

El máximo responsable de los recursos humanos de la compañía de Mountain View explica en un libro las claves de su selección de personal y algunas curiosidades sobre el ambiente de trabajo

Foto: ¿Sueñas con trabajar para Google? Apunta estas claves: perros, Guitar Hero... y Page

Trabajar en Silicon Valley puede ser el sueño de muchos: epicentro de la revolución tecnológica, condiciones de trabajo increíbles… Pero, ¿cómo llegar hasta allí? ¿Cómo transitar las mismas calles y pasillos que recorre a diario Sergey Brin? ¿Cómo convertirse en uno de esos jóvenes aventureros que lo apuestan todo al sueño americano?

Trabajar en Google no es tarea fácil, pero conocer el terreno por donde se pisa suele ser un buen comienzo. El vicepresidente de recursos humanos de la empresa, Laszlo Bock, acaba de publicar Work Rules! Insights from Inside Google That Will Transform You How You Live and Lead, un libro que revela detalles sorprendentes sobre la cultura de Google y la forma de acceder a un puesto de trabajo en la multinacional del todopoderoso buscador.

Entre otras cosas, desvela que Google recibe cada año más de dos millones de candidaturas procedentes de todos los rincones del mundo. Estima que se realizan unas cuatro entrevistas, pero hace unos años eran muchas más, “15 e incluso 25”, en un proceso que podía llevar “seis meses o más”. Las citas eran intensas tanto para los candidatos como para los googlers, los empleados de la empresa que debían presidir estos encuentros y redactar informes sobre ellos. 

Tan arduas eran las entrevistas que incluso llegaron a quejarse de su ejecución, aunque a la vez reconocían que un proceso tan afanoso merecía la pena por el talento que lograban reclutar. Mientras tanto, Laszlo se marcaba una regla para seleccionar a un aspirante: “Contrata solo a gente que sea mejor que tú”.

Este largo proceso, sin embargo, no termina con el visto bueno de Laszlo. El mismísimo Larry Page, cofundador y CEO de Google, tiene la última palabra sobre los nuevos empleados, así que agradarle es fundamental. “La contratación se toma en serio en los niveles de dirección más altos”, explica el jefe de recursos humanos, señalando que es un mensaje para toda la compañía. Entre los atributos que se buscan, “los más importantes son la humildad y la escrupulosidad”.

Nos gustan los gatos pero somos una empresa de perros. Pensamos que los gatos que visiten nuestras oficinas estarán bastante estresados

El propio escenario también puede resultar poco convencional. A menudo han entrevistado a varios candidatos al mismo tiempo en una mesa de ping pong “que hacía las veces de nuestra única mesa de reuniones”, recuerda Laszlo. No andará muy lejos de esa tabla la guitarra para jugar a Guitar Hero, un clásico de las oficinas de Google y un punto a favor para trabajar allí si el candidato es todo un hacha con las seis cuerdas.

Aparte de las experiencia o los estudios, hay otras características personales que pueden resultar de ayuda a la hora de convencer al señor Page. Si tienes perros, podrás llevarlos a la oficina. Eso sí, abstente si posees mininos: como dicen en su código de conducta y Bock recuerda en el libro, “nos gustan los gatos pero somos una empresa de perros, así que, por regla general, pensamos que los gatos que visiten nuestras oficinas estarán bastante estresados”.

Un selecto grupo de compañeros

Cuando el empleado llega por primera vez a alguna de las oficinas de Google, con perro incluido, es hora de conocer a los compañeros. El jefe de recursos humanos desvela que en tan selecto grupo hay personas que han participado en unos Juegos Olímpicos, como Charlotte Monico, de la oficina de Londres. Sin citar nombres, añade que hay incluso ganadores del premio Óscar y artistas del Circo del Sol. Por si esto fuera poco, también se encuentra entre ellos el inventor del primer ratón óptico, Dick Lyon. Sí, la gente creativa es muy valorada en la gran G.

Un staff tan variopinto tiene su explicación. Según cuenta Laszlo, Larry Page y Sergey Brin fueron educados bajo el método educativo Montessori, que busca liberar todo el potencial del niño durante sus etapas formativas. Es más, el pedigrí de tu educación importa menos a la hora de entrar en Google que lo que hayas conseguido a lo largo de tu vida.

“Ambos querían crear una compañía donde los empleados se sintieran libres para seguir sus pasiones y donde se cuidara a la gente y a sus familias”, escribe Laszlo. Esta filosofía llega a tal extremo que, en el folleto para inversores que prepararon para la salida a bolsa en 1994, destacaron las lavadoras que ponían a disposición de los trabajadores junto con los famosísimos almuerzos gratis. Si tienes colada que lavar, perros que cuidar y creatividad a borbotones por explotar, este es tu sitio.

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