Ben, Jerry, Jobs, Schultz... la era de los emprendedores 'hippies'
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Ben&Jerry's, Starbucks, Quiksilver...

Ben, Jerry, Jobs, Schultz... la era de los emprendedores 'hippies'

Hoy son enormes multinacionales, pero en su día fueron solo una idea en la mente de alguien que quería, de alguna forma, transformar el mundo

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Crear una empresa sin la idea de obtener beneficios es poco menos que suicida. Pero a veces la búsqueda del lucro puede venir acompañada, o incluso verse eclipsada, por otros objetivos: ayudar a la comunidad local, mejorar en algún aspecto concreto la vida de la gente o simplemente aportar algo de alegría y de color al mundo. Si un proyecto idealista va acompañado de un buen modelo de negocio, podría decirse que ganamos todos.

Algunas de las marcas más conocidas de todo el mundo nacieron hace décadas de proyectos así: pequeños, humildes, idealistas. Sus creadores querían marcar una diferencia, mejorando la vida de sus vecinos y clientes llevándoles un poco de alegría, color o bienestar. Claro que buscaban ganar dinero con ellos, pero sobre todo apostaron por productos que fueran apreciados como algo bueno y positivo.

Con el paso del tiempo pasaron de lo que hoy llamaríamos startups a convertirse en multinacionales que todos conocemos pero que ya no asociamos a esos comienzos humildes y casi hippies. Recogemos aquí algunas de ellas, junto con las historias de sus creadores.

Ben & Jerry's

Cinco dólares y una vieja gasolinera reformada en Burlington, un pueblo que no alcanza los 50.000 habitantes. Eso fue lo que necesitaron en el año 1978 Ben Cohen y Jerry Greenfield para levantar de la nada una pequeña empresa que a día de hoy pertenece a una de las multinacionales dedicada a los productos de consumo más poderosa del mundo. Y su materia prima no podía haber sido más dulce: los helados.

Todo empezó con un curso por correspondencia sobre fabricación de helados que impartía la Universidad de Pensilvania. La matrícula costaba cinco dólares. Cerca de cumplir los treinta años, los dos amigos, antiguos participantes en el movimiento hippy, decidieron hacer el curso y aprender lo necesario para montar una pequeña heladería. Con los conocimientos, una inversión de 12.000 dólares (de los cuales 4.000 fueron un préstamo) y una vieja gasolinera reformada, pusieron su negocio en marcha. Había nacido Ben & Jerry's,

Se hicieron famosos en el pueblo y lograron reunir una clientela modesta pero fiel. Un año después ponían en marcha la que sería una de sus señas de identidad: para celebrar su primer aniversario, organizaron un Free Cone Day, un día en el que invitan a helados a todo el que pase por su tiempo. Aún hoy se celebra en muchas de sus tiendas por todo el mundo, y no es raro ver largas colas saliendo de los establecimientos, a la vez que grandes urnas transparentes recogen las donaciones de los clientes, que destinan a casas benéficas.

El aspecto filantrópico fue una de sus señas de identidad: desde sus comienzos, Ben & Jerry's participa en proyectos locales, se preocupa por el impacto medioambiental que tienen tanto sus envases como las actividades de sus proveedores, recauda fondos para distintas ONGs y defiende las causas políticas que considera justas. Con motivo de la aprobación de las uniones homosexuales en su estado, lanzaronuna edición especial de helados en la que los envases están decorados con arco iris.

En el año 2000 se convirtió en una filial de Unilever. En el acuerdo se recogíanuna serie de condiciones para que se mantengan las actividades sociales que ya son una de sus señas de identidad, así como el pacto de que se hará una donación anual a la Fundación Ben & Jerry's, que dependerá de las ventas logradas cada año.

Quiksilver

El logo de la ola engullendo a una montaña (inspirada al parecer en la obra La gran ola de Kanagawa, del japonésKatsushika Hokusai) se puede ver hoy en camisetas, sudaderas, mochilas y demás objetos de moda urbana juvenil. Quiksilver es una de las marcas preferidas de los adolescentes occidentales, y su línea para el público femenino también goza de una popularidad en forma. Sin embargo, esta empresa hoy presente en todo el mundo nació en los años 60 bien pegada al mar, en las playas de Torquay, un pueblo en la costa de Australia.

Dos chicos del pueblo, Alan Green y John Law, con un préstamo de 2.500 dólares que les hizo el padre del primero, lograron convertir el garaje de su casa en un taller de diseño y producción de prendas de ropa pensadas para practicar el deporte de las olas

Y como no podía ser de otra forma, surgió de la mente de dos surfistas:dos chicos del pueblo, Alan Green y John Law que con un préstamo de 2.500 dólares que les hizo el padre del primero, lograron convertir el garaje de su casa en un taller de diseño y producción de prendas de ropa pensadas para practicar el deporte de las olas de forma cómoda, segura y con un punto alegre y desenfadada. Ante la mirada de sorpresa de los demás bañistas, ellos mismos probaban sus diseños para perfeccionarlos, conscientes de que había un hueco en el mercado para una línea de productos como los que proponían.

En 1973 se lanzaron a la aventura empresarial. Ya tenían nombre, Quiksilver, propuesto por la mujer de Green que había leído la palabra en un libro, y su producto estrella, los bañadores para surfistas que aún hoy son una de las prendas más vendidas de la marca en todos los colores y estampados imaginables. Pronto se hicieron famosos y se extendieron por todo el país. En 1976, el famoso surfero Jeff Hakman, que se encontraba en Torquay para participar en una competición, les proponía un acuerdo para distribuir sus productos en Estados Unidos. De ahí dieron el salto a Europa y posteriormente a Japón.

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Además del surf, la marca se orienta también a la práctica de snowboard y de skateboard, y ha adquirido durante las últimas décadas varias marcas dedicadas a prendas y complementos del mismo estilo, convirtiéndose en una referencia dentro de la moda deportiva a nivel mundial.

Starbucks

Adorada por unos y detestada por otros, la cadena de cafeterías Starbucks se ha convertido en una de las más representadas en el panorama urbano de muchas ciudades españolas, y mayor aún es su presencia es en otros lugares de Europa, Estados Unidos y Japón. Locales en los puntos más céntricos, un ambiente cómodo aunque siempre uniforme y una carta de productos variados pero siempre con el café como protagonista. PeroStarbucks nació, no como una cafetería, sino como una tienday con una idea muy clara: el café se hace y se toma en casa.

El 30 de marzo de 1971, tres amigos abrían en la ciudad de Seattle el primer Starbuck. Eran Jerry Baldwin, profesor de inglés; Zev Siegl, profesor de historia, y Gordon Bowker, escritor. Se conocían de sus años de estudiantes en la universidad y compartían tanto su gusto por el café como su admiración por el emprendedor Alfred Peef, que vendía tanto granos de café como equipamiento para tostarlo, molerlo y hacerlo. Les enseñó cómo conseguir el mejor resultado final y se convirtió en su proveedor. El nombre, Starbucks, salió de la novela Moby Dick.

placeholder Una de las primeras tiendas Starbucks en Seattle, en 1977

Durante los 70 abrieron varias tiendas más en Seattle, y continuaron vendiendo los productos. Fue un cuarto actor el que se empeñó hasta convertir Starbucks en una marca de cafeterías y no solo de café. Howard Schultz fue empleado en una de esas tiendas durante un tiempo, hasta que viajó a Italia y quedó prendado del ambiente de sus cafés. A su vuelta, quiso importar lo que había disfrutado allí: locales calidos, llenos de encanto, donde la gente se reunía para charlar y disfrutar de un café.Un lugar donde hacer una pausa entre el hogar y el trabajo. Pero se topó con la oposición de los tres fundadores. De forma que fundó su propio grupo de cafeterías, que bautizó con el nombre de Il Giornale.

En 1987, Schultz compró Starbucks a sus dueños originales, y renombró con esa marca sus cafeterías, incorporándolas al conjunto. Desde entonces, el crecimiento y la expansión internacional han sido masivos, con Schultz aún a la cabeza como presidente y CEO de la compañía, presente en más de 65 países por todo el mundo.

Benetton

Sus carteles publicitarios se pueden ver por todas las ciudades y algunas de sus campañas han causado agitadas polémicas, como aquella en la que aparecían besándose famosos líderes mundiales, normalmente de tendencias contrapuestas. Benetton es una marca de moda bien reconocible a nivel mundial que nació en una pequeña localidad del norte de Italia y desde allí ha conquistado el mundo. A los mandos desde sus inicios está la familia Benetton.

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Luciano Benetton era el mayor de cuatro hermanos. Se dedicaba a las ventas, una profesión que comenzó de ben joven como un humilde vendedor de periódicos. Por su experiencia, comprendió que la gente está siempre deseosa de llenar su vida de colones, incluida su ropa. Así que convenció a su hermana Giuliana para que tejiese jerseys de colores que él pudiese vender. Para que pudiese producir más rápido, vendió la bicicleta de uno de sus hermanos pequeños y con el beneficio compró una máquina tejedora de segunda mano.

Por su experiencia, comprendió que la gente está siempre deseosa de llenar su vida de colones, incluida su ropa. Así que convenció a su hermana Giuliana para que tejiese jerseys de colores que él pudiese vender

A los pocos meses pudieron comercializar una pequeña colección de jerseys de colores que tuvieron muy buena acogida en las tiendas de la localidad. Ante las posibilidades de éxito que intuía, pidió a sus hermanos pequeños, Gilberto y Carlo, que se uniesen al negocio. Era 1965 y así nacía el Grupo Benetton.

En 1966 abrían su primera tienda propia en Belluno, Italia, y tres años después se estrenaban en París. Sus tiendas ahora pueblan ciudades de todo el mundo, y son los cuatro hermanos los que siguen a los mandos de la compañía. Tienen varias marcas distintas, aunque United Colors of Benetton es la más conocida, reconocible por sus prendas sencillas, poco estridentes pero de vivos colores.

Apple

Es El Dorado de los emprendedores, una empresa nacida en un garaje que ha logrado conquistarlo todo. Pero cuando Jobs y compañía comenzaron su andadura, poco podían sospechar dónde les llevarían los años. Eran poco más que unos adolescentes imaginando un futuro en el que la tecnología estaría al alcance de todos.

En 1968, Bill Hernández presentaba a su compañero de clase Steve Jobs y a su vecino Steve Wozniak. Había entre ellos cinco años de diferencia, pero compartían un vivo interés por la electrónica. Su sueño era convertirla en algo que estuviese al alcance de cualquiera, algo que por entonces no ocurría,ya que los ordenadores eran grandes y complejos de utilizar.

Se estaba comenzando a investigar en el campo de la computación personal y era ahí donde Jobs y Wozniak querían marcar la diferencia. En el garaje de Jobs comienzan a trabajar en el Apple I, un primer ordenador personal que no incluía pantalla. Con el prototipo terminado, intentan venderlo a Hewlett Packard, compañía en la que por entonces trabajaba Wozniak, pero todos los departamentos rechazaron su oferta.

El 1 de abril de 1976, Steve Jobs, Steve Wozniak y Ron Wayne (que vendería su participación y abandonaría poco después)constituían la compañía para comercializar el producto. Jobs vendió su coche para financiarla.Solo tenían un producto y no demasiadas ventas, hasta que presentaron el Apple I en una reunión delHome Brew Computer Club. Recibieron un pedido de 50 unidades, que lograron completar solo un día antes de que terminase el plazo de entrega.

Apple II se convirtió en un éxito de ventas cuando fue presentado en 1977, al ser el primer ordenador personal pensado para un público masivo gracias a su estético diseño, su teclado estándar y su interfaz capaz de mostrar colores

A diferencia del limitado éxito de Apple I, cuyo atractivo para el mercado general era limitado, Apple II se convirtió en un éxito de ventas cuando fue presentado en 1977, al ser el primer ordenador personal pensado para un público masivo gracias a su estético diseño, su teclado estándar y su interfaz capaz de mostrarcolores. Vendió más de seis millones de unidades.Así despegó.Cuando un par de años después Steve Jobs los laboratorios de Xerox PARC, donde pudo ver el primer ordenador con interfaz gráfica de usuario, salió de allí convencido de que ese era el futuro de la informática, e implementó este sistema en los siguientes productos de la compañía, elMacintosh y el Lisa.

Casi cuatro décadas después de su nacimiento, a Apple le queda poco de su espíritu de garaje. Se ha convertido en el equivalente tecnológico de un equipo de fútbol o casi de una religión, que despierta tanto una adhesión inquebrantable como el más incondicional rechazo. Pero como muchas antes, en sus orígenes no eran más que un par de chavales queriendo cambiar el mundo.

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