El empleado de Apple que la pifió con los mapas e iOS8
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Josh Williams está detrás de ambos errores

El empleado de Apple que la pifió con los mapas e iOS8

Apple no comete muchos errores, pero los que comete se vuelven memorables. Parece varios de ellos tuvieron un mismo origen: un empleado llamado Josh Williams

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Miércoles de la semana pasada. Todavía con el estruendo en los oídos provocado por el lanzamiento de los esperados iPhone 6, Apple dio luz verde a un primer parche, una actualización menor, la iOS 8.0.1, que corregía algunos errores reportados por los primeros usuarios. Nada realmente extraordinario realmente, aunque lo cierto es que las actualizaciones de software por parte del fabricante no suelen ser muy frecuentes, fundamentalmente porque revisa las nuevas versiones hasta la extenuación en su obsesión por hacer bien las cosas de cara al usuario.

Pues bien, no habían transcurrido muchos minutos desde el lanzamiento de esta nueva versión cuando los foros oficiales de la compañía y las redes sociales se llenaron de mensajes de usuarios indignados que afirmaban haberse quedado sin el TouchID (el sistema de identificación por huella dactilar) y la posibilidad de hacer llamadas. Vamos, que sus flamantes nuevos iPhone se habían transformado en cuestión de segundos en algo más parecido a un iPod Touch.

El lío fue monumental, y Apple corrió a retirar la funesta actualización antes de que la bola de nieve se hiciera todavía más grande. Según la firma californiana, apenas 40.000 usuarios llegaron a descargar la 8.0.1, pero el particular efecto lupa de la marca propagó el incendio. ¿Cómo era posible que se hubiera dado el visto bueno a una versión que dejaba el móvil como un pisapapeles? No se sabe muy bien lo que sucedió puertas adentro, pero Apple se vio obligada a pedir disculpas, y las malas lenguas dijeron que iban a “rodar cabezas” por aquel asunto. Y no era para menos, en una marca que hace de la imagen su principal activo.

Son contadas las ocasiones en las que el gigante mete la pata, pero por descontado, sonadas. Otra de ellas fue sin duda el batacazo con los Apple Maps los mapas de la casa que provocaron todo un terremoto interno y que algunos sugieren que estarían detrás de la fulgurante salida de Scott Forstall, uno de los pesos pesados de la compañía.

Para cazar este tipo de errores al vuelo antes de que lleguen al mercado, hay todo un departamento de calidad con unos sofisticados procedimientos que de hecho, evitan muchos fallos de los que lógicamente el usuario nunca es consciente, y en este sentido, Bloomberg ha descubierto que tanto en el caso de los mapas como en el de la actualización fallida, un mismo mando estaba al cargo de la supervisión de los procesos de calidad: Josh Williams.

Este empleado de la firma está al mando de un equipo de cien personas, según el citado medio, que se dedican en cuerpo y alma a encontrar fallos en las diferentes versiones del sistema operativo antes de que éste llegue al mercado a través de una actualización o una nueva versión. Un trabajo que cuenta con procesos automatizados, pero también con un importante componente manual, y de hecho, parece que la firma confía mucho más en el factor humano que en las frías máquinas.

Sin embargo, en este incidente, todo parece haber fallado. Cuando todo el mundo estaba escandalizado por unos iPhones que presuntamente se doblaban y al final el asunto quedó en nada, la propia casa había dado luz verde a una actualización que dejaba sin teléfono a miles de sus clientes que corrieron a actualizar.

Guerras internas

Han sido muchos los medios que han corrido a destacar que estas cosas no sucedían en vida de Steve Jobs, pero realmente, el garrafal error del equipo de calidad ha dejado al descubierto una vez más el sofisticado entramado interno en la estructura de Apple.

Sabíamos que Jony Ive trabaja en una zona restringida a la que sólo unos pocos miembros de la firma tienen acceso, y que dependiendo del nivel en la organización los empleados pueden franquear ciertas puertas o quedarse fuera. Pero el detallado artículo de Bloomberg habla también de cierta descoordinación entre las diferentes áreas de desarrollo de la empresa: se rumorea que en medio de tanto secretismo, los que verifican la calidad del software no acceden a los nuevos modelos hasta que casi salen al mercado, con lo que el margen de prueba es muy corto, y esto no ha hecho sino empeorar con la llegada del cauto Cook.

Peor pinta tiene lo que el medio califica como “guerras internas” en las que cada área de desarrollo se centra en su proyecto sin cotejar la información con otros equipos y en ocasiones se da la circunstancia de que una función del móvil no es compatible con otra, aunque desde luego no es algo que parezca frecuente. Aunque en el caso de la apresurada actualización de iOS, suponemos que el cabreo de Tim Cook ha debido ser monumental, no tanto por el error en sí, sino por la forma en la que se han desarrollado los acontecimientos.

Y en las dos mayores tachas en el expediente de la casa en la era Cook, aparece el nombre de Josh Williams, un empleado a quien o bien no le ha acompañado la suerte, o bien está en un puesto muy complicado en el que es fácil cometer errores y que estos sean tan visibles. Mashable ha contactado con la firma de la manzana para contar con más detalles sobre el incidente y la extraña coincidencia de responsables, pero como suele ser habitual, la firma ha devuelto su habitual “no comment”.

Sin embargo y como hemos apuntado antes, se rumorea que la cabeza de Forstall rodó, entre otras cosas, por el desastre de los mapas, y aunque desconocemos el alcance de la implicación de Williams en estos despropósitos en una firma que hace de la calidad su bandera, todas las miradas se han centrado en este directivo, que ha sido ya bautizado como el posiblemente “más desafortunado empleado de Apple”.

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