Eusebio Moro cuenta con 24 patentes

"Moriré pelado de dinero": el inventor español que cuidaba del medio ambiente

Eusebio Moro acaba de desarrollar un sistema que recupera el calor en los atomizadores, ahorrando el 28% de energía en las instalaciones industriales

Foto: Moriré pelado de dinero: el inventor español que cuidaba del medio ambiente

Es el padre del árbol artificial capaz de absorber el CO2 del ambiente y devolver a la atmósfera el aire limpio de gases y bacterias. Pero también de unas cápsulas de espuma que sirven para apagar incendios a distancia de forma eficiente y barata. Hablamos de Eusebio Moro, un trotamundos de 65 años y muchos inventos a sus espaldas que acaba de desarrollar un sistema que recupera el calor en los atomizadores y permite ahorrar el 28% de energía en las instalaciones industriales.

Los atomizadores son silos, a veces de grandes dimensiones, que permiten el secado de materias primas antes de procesarlas para su acabado final. Estas instalaciones suponen entre el 10 y el 20% de la energía consumida por el mundo desarrollado y, por tanto, un volumen muy importante desde el punto de vista económico y del medio ambiente. Además, están presenten en la mayor parte de los sectores con especial incidencia en la industria cerámica, la química, farmacéutica, alimentaria, agrícola, etc.

La leche en polvo, las sopas instantáneas, el café o el cacao soluble son algunos de los ejemplos de productos alimentarios que se obtienen mediante el secado por atomización. Sin embargo, según explica Moro, este proceso conlleva un alto consumo energético y de baja eficiencia.

La solución que propone Moro consiste en efectuar un encamisado metálico sobre el cuerpo y cono del atomizador para aprovechar la temperatura que irradiaTras realizar un estudio del proceso de secado se constató que sólo el 53% de la energía aportada se utiliza para el secado o vaporización, ya que el 28% de la energía térmica aportada se pierde en forma de aire caliente de salida y otra parte por transferencia con el ambiente a causa del deficiente aislamiento del cuerpo y tapa del atomizador.

Para evitar ambos problemas, la solución que propone Moro consiste en efectuar un "encamisado" metálico sobre el cuerpo y cono del atomizador para aprovechar la temperatura que irradia y que se pierde canalizándola hasta el quemador, reduciendo de esta forma el consumo de gas.

Entre el cuerpo principal y la nueva canalización, además de llevar un aislamiento térmico, se introduce una canalización que al circular un fluido aire a elevada temperatura obtiene un rendimiento y una reducción del combustible.

El inventor está en negociaciones con distintos gobiernos como el de Italia, Arabia Saudita o Egipto para llevar su idea más allá de España. Pero como apuntamos, no es la primera que patenta.

Una vida dedicada a los inventos

Eusebio Moro nació en Valladolid hace 65 años y durante toda su larga vida ha vivido y trabajado en multitud de sitios. Lo hizo en la mina La Camocha como peón. Después se marchó al mar del Norte a montar plataformas petrolíficas. También trabajó en la central nuclear de Vandellós 1 y en multitud de astilleros españoles. "En todos esos años pensé en todo lo que hacía falta y en los inventos que faltaban. Me pasaba el día dándole vueltas a la cabeza", explica ahora a Teknautas.

El pasado 2013 Moro creó unas cápsulas de unos dos metros de diámetro que contienen un compuesto acuoso con un agente químico y otros elementos que explotan como si fuera una bomba de racimo cuando está encima del fuego.

El coste de cada una de estas esferas (70 euros), sería inferior al gasto en combustible que se consume en los trayectos que realizan para recargar agua los helicópteros actualmente, ya que las bolas se podrían descargar y rellenar con un camión cuba en un lugar próximo. Se ahorraría también en tiempo, porque se podría actuar rápidamente y de manera muy exacta sobre el foco del fuego evitando su propagación.

Además, la espuma que contienen las esferas es altamente ignífuga y está especialmente diseñada para ahogar el fuego rápidamente, y supone una ventaja frente al agua, ya que esta se lanza desde distancias muy altas, lejos del fuego, y del calor gran parte del líquido se evapora.

En España no se apoya el invento porque siempre supone acabar con algo que ya existe, y hay muchos interesesPor otra parte, su árbol artificial absorbe la atmósfera sucia que respiramos a diario, la limpia de CO2 y devuelve a las calles el aire totalmente limpio de polvo y bacterias. Y lo hace día y noche de manera ininterrumpida.

Lamentablemente, su último sistema patentado no está teniendo mucho éxito en España, país dependiente energéticamente y muy poco sensible a la innovación tecnológica según el inventor español. "Es cierto que nadie es profeta en su tierra, pero en España es especialmente complicado introducir mejoras. La mayoría de inventores se han cansado de llamar puertas. Es muy triste. Hay tantos intereses que no se apoya el invento porque siempre supone acabar con algo que ya existe, y hay muchos intereses".

"Gracias a todo lo que he vivido he podido inventar muchas cosas. Tengo 24 patentes y todo lo he hecho por la humanidad. Pero no verás ningún inventor que muera con un colchón económico. Yo mismo moriré pelado de dinero".

Y ante la pregunta de qué haría si esta vida fuese justa con todo lo que ha aportado al mundo y ganase dinero, Moro no titubea ni un momento: "seguiría inventando".

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