UNA EMPRESA YA LO HACE EN Madrid

¿Aceptarías una rebaja en tu coche por compartirlo con los vecinos?

El consumo colaborativo está dando pie a una nueva ola de negocio. Los madrileños ya pueden conseguir un coche a menor precio aprovechando esta corriente

Foto: ¿Aceptarías una rebaja en tu coche por compartirlo con los vecinos?

¿Comprarías un coche por un precio mucho más barato si la condición fuese compartirlo con tus vecinos? Ve decidiéndote porque la posibilidad de adquirir un coche de barrio ya está aquí. La ha lanzado la compañía Bluemove con la idea de llevar un paso más allá el concepto de compartir coche (o carsharing) que se ha puesto de moda en los últimos años en las grandes ciudades. 

Centros urbanos con una alta densidad de población, mucha gente en poco espacio, y muchos de ellos, con coche propio. ¿El resultado? Atascos y problemas para aparcar, además de un aumento de la contaminación y un gasto por usuario. Con este panorama no es de extrañar que la idea de compartir coche resulte atractiva para cada vez más gente. 

Lo que hacemos es facilitarles que adquieran un coche a través de un contrato de renting por un precio mucho más bajo (entre 50 y 150 euros al mes) si están dispuestos a compartirlo con otrosClaro que no es algo para todos. El usuario que necesite un vehículo todos los días no podrá permitirse que su disponibilidad sea solo ocasional. Pero para los que utilizan el transporte público como forma principal de moverse, y solo cojan el coche en momentos concretos, esta filosofía puede suponer un ahorro y una comodidad.

Existen empresas que ponen estos vehículos a disposición de las comunidades de usuarios que los quieran compartir, a cambio de un alquiler, y también hay plataformas en las que los particulares pueden poner sus coches al alcance del que quiera utilizarlos. La nueva iniciativa quiere convertir a los dueños de un coche en prestadores de coches desde el principio.

Conectores, el centro de la comunidad

Son lo que Gabriel Herrero-Beaumont, presidente de Bluemove llama conectores, ya que funcionan como nudo de enlace de la comunidad de vecinos que comparte vehículo. "Lo que hacemos es facilitarles que consigan un coche a través de un contrato de renting de un año por un precio mucho más bajo (entre 50 y 150 euros al mes) si están dispuestos a compartirlo con otros". Un precio que además del coche incluye la gasolina, el seguro y el mantenimiento.

El modelo se basa en una serie de avances tecnológicos que vienen instalados en el vehículo desde el momento de la compra. "Utilizamos una app -comenta que de momento solo en versión web, pero disponible para móviles en dos semanas- o una tarjeta que permiten reservar turnos para usar el coche, de forma que todos puedan organizarse, y además sirve para abrir el coche sin necesidad de unas llaves. Así no tienes que quedar con el dueño para que te las dé".

La mecánica por tanto es sencilla: si formas parte de una de estas comunidades, simplemente reservas el tiempo que necesitas el coche, lo encuentras utilizando la aplicación, lo abres desde el móvil y coges las llaves que están dentro para arrancarlo. Cuando has terminado de usarlo, lo devuelves al barrio y lo dejas listo para el siguiente usuario.

Un servicio que no es para todos

El servicio se ha lanzado esta misma semana y ya tiene 30 conectores de momento solo en Madrid, aunque espera empezar pronto una expansión por todo el país, sobre todo en las grandes ciudades. El objetivo es terminar el año con unos 150 dueños de coches compartidos. Pero para participar, además de no importarte que desconocidos entren en tu coche o que no puedas utilizarlo a tu antojo (cosas que lógicamente echarán atrás a más de uno), hay que pasar el filtro de Bluemove.

Nos interesa gente que viva en lugares con una alta densidad de población y que cuenten con buenas redes de transporte público o donde se pueda utilizar con facilidad la bicicletaLa cuestión es que no todo el mundo que quiera un coche para compartirlo podrá hacerlo. Para que la idea funcione, el conector tiene que cumplir ciertas características. "Nos interesa gente que viva en lugares con una alta densidad de población y que cuenten con buenas redes de transporte público o donde se pueda utilizar con facilidad la bicicleta. La cuestión es que este no es un buen sistema para quien sea un usuario intenso del coche, sino para quien solo lo necesita de vez en cuando". Según el tipo de contrato, el límite estará entre las 50 y las 100 horas semanales de uso como mucho.

En cuanto al perfil de los interesados en este servicio, Herrero-Beaumont explica que el perfil es muy amplio, más relacionado con un estilo de vida que con la edad. "Tenemos usuarios de todas las edades, pero quizá los más habituales sean gente de 30 o 40 años que ya ha tenido experiencias compartiendo coche y que lo ve una buena forma de moverse". 

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