la misiva cifrada fue escrita en 1897

Código Dorabella, la historia de una carta de amor indescifrable

Apenas son 87 caracteres extendidos en 3 líneas, pero la carta que el músico Edward Elgar le escribió a su amada permanece como un misterio insondable

Foto: El compositor Edward Elgar, autor del código Dorabella
El compositor Edward Elgar, autor del código Dorabella

Si se trata de una misiva cifrada, de la que nadie conoce el contenido, ¿por qué la tradición ha mantenido desde el siglo XIX que el código Dorabella es una carta de amor? En realidad, las versiones que afirman la idiosincrasia romántica del texto han surgido a partir de distintas elucubraciones, aunque hay suficientes indicios para sostener que profundos sentimientos subyacen bajo este misterioso y breve criptograma.

Su autor es Edward Elgar, el compositor británico que enfiló el camino de la fama a edad tardía con una obra para orquesta titulada Variaciones Enigma, composición dividida en catorce partes, cada una de las cuales está dedicada a un amigo personal del artista. Según el propio autor, también existe una melodía oculta que atraviesa la obra: nadie la ha descubierto, pero se ha especulado con que podría tratarse de himno británico, God Save the Queen.

Pero la variación relevante para esta historia es la número diez, de nombre Dorabella, compuesta en honor a Dora Penny, una alumna veinte años menor que el compositor cuyo apodo (Dorabella) encuentra su origen en la ópera Così Fan Tutte, de Mozart.

El origen de su relación fue azaroso. Edward Elgar, cuyo rostro ha llegado a imprimirse sobre los billetes de veinte libras, estaba casado con la novelista Alice Elgar, que al mismo tiempo era amiga de la madrastra de la joven Dora Penny. Fue así como profesor y alumna empezaron a estrechar lazos de forma secreta.

El código Dorabella es brevísimo. Está formado por tres líneas de texto en las que aparecen, en total, 87 caracteres, cada uno de ellos representado a partir de una combinación de semicírculos orientados hasta en ocho ángulos diferentesEl origen del criptograma Dorabella se encuentra en una carta de agradecimiento que Alice Edgar envió a la familia Penny en 1897. A su esposo se le ocurrió incluir una nota con el epígrafe "AROD", el nombre de Dora al revés. Se ha especulado hasta la saciedad sobre los motivos que empujaron al compositor a incluir un mensaje privado, quizás de amor, en una carta de tipo familiar, pero lo importante para la historia es que Dora Penny no vio aquella nota hasta 40 años después, cuando decidió publicarlo en sus memorias, aunque nunca llegó a saber su significado.

Tres líneas, 87 caracteres

El código Dorabella es brevísimo. Está formado por tres líneas de texto en las que aparecen, en total, 87 caracteres, cada uno de ellos representado a partir de una combinación de semicírculos orientados hasta en ocho ángulos diferentes. Los estudiosos del asunto han reconocido en el criptograma un alfabeto de 24 símbolos. Además, se ha identificado un punto aislado sobre la última línea.

Reproducción del código Dorabella
Reproducción del código Dorabella

Según las primeras teorías que han tratado de descifrar el código, la frecuencia de repetición de los símbolos tendría que ver con su correlación con un texto en inglés. Sin embargo, otros expertos, ante la imposibilidad de encontrar un patrón estable, han inferido que se trata de un cifrado mucho más complejo, aunque según las últimas teorías se trata de un enigma sin solución, un simple juego, puro divertimento fruto de la mente creativa del compositor británico.

No obstante, teniendo en cuenta el ejemplo de Variaciones enigma, donde los mensajes ocultos ya tienen cierta relevancia, una serie de musicólogos creen que el código Dorabella es, en realidad, una melodía donde los misteriosos caracteres representan una serie de notas musicales.

Tentativas de solución

Interpretación del código como melodía
Interpretación del código como melodía
En cualquier caso, y aunque la solución de este enigma no parece trascendente para la humanidad, el código Dorabella se ha convertido en una obsesión para muchos investigadores, uno de ellos el musicólogo Eric Sams, que propuso en 1970, por primera vez, una traducción, ciertamente incomprensible, del criptograma:

"¡ALONDRAS! ESTO ES CAÓTICO, PERO UNA CAPA OBSCURECE MIS NUEVAS LETRAS, A, B alfa, beta. POSEO LA OBSCURIDAD HACIENDO E. E. SUSPIRO CUANDO TÚ TE HAS IDO DEMASIADO LEJOS".

En 2007, coincidiendo con la conmemoración del 150 aniversario del nacimiento de Edward Elgar, la fundación Elgar Society organizó un concurso para encontrar una solución al criptograma, pero ninguna de las propuestas recibidas convenció, por lo que el premio quedó desierto. Desde hace más de un siglo, el código Dorabella permanece como un misterio insondable. Pero como decía Borges, en la vida quizás son más importantes los enigmas que las soluciones. 

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