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Una peregrinación por el valle de la muerte en busca de una cura para la esclerosis
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BIONURE PROPONE UN TRATAMIENTO ALTERNATIVO

Una peregrinación por el valle de la muerte en busca de una cura para la esclerosis

A partir de una molécula de nombre BN101, Bionure ha creado un fármaco para combatir la esclerosis múltiple previendo el deterioro del sistema nervioso

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Albert Zamora camina por el valle de la muerte con un proyecto a cuestas. Habla en Bogotá (Colombia) de Bionure, una empresa con la que quiere desarrollar un fármaco para combatir la esclerosis múltiple. Busca nuevas posibilidades en Biolatam, un encuentro de empresas iberoamericanas organizado por la patronal biotecnológica española (Asebio). Al día siguiente estará en Estados Unidos, buscando más financiación para superar esa fase inicial en la que gran parte de las empresas innovadoras acaba sucumbiendo.

La fe de Zamora en su proyecto, imprescindible para lanzarse a una aventura de éxito tan improbable, parte del conocimiento y la preparación, pero también de una experiencia personal. Su hermana mayor sufre esclerosis.

Bionure se gestó en el Hospital Clinic de Barcelona. Allí había llegado Zamora para trabajar en la unidad de transferencia de esta institución. Su labor consistía en valorar el potencial de negocio de las investigaciones del hospital.

La esclerosis dejaría nuestro sistema nervioso en una situación similar a la de unos cables pelados que pueden provocar chispas. Este fármaco sería como una cubierta para que los cables quedasen protegidos

Un día llamó a su puerta Pablo Villoslada, responsable del Grupo de Esclerosis Múltiple del hospital. Tenía una molécula, la BN101, que podía cambiar el enfoque para tratar la esclerosis y, quizá, muchas otras enfermedades neurodegenerativas como el párkinson o la esclerosis lateral amiotrófica. Zamora no solo propuso buscar la manera de que el Clinic impulsase el desarrollo de un fármaco a partir de la molécula de Villoslada. Él mismo se pondría al frente de una empresa que tratase de hacerlo realidad y pidió al investigador que fuese su socio. “Después de estudiarlo vi que podía aplicarse no solo a la esclerosis, sino a todas las enfermedades neurodegenerativas. Era algo único”, asegura. Así nació Bionure.

Un tratamiento diferente

“El tratamiento que nosotros proponemos es muy diferente de los que se suelen emplear con la esclerosis”, explica Villoslada. Los que se emplean ahora con mayor frecuencia tratan de controlar un sistema inmune desorientado que en lugar de defender al organismo lo daña. El enfoque de Villoslada se dirige a prevenir el deterioro del sistema nervioso. La esclerosis dejaría nuestro sistema nervioso en una situación similar a la de unos cables pelados que pueden provocar chispas. Este fármaco sería como una cubierta para que los cables quedasen protegidos.

Mientras siguen avanzando en las pruebas para mostrar la validez de su tratamiento, el equipo de Bionure deberá seguir obteniendo dinero para no desfallecer en el valle de la muerte. Zamora calcula que hasta llegar a la fase dos de los ensayos, en la que se empieza a comprobar la eficacia de un fármaco, le harían falta siete millones de euros. Y afirma que es poco dinero, porque han buscado una forma de hacer el ensayo lo más barata posible.

placeholder Albert Zamora (segundo por la derecha), director de Bionure, junto a otros participantes en una reunión de empresas innovadoras en China. (Biocat, BioRegió de Catalunya)

Para no tener que prolongar las pruebas como es necesario en una enfermedad crónica, algo que encarecería mucho el proceso, se van a enfocar en una manifestación de la esclerosis que se puede tratar como una enfermedad aguda. Se trata de la neuromielitis óptica, una enfermedad en la que el sistema inmune ataca al nervio óptico y puede provocar ceguera.

Por un lado, esta enfermedad serviría para probar la eficacia del fármaco en un ensayo más breve, de pocos meses, y además, al tratarse de una dolencia que afecta a pocas personas, podrían obtener el apoyo que los Estados ofrecen a enfermedades consideradas huérfanas, que no tienen interés para las grandes farmacéuticas. Una vez que se lograse ese objetivo, Zamora cree que sería posible conseguir el apoyo financiero necesario para aplicar la molécula a otras enfermedades más extendidas como la propia esclerosis múltiple o el párkinson.

Más allá de la ciencia básica

Por el momento, Bionure sobrevive gracias al apoyo de sus particulares ángeles. “Son personas que tienen un familiar afectado por estas enfermedades o un gran compromiso social”, afirma Zamora, y recuerda a Joaquín Uriac, Ignasi Biosca, Pascal Nicet, Prous, Reig Jofré y sobre todo a la familia Monràs, que ya se han convertido en los socios mayoritarios de la empresa.

Otro apoyo importante y en el que también ha innovado Bionure es la búsqueda de la cooperación con las asociaciones de pacientes. En muchos casos, estas asociaciones apoyan a la investigación fundamental de las enfermedades, pero no impulsan un segundo paso necesario para que el trabajo de los científicos sirva para curar a personas.

placeholder Evaluación del riesgo de la esclerosis múltiple en el mundo (Wikipedia)

La Fundación Gaem, de apoyo a los afectados de esclerosis múltiple, ya ha empezado a colaborar con el equipo de Zamora en una iniciativa novedosa en Europa, pero ya implantada en EEUU. “Estamos desarrollando un modelo de aceleradora de proyectos de innovación en esclerosis múltiple”, explica Vicens Oliver, presidente de la fundación. “Tenemos un comité científico potente y seleccionamos los proyectos que creemos que pueden tener más posibilidades de ser viables”, apunta.

“Nosotros hemos adoptado este modelo, porque nos dimos cuenta de que muchas veces la investigación básica no daba el siguiente paso para llegar a los pacientes, y que la administración invierte mucho dinero en ciencia que al final se queda en un cajón”, señala. “Con nuestro modelo, queremos que se beneficien los pacientes y que, además, gane también la sociedad, porque si la inversión funciona se producirá también un valor económico”, concluye.

Hacia la fase clínica

De momento, Gaem ya apoya un proyecto del Hospital Clinic de Barcelona que pretende probar una terapia celular frente a la esclerosis. En este proyecto cuentan con el apoyo de la Obra Social la Caixay Oliver asegura que ya trabajan para obtener ayuda “de otras empresas con responsabilidad social”. Además, según explica el presidente de la Fundación Gaem, no solo ofrecen la opción de invertir en estos proyectos a fondo perdido, sino que lo plantean también como una inversión de la que obtener un retorno si se consigue llevar al mercado el tratamiento que se apoye.

Si todo va bien, en verano comenzarían con la fase clínica, el primer paso para que el trabajo que el investigador ha llevado a cabo en el laboratorio empiece a llegar a los enfermos

Según explica Villoslada, “la investigación de laboratorio ya ha terminado” para la molécula de Bionure. Si todo va bien, en verano comenzarían con la fase clínica, el primer paso para que el trabajo que el investigador ha llevado a cabo en el laboratorio empiece a llegar a los enfermos. El valle de la muerte se extiende amenazador frente a Zamora y su equipo. Al otro lado, las grandes compañías farmacéuticas observan con cierto escepticismo a la espera del momento adecuado para rescatar a esos pioneros o dejarles morir de inanición.

Ellos son quienes pueden llevarles a la fase final que convierta la conversación sobre una molécula prometedora en un producto que cambie (poco o mucho) el mundo. Zamora, como muchos otros emprendedores que se lanzan a este tipo de epopeyas de éxito improbable, condensa su estado de ánimo en lo que es al mismo un punto de vista y una disposición: “Yo soy optimista”.

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Albert Zamora camina por el valle de la muerte con un proyecto a cuestas. Habla en Bogotá (Colombia) de Bionure, una empresa con la que quiere desarrollar un fármaco para combatir la esclerosis múltiple. Busca nuevas posibilidades en Biolatam, un encuentro de empresas iberoamericanas organizado por la patronal biotecnológica española (Asebio). Al día siguiente estará en Estados Unidos, buscando más financiación para superar esa fase inicial en la que gran parte de las empresas innovadoras acaba sucumbiendo.

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