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Evernote institucionaliza el 'cafelito' de media mañana
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la compañía lo promueve entre sus empleados

Evernote institucionaliza el 'cafelito' de media mañana

En Evernote están apostando por el café de media mañana. La californiana promueve esta costumbre entre sus trabajadores para ser más productivos

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El cafelito de media mañana. Esos pequeños placeres que nos da la vida y que consiguen que escapemos de las garras de la rutina de la oficina. La pausa tiene algo de necesario, combatir el sueño producido por el madrugón, pero sobre todo, despotricar y liberar la mala leche que se acumula por momentos en el día a día de cada uno en el trabajo.

Pero el inocente momento del café tiene además un importante componente de productividad, quién lo iba a decir, para la empresa. Se ve que entre el "viste el penalti de ayer" y el "qué rollo de peli", uno libera su mente y abre un valioso espacio para nuevas ideas.

De la noche a la mañana, importantes empresas del sector de la tecnología en California han fomentado este inocente acto hasta institucionarlo. Aunque parece que a algunos se les ha ido de las manos el asunto.

Nos situamos en Redwood City, California, en la mega sede de Evernote. Parece mentira que aquella alocada idea que vio la luz en sus inicios en la cabeza de un científico azerbaiyano, haya logrado crecer hasta ser uno de los proyectos más punteros de Silicon Valley, la meca particular del sector. Esta herramienta combina con habilidad los servidores en la nube con una aplicación central disponible en todas las plataformas, tanto fijas como móviles, y que sirven como un cerebro externo.

Si uno tiene una idea, la lanza a este almacén remoto, y lo mismo con facturas, dibujos, fotos y todo lo que se pueda imaginar, y ahí queda, a buen recaudo, para cuando se quiera utilizar de nuevo. Bueno, bonito y gratis, el modelo no puede fallar y Phil Libin, el verdadero impulsor de este proyecto, ha conseguido convertirlo en rentable.

Vista la funcionalidad, uno puede pensar que esta versátil y potente herramienta está fuertemente vinculada con la productividad, ese mantra tan perseguido por todas las organizaciones, y Evernote lo tiene muy presente.

¿El café? Sagrado

Que les hablen a ellos de productividad, que saben un rato del asunto. Tal vez por este motivo hayan roto esquemas y el café, lejos de ser considerado como una pérdida tiempo, se ha convertido prácticamente en el centro orgánico de la empresa. Cuestión de perspectivas.

Aquí nos hemos habituado a jefes que contemplan con un mal disimulado desdén las risotadas de sus empleados frente a la máquina, y que interrumpen esta micro pausa de distensión con cualquier excusa para secuestrar a alguno de los integrantes y sabotear ese inocente encuentro improvisado. Es la visión de quien considera el desarrollo del trabajo en horas perdidas, no en su fruto. Pero esto está en las antípodas de la filosofía del equipo de Libin.

El tema del café es religión en la empresa y se ha invertido un dineral en máquinas de primer nivel en un bar que, ríase uno de los que se puede encontrar por el centro de cualquier ciudad. Amplio no, descomunal, y con un diseño minimalista que invita a compartir y departir.

"La pausa para el café ya forma parte de la jornada laboral diaria", explica Andrew Sinkov, responsable de marketing de la firma y mano derecha de Libin. Hasta ese punto. Además del espacio y un excelente café, el empleado ­de cualquier rango y responsabilidad­ sabe que no se le mirará mal por estar ahí horas. Al contrario.

Un trabajo que se mide por resultados

En la perspectiva de la firma del elefante verde el trabajo se mide por resultados, no por las horas que uno eche frente a la pantalla del ordenador. Pero este culto al café va mucho más allá de una relajación en las normas y un generoso espacio en la oficina: en Evernote se ha contratado a camareros de primer nivel no para que sirvan cortados a discreción, sino para formar a los propios empleados.

Y cualquiera no puede ponerse a los mandos de las máquinas. Hay que pasar un riguroso curso al que puede apuntarse cualquier empleado. ¿El único requisito? Además de servir un café en condiciones, dejar todo como una patena.

Todo esto que les contamos lo ha explicado de viva voz el propio Sinkov en una entrevista concedida a Sprudge, y que nadie piense que se celebró en una fría sala de juntas con un micro sobre la mesa: el directivo explicó todo esto mientras limpiaba la barra como buen mesero y hacía las convenientes pausas esperando que el atronador ruido del vapor terminara. Así está el panorama.

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Pero en esta transgresora firma no hay que dar nada por supuesto. Este excelente servicio no ha parado de crecer desde su creación y además lo ha hecho de una forma que facilita al usuario ampliar el abanico de uso. Así, lejos de centrarse por lograr que las bases de datos vayan más fluidas o pulir la interfaz de usuario (que también lo hacen), sus esfuerzos se han centrado en ir adquiriendo servicios o aplicaciones satélite, y si no ha sido posible la compra, llegar a interesantes acuerdos.

El último que conocemos es genial y afecta de lleno a los usuarios de iPhone y iPad: han logrado seducir a los desarrolladores de Swiftkey, el que dicen que es el mejor teclado virtual del mercado, para desarrollar una versión de la misma para iOS integrada con Evernote.

El asunto tiene lo suyo porque Apple enseña las uñas en cuanto alguien intenta suplantar su teclado (y de hecho, no lo permite de forma nativa), pero los chicos de Libin han logrado encontrar una simpática puerta de atrás mediante la cual franquear la férrea censura de los de Cupertino y sin levantar sospechas. Seguro que la idea surgió entre café y café...

El cafelito de media mañana. Esos pequeños placeres que nos da la vida y que consiguen que escapemos de las garras de la rutina de la oficina. La pausa tiene algo de necesario, combatir el sueño producido por el madrugón, pero sobre todo, despotricar y liberar la mala leche que se acumula por momentos en el día a día de cada uno en el trabajo.

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