LA FINLANDESA SERÁ PROPIEDAD DE MICROSOFT

Nokia, el rey nórdico que no sobrevivió al iPhone

Nokia gobernó el sector de los móviles, pero el 29 de junio de 2007 todo cambió para siempre. El iPhone de Apple dejó obsoleto todo lo creado anteriormente

Foto: Un hombre fotografía con un Lumia 820 -Nokia- un logotipo de Windows -Microsoft-. (Reuters
Un hombre fotografía con un Lumia 820 -Nokia- un logotipo de Windows -Microsoft-. (Reuters

Cuando el ingeniero Fredrik Idesteam fundó Nokia en 1865, sólo quería sacar provecho de la madera, el material más abundante de cuantos le rodeaban. Finlandia, por entonces parte del imperio ruso, vivía los últimos coletazos de la primera Revolución Industrial, e Idesteam vio una oportunidad en la creciente demanda de papel y cartón de sus vecinos del sur. Pronto la fábrica comenzó a carburar y a producir beneficios suficientes para expandir el negocio al tangencial sector del caucho. 

Indesteam murió en 1916, pero lo hizo con la sonrisa dulce del éxito. Había dejado en herencia una fortuna económica y, lo que es más importante, un complejo que igual te fabricaba revestimiento de paredes como neumáticos o cables industriales. No podía imaginar que, 80 años después, su querida Nokia se encumbraría en el Olimpo de las principales tecnológicas a nivel mundial; y menos aún que en sólo una década todo se iría por la borda.

La edad de oro del fabricante finés comienza en 1982 con el lanzamiento del Nokia Senator, un cacharro de diez kilos que permitía, por primera vez, hablar por teléfono desde el coche. Era el primer teléfono móvil de la compañía después de reorientar la producción hacia las comunicaciones móviles. El Senator causó sensación en el ámbito financiero, hasta el punto de que los escasos distribuidores del aparato en el área metropolitana de Nueva York no eran capaces de satisfacer las demandas procedentes de Wall Street.

Uno de los primeros modelos del Nokia Senator (Nokia)
Uno de los primeros modelos del Nokia Senator (Nokia)
Curiosamente, la idea de implantar móviles en los automóviles no surgió de la propia Nokia, sino de Finlandia, que propuso a la compañía producir unos modelos experimentales para un plan gubernamental de desarrollo tecnológico.

Cabalgando sobre un trueno

Puestos en harina, Nokia se lanzó a fabricar móviles en masa en la segunda mitad de los 80. Los hubo de todos los colores, precios, tamaños y especificaciones. "Si las previsiones dicen que en un futuro todos tendremos móviles, hagamos modelos que se adapten a cada condición socioeconómica", debieron pergeñar en las oficinas centrales de Espoo. Así fue: de los 135 millones de dispositivos instalados en 1996, cerca de la mitad contaban con el distintivo "connecting people". Sólo Motorola se atrevía a hacerle sombra, sobre todo en el mercado norteamericano, mientras que Siemens y Alcatel tenían que conformarse con las migajas.

En 1998 Bill Gates propuso a Nokia hacer un Windows para sus dispositivos. La oferta fue rechazada en favor de SymbianDurante la década de los 90 Nokia no sólo es el primer fabricante del mundo y un símbolo nacional en Finlandia, sino que lidera la innovación en telefonía móvil. Incluso lanzan prototipos de fantasía que devora el mercado. Todo funciona y se sienten invulnerables, como cabalgando sobre un trueno. Quizá por eso descartan, en 1998, un salvavidas a modo de oferta de Microsoft. El propio Gates se puso en contacto con Nokia para desarrollar conjuntamente un sistema operativo que llevase la experiencia Windows fuera de las casas. De prosperar, quizá recordaríamos la fecha como la del nacimiento del primer smartphone. Sin embargo, Nokia prefirió reunir a gran parte de su competencia (Motorola, Sony Ericsson, Panasonic, Siemens...) y apostarlo todo a la carta del sistema operativo Symbian.

Hasta que llegó el iPhone

El movimiento puede considerarse un paso atrás, pero no un error. En error se convertiría después. Es más, algunos de los mejores terminales de Nokia, como la serie N, llegaron con la madurez de Symbian. La cosa cuajó de maravilla hasta el terremoto del 29 de junio de 2007, el día en el que Steve Jobs se subió al escenario para presentar el iPhone. Esa jornada, a pesar de los vaticinios de Ballmer, el sueño de Nokia se hizo añicos.

Súbitamente, toda la producción anterior al teléfono de la manzana quedó obsoleta. Por diseño y hardware, Nokia podría haber plantado cara a Apple; el problema estaba en el sistema operativo Symbian, mucho menos evolucionado que iOS. En uno de los errores más garrafales que se recuerdan en la tecnología, los fineses optarían por reforzar la apuesta por su sistema y, para colmo, declinar subirse al carro de Android. En sólo un año, 2007, Nokia cavó su sepultura. Creyeron que no sería necesario competir con el iPhone, sin darse cuenta de que no sólo era un dispositivo rompedor, sino el comienzo de la era de los smartphones.

En términos bursátiles, la sensación de que Nokia no ha terminado de adaptarse al siglo XXI es literalmente real. Lejos, muy lejos, y no sólo en el tiempo sino también en dinero, queda junio del año 2000, cuando los títulos de la finlandesa tocaron la cota de los 65 euros. Sus acciones venían de cuatro años consecutivos de subidas, con registros extraordinarios en los dos últimos, puesto que su cotización se disparó más de un 200% en 1998 y 1999.

Números rojos

Pero hasta ahí llegó su pólvora. Sin saberlo, los 65 euros a los que llegó a subir aquel 20 de junio de 2000 representaron su techo. Aunque aún fue capaz de cerrar el año 2000 en positivo, con una subida anual del 5,5%, lo despidió ya muy por debajo, en los 47,5 euros. Y a partir de ahí, el declive. Ha cerrado con caídas en bolsa nueve de los doce años finiquitados desde entonces. Es más, los cinco últimos los ha despedido en negativo, hasta el punto de que finalizó 2012 en los 2,92. Y en esos precios seguía hasta que ayer se disparó un 35%, hasta los 4 euros, tras el acuerdo con Microsoft.

Nokia se suicidó en 2007, cuando menospreció el iPhone y declinó subirse al carro de AndroidPero el castigo sufrido en bolsa no es más que el reflejo del deterioro de Nokia como empresa. Una muestra: a comienzos de 2013, cuando presentó las cuentas de 2012 -ejercicio que se saldó con unas pérdidas de 3.106 millones de euros-, anunció que suspendía el pago de dividendos por primera vez en 143 años. Era la consecuencia del progresivo empeoramiento de su cuenta de resultados. Los más de 50.000 millones de euros en ingresos que aún presentaba en 2008 mermaron el pasado ejercicio hasta poco más de 30.000 millones; los 7.205 millones de beneficios de 2008 mutaron en esas pérdidas superiores a 3.000 millones del pasado ejercicio, el segundo consecutivo saldado con números rojos.

El sucesivo veredicto de las agencias de rating constata igualmente esa involución. En los últimos años, la empresa no ha dejado de coleccionar rebajas de calificación. Como consecuencia, ha dejado atrás su condición de grado de inversión -el distintivo de los emisores más fiables- y ahora se encuadra dentro de la categoría de bono basura -la que distingue a los emisores menos fiables. Actualmente, Standard&Poor's, que ha degradado su calificación en siete ocasiones, le concede una nota de B+; Fitch, tras siete tijeretazos a su rating, le otorga un BB-; y Moody's le otorga una nota de B1 desde hace dos semanas.

¿Hay futuro para Nokia?

Si en los últimos años era difícil, ahora ya no se puede hablar del porvenir de Nokia sin ligarlo al de Windows Phone. Según los últimos informes de IDC, Windows para móviles sigue una escalada lenta pero continua en términos de cuota de mercado. En estos momentos representa un 10% de los sistemas operativos, una cifra que no alcanza el umbral de la rentabilidad en lo que a I+D+i se refiere. No obstante, Nokia ha hecho sus deberes proveyendo de hardware de calidad los Windows Phone y es la parte de Windows, la compradora, la que presenta un déficit en la tienda de aplicaciones. Lo peor es que sigue siendo más complicado y caro desarrollar para Windows Phone que para Android.

Por otra parte, si el acuerdo entre Microsoft y Nokia tiene alguna posibilidad de dar la campanada, la adquisición no puede verse sino como una liberación del potencial durmiente. Se acabaron los desacuerdos estratégicos y las visiones divergentes del futuro. Pronto los desarrolladores de ambas compañías, que a la sazón son hardware y software, compartirán conocimientos y sinergias. Eso otorgará una ventaja a Microsoft sobre Android, que funciona sobre una gran variedad de dispositivos. 

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