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La pareja del desaparecido de Entrena: "Hay un detenido, pero más implicados"
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OCHO MESES DE SILENCIO

La pareja del desaparecido de Entrena: "Hay un detenido, pero más implicados"

Pilar, una mujer desesperada y agradecida al mismo tiempo, necesita hablar y contar la pesadilla en la que lleva sumida desde el pasado 29 de julio de 2021

Foto: Agentes de la Guardia Civil durante la búsqueda de Javier Ovejas. (EFE)
Agentes de la Guardia Civil durante la búsqueda de Javier Ovejas. (EFE)

Durante ocho meses ha guardado silencio, aunque razones no le han faltado para levantar la voz. En ese tiempo Pilar se ha mordido la lengua casi hasta rompérsela, rezando para que su caso se resolviera, pero ya no puede más. Necesita ayuda. También hablar y contar la pesadilla en la que lleva sumida desde el pasado 29 de julio de 2021. Esa noche, su pareja, el amor de su vida, desapareció sin dejar rastro. Los investigadores del grupo de homicidios de Logroño detuvieron a un sospechoso, Óscar, que está en prisión, pero nadie consigue dar con el paradero del cuerpo de Javier. “Esa noche, estaba con Javi en casa”, cuenta con la voz entrecortada Pilar. “De repente, Óscar empezó a mandarle mensajes de WhatsApp. Le decía que se le había roto el coche, que le estaba esperando y que le bajara los 40 euros que le debía. Los necesitaba para arreglar su coche. Javi le explicó que llevaba dos días llamándole para saldar la deuda y que no le había cogido y que, en ese momento, no podía porque tenía que sacar al perro y era tarde”. Sin embargo, Javier, buena gente, de esos a los no le gustaba deber nada a nadie, decidió acudir a casa de Óscar.

“Se fue de casa a las diez de la noche”, continúa Pilar. “A la media hora yo ya estaba llamándole y el teléfono daba apagado. No tenía sentido porque te puedo asegurar que lo había tenido toda la tarde cargando. Increíble”. Una voz interna le convenció de que algo no iba bien, y a pesar de que ya había anochecido, fue hacia la casa de Óscar, que vive a poco más de dos calles de distancia. “Vi mi coche con la ventanilla abajo y el perro dentro y pensé, pero que pasa aquí. Entonces llamé a Óscar a gritos. Salió a la ventana, sin camiseta y me dijo: «Ah, que eres tú». Le respondí: «Sí, ¿dónde está Javi?». Él me contestó: «Pues no sé. Le he oído que hablaba con uno o con dos, pero no sé. Se le ha roto el coche, lo ha dejado aquí en la puerta y se ha marchado, pero que no sé con quién iba». Y entonces le espeto desde la acera: «Pero qué me estás contando. Óscar, dile a Javi que salga ya»”. Se lo pidió en tono imperativo, pero ni así consiguió nada. “Que no, que ahora bajo”, le anunció Óscar.

Foto: Voluntarios y agentes se vuelcan en la búsqueda del desaparecido Javier Ovejas. (EFE)

A Pilar le olía todo mal. Intuía, casi sabía que pasaba algo, pero nadie se quiere poner en lo peor, pensar que habían asesinado a la persona que más quería. “A mí Óscar no me había gustado nunca y no me hablaba ni con él”, explica Pilar. “Bajó en calzoncillos, todo sudado, me abrió la puerta y me invitó: «Pasa a esperarle aquí». Lo rechacé: «Que no, que yo ahí no entro para nada. Cuando llegue, Javi dile que venga a casa, pero ya, que se suba inmediatamente». Me contestó: «Sí, no te preocupes, pero ¿no quieres esperarle aquí?». Volvía a rechazar su oferta”. Quién sabe que le podría haber pasado a Pilar si llega a entrar en casa del sospechoso. Hay quien teme que podría haber tenido el mismo destino que Javier, desaparecer, con lo que eso implica.

Pilar subió corriendo hacia su casa: “Llamé a la guardia civil. Había pasado una hora, hora y poco. Me dijeron que me tranquilizara, que había pasado poco tiempo. Allí no apareció nadie y podían haber resuelto el caso desde el primer minuto. Durante esa noche, si no hay cien llamadas, no hay ninguna. Volví a bajar a casa de Óscar y le llamé. Le mandé WhatsApp. Él me juraba y me perjuraba que había se había ido con alguien, que mi coche estaba roto y que Javi no había llegado a entrar en casa. Era mentira”.

placeholder Cartel del desaparecido.
Cartel del desaparecido.

El coche de Pilar es un viejo Renault, de esos en los que podías bloquear el volante y solo se desbloqueaba si metías la llave. “En mi vehículo la llave no iba bien, pero tenía un truco y Javi y yo sabíamos donde apuntar para desbloquearlo. Otra persona no, pero nosotros sí. Si no llega a ser por esa razón, cuando bajo, no hay coche, no hay Javi y no hay perro ni nada, y el tipo estaría en libertad, pero le salió mal que a la media hora yo estaba en su puerta”. Pilar no se iba a rendir, así que volvió a llamar a la Guardia Civil. Esta vez le hicieron caso y al menos le llamaron por teléfono. Les dio las mismas explicaciones que a ella. Todo una sarta de mentiras. En Pilar la idea de que algo malo le había pasado a Javi, ya había calado tanto, que casi le empapaba. Aun así, la mente humana prefiere escoger la esperanza, funcionamos de esa manera, y cuando los agentes le pidieron que se tranquilizase y se fuese a casa, que ya aparecería, se fue a regañadientes.

“A las pocas horas me enteré de que Óscar llevaba días diciendo que Javi era un chulito, que se reía de él, y que se iba a enterar, que por encima de él no quedaba nadie. Que Javi le había robado unas monedas. Era la misma canción siempre para todos. Menganito me ha robado, lo voy a matar, fulanito me ha faltado al respeto, lo voy a matar. Siempre igual”. Pilar piensa que Óscar le tendió una trampa la noche en la que desapareció y le quitó la vida. “Luego me enteré de que la vecina de Óscar había oído como Javi gritaba socorro y pedía que llamasen a la guardia civil que le iban van a matar. En cuanto lo supe, avisé a la Guardia Civil de que bajaba a casa de la vecina. Yo llamaba a la puerta, pero ella no me abría. Entonces llegaron los agentes, la mujer les dijo que no se acordaba de nada, que tenía Alzheimer. Y yo les explicaba que estaba mintiendo, que no tiene Alzheimer. Ella le había contado a su hermano lo que oyó aquella noche y él lo fue largando por todo el pueblo. En ese momento Óscar, que estaba en su casa, iba a salir y yo no le dejaba. Les decía a los agentes que ya habían escuchado a la vecina que, por el amor de Dios, le detuvieran, pero le dejaron irse, me retiraron y me explicaron que ese señor tenía sus derechos y que nadie podía retenerlo. Ese día me subieron en ambulancia a casa”.

Foto: Continúan las investigaciones por la desaparición en Entrena. (EFE)

Los agentes dejaron que Óscar se fuera y que vagara libre haciendo lo que quisiera. Seis días después le detuvieron. “Seis días tardaron en entrar en la casa, porque él se marchó y estuvo haciendo lo que le dio la gana. Estoy desesperada. Te dicen que hay que confiar en la justicia, pero si hubiesen intervenido desde que les llamé por primera vez, esto no habría sucedido. Es una vergüenza. Tendría a Javier enterrado, pero este sufrimiento desde hace ocho meses me lo habría ahorrado”. Pilar solloza contenida antes de seguir, pero lo que cuenta a continuación tiene un enorme calado: “A mí me han pinchado cuatro o cinco ruedas del coche cuando Óscar ya estaba en prisión. Me tuve que ir a casa de una amiga y estuve mes y medio fuera de mi hogar. Me han destrozado la vida, El amor de mi vida. No voy a parar hasta encontrarle. Él no había hecho nada ni se había metido con nadie.

Todos sabemos quién es Óscar y debería llevar años ya en prisión. Pero mira lo que te digo, para mí que este no lo hizo solo. Hay más gente en el asesinato de Javi. Todo este caso es una vergüenza”.

placeholder Foto del desaparecido. (Cedida)
Foto del desaparecido. (Cedida)

Con los meses, Pilar tiene la sensación de que la desaparición de Javi solo la tiene presente ella y los miembros de una asociación que se llama Ucas, de Arrate. Se trata de una asociación de perros de rescate y salvamento sin ánimo de lucro y que solo buscan ayudar. “Ellos son las únicas personas que me han arropado en la búsqueda.

Llega un momento en que el desaparecido si no aparece y lo dan por muerto, no sé si dejan de buscar o no interesa a nadie, pero a mí me va a interesar toda mi vida, porque el cuerpo de mi pareja nadie lo ha encontrado. Esta asociación parece mentira, que no cobran nada, vengan de lejos, y te saquen una sonrisa o te saquen una esperanza, y están apoyándome y están buscando a Javi sobre el terreno y jamás en la vida tendré con lo que agradecérselo.

El sábado pasado estuvieron buscando otra vez a mi pareja y a la vuelta su vehículo se rompió. Ellos no reciben ayudas de ninguna clase. Nadie está buscando como ellos lo están haciendo. Les agradecería que buscasen la página en Internet de Ucas Arrate y les pido ayuda para que ellos puedan arreglar su coche. Mañana cualquiera puede estar en mi situación y Ucas de Arrate acudirán a ayudarles, ahora ellos son los que necesitan de nuestra generosidad para arreglar el coche”. Esa es Pilar, una mujer desesperada y agradecida al mismo tiempo que no va a parar de buscar nunca al amor de su vida.

Durante ocho meses ha guardado silencio, aunque razones no le han faltado para levantar la voz. En ese tiempo Pilar se ha mordido la lengua casi hasta rompérsela, rezando para que su caso se resolviera, pero ya no puede más. Necesita ayuda. También hablar y contar la pesadilla en la que lleva sumida desde el pasado 29 de julio de 2021. Esa noche, su pareja, el amor de su vida, desapareció sin dejar rastro. Los investigadores del grupo de homicidios de Logroño detuvieron a un sospechoso, Óscar, que está en prisión, pero nadie consigue dar con el paradero del cuerpo de Javier. “Esa noche, estaba con Javi en casa”, cuenta con la voz entrecortada Pilar. “De repente, Óscar empezó a mandarle mensajes de WhatsApp. Le decía que se le había roto el coche, que le estaba esperando y que le bajara los 40 euros que le debía. Los necesitaba para arreglar su coche. Javi le explicó que llevaba dos días llamándole para saldar la deuda y que no le había cogido y que, en ese momento, no podía porque tenía que sacar al perro y era tarde”. Sin embargo, Javier, buena gente, de esos a los no le gustaba deber nada a nadie, decidió acudir a casa de Óscar.

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