PREMIO MARES CIRCULARES

Científicos españoles buscan cómo mejorar la limpieza de plástico en los fondos marinos

Dos jóvenes españoles investigan cómo mejorar las tareas de limpieza estudiando las fanerógamas marinas, donde se acumula y enredan toallitas de bebé, pajitas, redes...

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Las noticias sobre la desaparición de la posidonia o el coral de los fondos marinos ha permitido que conozcamos su existencia y la importancia de su conservación. En Europa, además, existe las fanerógamas marinas, unas plantas que mejoran la calidad del agua, son hábitats de cría de varias especies y absorben el CO2. El problema es que entre sus hojas se están quedando plásticos atrapados que están dañando el ecosistema, y por ende, el mar.

Dos jóvenes españoles investigan cómo la basura está afectando a estas praderas marinas en la Bahía de Cádiz, donde se encuentran tres de las cuatro especies que existen en el continente. Llevan desde el año pasado recogiendo todo lo que se enreda entre las hojas de las fanerógamas, desde bastoncillos de oídos a toallitas de bebé, botellas, redes de pesca o pajitas. “Cada hora y media se emite al océano dos toneladas y media de plástico en todo el mundo”, apunta Luis G. Egea, director de PlasticFam, el proyecto que está estudiando cómo le afecta a esta vegetación marina ser la barrera natural de nuestra basura.

Fanerógamas marinas. (Foto: www.cmer.es)
Fanerógamas marinas. (Foto: www.cmer.es)

Las praderas marinas tienen las hojas muy largas, “crecen hacia arriba y son una red de acumulación de partículas de plástico, una barrera natural”, narra Rocío Jiménez, codirectora de PlasticFam. El proyecto de investigación estudia esa dinámica de acumulación de plástico con varios objetivos. Uno, estudiar cómo se acumula para mejorar las tareas de limpieza de los fondos marinos (y que las tareas de limpieza no se centren solo en las playas); dos, conocer cómo el plástico degrada a las praderas; y tres, concienciar a la población de la importancia de conservar las que existen actualmente.

Apunta Rocío que los primeros resultados de los muestreos recogidos en playas y en zonas de praderas muestras que “en la playa el plástico es más nuevo, con menos degradación, mientras que en las praderas los trozos están mucho más degradados, lo que demuestra no solo la erosión del mar sino que llevan mucho tiempo enredados”. El plástico "se va degradando, se convierte en microplásticos, los peces acaban comiéndoselo y entran en la cadena de alimentación que llega hasta nosotros", apunta Luis.

En la Bahía de Cádiz se encuentran tres de las cuatro especies de fanerógamas marinas que existen actualmente en Europa

“Cada año perdemos el 7% de las praderas que existen. Estas plantas crecen muy lento y el éxito de la repoblación no es muy grande” -apunta Rocío- “Por eso sería mucho más efectivo ayudar a la conservación de las que tenemos”. El lugar elegido es la bahía de Cádiz no solo por los 147 kilómetros de praderas que existen sino también por la colaboración que existe con la universidad, que les ayudan en sus análisis. Además, estos jóvenes no quieren olvidarse de la economía circular. Por eso toda la basura que encuentran la acabarán fundiendo para crear objetos con impresoras 3D.

Las investigaciones pueden arrojar datos importantes para incentivar la lucha contra el plástico. Y ya les ha llegado el primer reconocimiento y el primer impulso en forma de 5.000 euros, los del premio de Mares Circulares de Coca-Cola en España y la Asociación Chelonia y que reconoce soluciones innovadoras para incentivar la economía circular.

Rocío Jiménez y Luis G. Egea.
Rocío Jiménez y Luis G. Egea.

El premio es solo una de las tres patas que Coca Cola tiene dentro de su programa Mares Circulares -puesto en marcha el año pasado-, que se completa con la recogida de residuos y la sensibilización. En 2018, con 5.000 voluntarios y el trabajo de la Fundación Ecomar y Asociación Chelonia se limpiaron 76 playas de España y seis de Portugal, además de ayudar a la conservación de 10 reservas marinas de nuestro país y de un entorno natural del país vecino. 70 barcos de 12 puertos extrajeron miles de kilos de residuos marinos del fondo, en su mayoría plásticos. Este año la labor de limpieza continúan: serán 15 los puertos implicados y se trabajará en 10 hábitats marinos de la Red Natura 2000 y en 10 reservas marinas dependientes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

La basura de estas campañas sirven también para recoger datos científicos. Mares Circulares ha respaldado tres investigaciones en las universidades de Valencia, San Pablo Ceu y Cádiz, cuya información está a disposición de los investigadores en base de datos pública que permite avanzar en el conocimiento del impacto de la contaminación de los océanos.

Un problema de todos

Actuar sin sensibilizar a la población es inútil a largo plazo, por eso dentro de Mares Circulares existe una campaña para implementar una cultura del reciclaje. El año pasado se instaló una jaima sostenible en 12 playas de España y Portugal para repartir materiales formativos y celebrar talleres de reciclaje y economía circular, una labor de cuidar el medio ambiente que se extiende a charlas en colegios e institutos.

En esta lógica por apostar por la economía circular, Coca-Cola se ha comprometido a incorporar este año a su cadena de valor los residuos de plástico PET recogidos en las playas, ya sea como nuevos envases o artículos de merchandising, dándole una segunda vida al material recogido.

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