22 millones de vacunas quedarían en el aire

Los enfermeros ponen contra las cuerdas a Sanidad: prescripción o huelga

El gremio exige que el Gobierno apruebe después de seis años un real decreto que regule su capacidad de dispensar medicamentos a los pacientes, frente a la oposición de un amplio sector médico

Foto: Una enfermera vacuna a un niño en un hospital alemán. (EFE)
Una enfermera vacuna a un niño en un hospital alemán. (EFE)

El reloj de la legislatura corre en contra de la mayor reivindicación de los enfermeros: la reglamentación de su capacidad para prescribir medicamentos. Cuando quedan apenas dos semanas para la disolución de las Cortes, la enésima versión de un real decreto ad hoc se deslizó del orden del día del Consejo de Ministros del pasado viernes, cuando el texto estaba en su punto máximo de maduración para ser aprobado después de seis años de debates en el Congreso, más de 86 borradores y de pasar el filtro en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y en el Consejo de Estado. Por eso mismo, la enfermería no se va a quedar de brazos cruzados.

Para empezar, la Mesa de la Profesión Enfermera, que representa a los 274.817 enfermeros adscritos al Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermería de España y al Sindicato de Enfermería SATSE, ha exigido una reunión con el ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso, que según ha confirmado esta cartera a El Confidencial tendrá lugar el próximo martes al mediodía. Y para seguir, el gremio ha fijado cuáles serán las medidas de hecho si la cita con el ministro no prospera o el Gobierno frena sus aspiraciones, pues está todo listo para convocar una huelga "inminente" y desencadenar una movilización del sector en plena campaña electoral. 

"Tenemos las manos libres para hacer todo lo que podemos hacer. No vamos a esperar ni tener cortesía política para esperar a que pasen las elecciones porque podemos contarlo todo", explica a este periódico el portavoz de la Mesa y secretario general de acción sindical de SATSE, Rafael Reig, quien de todos modos ha descartado "intervenir directamente en política" y ha afirmado desconfiar de posibles "promesas electorales" que puedan surgir por parte de la oposición.

Imagen de archivo de una concentración del Sindicato de Enfermería SATSE. (EFE)
Imagen de archivo de una concentración del Sindicato de Enfermería SATSE. (EFE)

Tan sólo una semana antes el director general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia del Ministerio de Sanidad, Agustín Rivero, garantizaba en unas jornadas profesionales en Aranjuez: "El ministro me ha dicho que os haga llegar su promesa de que el real decreto de prescripción enfermera irá en el próximo Consejo de Ministros" del viernes 16 de octubre. Pero eso nunca pasó, y aunque es posible que el texto se apruebe en las reuniones interministeriales interinas que se dan con las cámaras disueltas, el gremio no acaba de verlo claro. 

“Llevamos mucho tiempo con todo hecho, se han incorporado en el texto las opiniones de todo el mundo y el decreto no termina de aprobarse, por lo que entendemos que ya no es una cuestión técnica sino política, aunque nos consta que el ministro está a favor porque se ha comprometido con nosotros y le gustaría cumplir su palabra. Pero algunos representantes de la profesión médica se oponen”, explica Reig. "En el PP hay muchos médicos y están jugando su última baza por algo que está en la ley...", sugiere.

Inhabilitada por administrar paracetamol

El afán de los enfermeros no es "asumir una competencia de los médicos", explica Reig, sino lograr que se garantice su seguridad jurídica ante posibles denuncias por intrusión profesional. Ese fue el caso de una enfermera del Hospital de San Juan de Alicante, que en 2006 le administró un antitérmico a un paciente y suero fisiológico a otro que sufrió un fallo renal y el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) decidió inhabilitarla por dos años por incumplir sus funciones y no consultarle al médico de guardia, que no obstante validó más tarde su actuación médica.

Además de regular este tipo de situación, está previsto que entre médicos, enfermeros y políticos definan una guía clínica sujeta a protocolos para determinados medicamentos o pacientes, como en el caso de los enfermos de diabetes. La prescripción enfermera funciona en Suecia, Australia, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Irlanda y cerca de una decena de países más.

El ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, visita el Hospital de Llíria. (EFE)
El ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, visita el Hospital de Llíria. (EFE)

Por su parte, los médicos se mantienen en su postura, reflejada en un documento emitido el pasado mes de marzo, cuando el real decreto pasó a ser discutido en el Consejo Interterritorial de Salud. "Al permitir de forma autónoma a los enfermeros emitir órdenes de dispensación de medicamentos no sujetos a receta médica, sin prever límites o condición alguna, se pueden provocar grandes riesgos, entre los que no podemos descartar que dichas órdenes interfieran e, incluso, alteren el o los tratamientos que previamente el médico u odontólogo, en su caso, hubieran podido prescribir al paciente", reza el texto. El tema de la prescripción enfermera estará entre los reclamos en las movilizaciones convocadas por los sindicatos médicos para el próximo 21 de octubre.

Mientras se celebra la reunión con el ministro Alonso, que en estos días está dedicado a sofocar otros fuegos en su partido, la Mesa de la Profesión Enfermera hace una grave advertencia: si Sanidad no autoriza a los enfermeros a prescribir medicamentos, la campaña de vacunación de la gripe, que afecta a 22 millones de españoles, penderá de un hilo. Y es que el proceso se convertirá en un trámite burocrático en el que el paciente deberá llegar al centro de salud con una ficha con su nombre y la firma de autorización previa de su médico. 

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