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'Y tú más': Londres y París se enzarzan en plena crisis migratoria en el canal de la Mancha
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31 migrantes fallecidos

'Y tú más': Londres y París se enzarzan en plena crisis migratoria en el canal de la Mancha

El fallecimiento de 31 migrantes en las aguas del canal de la Mancha ha desencadenado el último de una larga lista de rifirrafes entre Reino Unido y Francia

Foto: Homenaje a los fallecidos en el canal de la Mancha en Calais. (Reuters/Pascal Rossignol)
Homenaje a los fallecidos en el canal de la Mancha en Calais. (Reuters/Pascal Rossignol)

El pescador que este miércoles descubrió los cuerpos de los inmigrantes ahogados en el canal de la Mancha ha descrito la escena como una “película de terror”. Desde entonces no puede dormir porque en cuanto cierra los ojos vuelve a ver todas las imágenes. Más de 30 personas perdieron la vida. Entre ellas, tres menores y una mujer embarazada. Se trata del episodio más grave de esta naturaleza registrado hasta la fecha. Pero, en lugar de hablar de crisis humanitaria, se habla ahora de crisis política. Porque la inmigración es una cuestión que pesa demasiado.

Francia ha anunciado este viernes la anulación del encuentro previsto entre el ministro del Interior galo, Gérald Darmanin, y su homóloga británica, Pitri Patel, después de que el 'premier' Boris Johnson haya pedido a París que se quede con los inmigrantes que llegan por mar al Reino Unido. Y lo ha hecho publicando, además, en redes sociales una carta remitida a Emmanuel Macron en la que parece aleccionarle sobre cómo se puede solucionar la situación.

La respuesta del Palacio del Eliseo no se ha hecho esperar: el Reino Unido no estará invitado este domingo a la reunión interministerial que se celebrará en un formato con Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania y la Comisión Europea. “La verdadera respuesta es una cooperación seria. Estoy sorprendido por los métodos de Johnson porque no son serios. Mensajes en Twitter o una carta publicada en redes no son formas serias de tratar este tema”, denuncia Macron.

Y, mientras tanto, centenares de inmigrantes siguen jugándose diariamente la vida en busca de nuevas oportunidades. La mayoría provienen de Irán, Afganistán, Yemen, Siria y Sudán, países en conflicto donde hay guerras y persecución política. Pero, en lugar de abordar la crisis humanitaria, los mandatarios a ambos lados del canal de la Mancha siguen enfrascados en la contienda del 'y tú más', que siempre ha sido más efectiva que la cooperación internacional para el voto en casa.

Atrincherados en la política interna

La campaña de Bill Clinton con la que ganó las elecciones de 1992 se basó en “es la economía, estúpido”. Bueno, pues ahora todo es inmigración. El Reino Unido abandonó la UE con la promesa de controlar sus fronteras. Por lo tanto, Johnson, que se encuentra en sus índices más bajos de popularidad por diferentes patinazos ante cuestiones de otra índole, no puede permitirse ahora la imagen de sus costas llenas de pateras. Es más, no faltan voces dentro del núcleo duro 'tory' que acusan a París de estar castigando así a Londres por el Brexit. Por su parte, Macron tampoco puede bajar la guardia porque en abril se presenta a su reelección en las presidenciales en una campaña donde el ultraderechista antiinmigración Eric Zemmour ha acaparado todo el protagonismo, aun sin confirmar siquiera su candidatura.

Todo es política interna a ambos lados del canal de la Mancha. De ahí también la disputa paralela que mantienen Londres y París respecto a las nuevas licencias pesqueras de la era pos-Brexit. Recuperar el control de las aguas fue uno de los eslóganes clave para la causa euroescéptica. Pero también Macron hizo de la pesca una gran parte de su campaña presidencial en 2017, y la zona costera de Bretaña le dio en la primera ronda del recuento electoral más apoyo que cualquier otra región. En medio de la crisis migratoria, los pescadores franceses bloquearán este viernes los puertos de Calais, Saint-Malo y Ouistreham para presionar al Reino Unido.

Foto: Un policía camina frente a la puerta del Hospital de Calais.(Mohammed Badra/EFE)

Pese a las gélidas temperaturas, noviembre está siendo un mes verdaderamente intenso con jornadas en las que llegan al Reino Unido más de 1.000 personas. En lo que va de año, 25.600 han cruzado por mar hacia suelo británico, frente a 8.400 en el conjunto de 2020 y 1.800 en 2019. Las solicitudes de asilo alcanzaron su nivel más alto en casi dos décadas, con 37.562, durante el periodo de 12 meses que finalizó el pasado septiembre, según cifras de Interior.

Pero no lo van a tener especialmente fácil. Tras salir de la UE, Downing Street cambió su política migratoria a fin de acabar con el libre movimiento y ahora tramita también en Westminster una nueva 'ley de nacionalidad y fronteras' que dificultará los trámites para refugiados, pudiendo incluso mandarlos fuera del Reino Unido mientras se valoran sus solicitudes. Aquellos que busquen protección como refugiados verán su solicitud evaluada, por primera vez, en función de cómo hayan llegado al país. Si lo han hecho a través de rutas ilegales, no tendrán derecho a permanecer en suelo británico.

Foto: Dos inmigrantes se dirigen al túnel del Canal de la Mancha. (EFE/Zoltan Balogh)

Según Londres, el objetivo sería disuadir, ante todo, las mafias que operan en el canal de la Mancha para evitar que los traficantes de personas exploten a migrantes desesperados y pongan sus vidas en riesgo. Pero la nueva medida ha causado gran polémica. La oposición laborista asegura que carece de “compasión y competencia” y los abogados de derechos humanos dudan incluso de su legalidad porque, a su parecer, ignora las obligaciones internacionales del Reino Unido bajo la Convención de Refugiados.

“Las personas deberían pedir asilo en el primer país seguro al que lleguen. Nadie necesita huir de Francia para encontrar seguridad”, recalca Priti Patel, ministra del Interior. El problema que se plantea ahora para Downing Street es que, tras haber salido del bloque, ya no forma parte del Convenio de Dublín, por lo que no puede transferir refugiados y migrantes al país de la UE que llegaron primero.

Fuera de lugar

Y, de momento, la cooperación con París es compleja. El portavoz del Gobierno francés, Gabriel Attal, ha hecho hincapié en que la carta publicada por Johnson es “indigente en cuanto al fondo y fuera de lugar en cuanto a las formas” en una entrevista concedida a la emisora francesa BFMTV. Asimismo, ha criticado el “doble discurso” de las autoridades británicas, acusando a Londres de recurrir a la “externalización permanente de los problemas”.

Foto: Uno de los dos barcos pesqueros británicos detenidos en Francia. (Reuters)

En respuesta, el ministro de Transporte británico, Grant Shapps, ha defendido la misiva en una entrevista en la BBC, argumentando que “los amigos y los vecinos” tienen que trabajar juntos. “Ninguna nación puede hacer frente a esto por su cuenta. Espero que los franceses lo reconsideren. Va en nuestro interés. Va en su interés. Ciertamente, va en interés de las personas que son víctimas del tráfico hacia Reino Unido, con las escenas trágicas que estamos viendo y con gente perdiendo la vida”, señala.

La polémica carta propone un plan para “ir más lejos y más rápido” en las acciones frente a los cruces de migrantes por el canal de la Mancha; entre ellos, el despliegue de tecnología “más avanzada” —incluyendo sensores y radares terrestres— y una “vigilancia aérea recíproca con aeronaves tripuladas y no tripuladas, tal vez volando bajo una insignia conjunta”.

El primer ministro británico ha pedido también profundizar en el trabajo de la Célula Conjunta de Inteligencia con un “mejor intercambio de información en tiempo real” para llevar a cabo “detenciones y procesamientos a ambos lados de los canales”. Por otra parte, Johnson ha escrito una serie de mensajes en Twitter en los que insistió en que “devolver rápidamente” a los migrantes que llegan de forma irregular a Reino Unido “reduciría significativamente el incentivo para que la gente ponga su vida en manos de los traficantes”.

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