Los líderes europeos rebajan el enfrentamiento con Polonia y apuestan por el "diálogo"
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TRAS LOS ÚLTIMOS CHOQUES

Los líderes europeos rebajan el enfrentamiento con Polonia y apuestan por el "diálogo"

Los jefes de Estado y de Gobierno han apostado por el diálogo con el Gobierno polaco tras el último capítulo del pulso de Varsovia, poniendo en duda la primacía del derecho de la Unión

Foto: Mateusz Morawiecki saluda a Ursula von der Leyen. (Reuters)
Mateusz Morawiecki saluda a Ursula von der Leyen. (Reuters)

Si alguien creía que la cumbre de este jueves en Bruselas iba a ser el escenario de un enfrentamiento entre Polonia y el resto de la Unión Europea tras el último capítulo del pulso de Varsovia con Bruselas, se ha encontrado con unos Estados miembros que han defendido apostar por el diálogo con el Gobierno polaco y tratar de alcanzar un acuerdo a través de la negociación.

Angela Merkel, canciller alemana, ha sido la primera en enfriar cualquier expectativa de una línea dura con Varsovia. "Una avalancha de denuncias en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) no puede ser la solución", ha asegurado a su entrada en el Consejo Europeo, mostrando la oposición de Berlín a un choque con el Gobierno polaco. En los últimos días, han sido varios los llamamientos de la canciller alemana por apostar por el "diálogo". También ha sido esa la postura que ha defendido el Ejecutivo español. De hecho, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, se ha reunido antes del encuentro con su homólogo polaco.

En una discusión sin conclusiones, los jefes de Estado y de Gobierno han acordado intentar resolver el conflicto a través del diálogo mientras mantienen la puerta abierta a la posibilidad de que la Comisión Europea utilice todos los instrumentos a su alcance para lidiar con la situación, incluyendo “mecanismos ya existentes”, en referencia al mecanismo de condicionalidad que permite al Ejecutivo comunitario cortar fondos europeos a un país donde se ponga en peligro la independencia judicial.

Foto: El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli. (Reuters)

“El debate ha revelado que los miembros del Consejo Europeo están convencidos de que el Estado de derecho y la independencia del sistema judicial son absolutamente fundamentales”, ha señalado una fuente europea, que ha asegurado que el “debate ha tenido lugar en una atmósfera serena”. Y eso a pesar de que había una fuerte tensión en el ambiente después de que este martes Mateusz Morawiecki, primer ministro polaco, defendiera en la Eurocámara la sentencia del Constitucional polaco que consideraba los artículos 1 y 19 de los tratados contrarios a la Carta Magna del país, atacando el principio de la primacía del derecho de la Unión.

Pero el mensaje de los líderes ha sido claro: la prioridad es el diálogo. “La retórica y el respeto mutuo pueden facilitar o complicar las soluciones”, ha señalado una fuente europea. La retórica ha sido precisamente una de las protagonistas de los últimos días, no solamente por el debate con Morawiecki en el Parlamento Europeo, sino también por una carta enviada por el primer ministro polaco a sus homólogos alertándoles sobre el proceso de centralización del poder en la Unión Europea.

Lo cierto es que el debate ha sido corto, escaso en argumentos y poco profundo. Muchos líderes no tenían apetito por enzarzarse en una batalla dialéctica parecida a la del mes de junio, cuando los primeros ministros de Países Bajos y Luxemburgo se enfrentaron duramente con Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, por la ley anti-LGTBI aprobada por su Gobierno. Así, la propia Alemania, Francia o el equipo de Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, querían evitar que hubiera un debate sobre el asunto. De hecho, remaron para evitar que se incluyera en la agenda. España también se encontraba en el grupo de países que preferían que el asunto no monopolizara la cumbre de este jueves, queriendo centrar la atención sobre la energía.

placeholder El primer ministro polaco, marchándose de la reunión del Consejo Europeo. (Reuters)
El primer ministro polaco, marchándose de la reunión del Consejo Europeo. (Reuters)

Esa postura de una inmensa mayoría de Estados miembros, con Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo e Irlanda desmarcándose en un tono más duro, deja la Comisión Europea frente al peligro. Es el Ejecutivo comunitario el que sufre el desgaste de un Parlamento Europeo que pide tomar acciones contra Varsovia y que está dispuesto a llevarlo a la alta corte de Luxemburgo por no aplicar el mecanismo de condicionalidad contra el Gobierno polaco. Y desde Bruselas se querría que los Estados miembros fueran más activos, que ayudaran a la Comisión dándole el capital político para seguir manteniendo el pulso a Polonia, a quien el Ejecutivo comunitario activó el artículo 7 en diciembre de 2017. Desde entonces no ha habido progresos, a pesar de que les corresponde ahora a las capitales en el Consejo apretar las tuercas al Gobierno ultraconservador de Ley y Justicia (PiS).

Desde diciembre de 2017, el Gobierno en Varsovia ha ido asaltando distintas instituciones. En julio de 2021, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo consideró que la elección de uno de los actuales miembros del Constitucional polaco se produjo de manera ilegal. La Comisión mantiene un pulso separado con el Gobierno polaco por el establecimiento de una cámara disciplinaria dependiente del poder político con capacidad de sancionar, trasladar y expedientar a magistrados por el contenido de sus sentencias.

La neutralidad de la discusión en el Consejo Europeo deja ahora a la Comisión Europea en una situación complicada. Polonia defiende que Bruselas no debería activar el mecanismo de Estado de derecho hasta que haya una sentencia del TJUE sobre su legalidad tras el recurso presentado por el Gobierno polaco, mientras la Eurocámara exige que el Ejecutivo comunitario actúe de manera inmediata.

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