200 amenazas por minuto

"Estás muerta": Mila, la joven francesa que insultó al islam y ahora debe esconderse

La embestida de la adolescente contra la religión islámica reaviva la polémica en Francia sobre los límites de la libertad de expresión y la confrontación entre bloques ideológicos

Foto: Mila.
Mila.

Todo empezó con un intento de ligar en Instagram el 19 de enero y acabó tres días después con una de las mayores oleadas de mensajes amenazantes en redes sociales —hasta 200 por minuto—, muchos de ellos de muerte, que se recuerde en los últimos años en Francia.

Mila soñaba con ser cantante. Esta adolescente francesa de 16 años subía su música a Instagram, en donde enarbolaba además en la red social una bandera LGTB. Uno de sus seguidores le tiró los tejos, pero ella no le contestó. “(…) empezó a excitarse, a tratarnos de asquerosas lesbianas, de racistas”, recordaba Mila en el blog de Solveig Bellica, de orientación ultraderechista. “Después, la conversación descarriló sobre las religiones y yo dije lo que pensaba”, añadió.

Su 'pensamiento' consistió en una retahíla de insultos a la religión islámica. “Detesto la religión, (…) en el Corán solo hay odio, el islam es una mierda”, afirmó en un vídeo. “Hay gentes que van a excitarse [escuchando esto], y me da igual; digo lo que quiero, lo que pienso”. “Vuestra religión es una mierda, a vuestro Dios le meto un dedo en el culo (…)”. Tras empezar a ser injuriada 'online', la adolescente respondió: “Me insultáis, me amenazáis de muerte, es lo único que sabéis hacer, no tenéis educación, sois una nulidad, no servís para nada”.

"Estás muerta, sabemos dónde vives"

“Vete a morir al infierno, gran puta y asquerosa lesbiana” fue, junto con algunos llamamientos a lincharla, una de las respuestas más frecuentes que Mila obtuvo en las redes sociales. Un puñado de esas amenazas procedía de su entorno escolar y del vecindario: “Va a mi liceo, está en segundo [de bachillerato], el lunes ajustamos cuentas” o “¡Estás muerta, sabemos dónde vives!”.

Además del instituto al que acudía, en las redes circularon también el nombre y los apellidos de Mila, su número de móvil y su dirección en Viena (departamento de l’Isère), en el este de Francia. Al divulgarse estos datos, la Fiscalía del departamento ordenó la desescolarización de la adolescente, que también cambió por seguridad de lugar de residencia.

Algunas de las amenazas han sido "Va a mi liceo, está en segundo, el lunes ajustamos cuentas" o “¡Estás muerta, sabemos dónde vives!”

Los más benévolos de los internautas pidieron a Mila que se disculpara, pero ella se ha resistido hasta ahora, aunque ha intentado quitar hierro a sus palabras. “No he insultado a nadie, ni amenazado, ni proferido llamamientos a la violencia contra nadie”, afirmó en el blog de Bellica. “Lo que he hecho es blasfemar, una crítica general a las religiones, y nada más”, concluyó.

En el Código Penal francés no existe el delito de blasfemia —solo subsistió hasta 2016 en la versión del código vigente en Alsacia y Lorena—, pero sí el de odio por insultar no a una religión sino a aquellos que la practican. La Fiscalía de l’Isère ha abierto una investigación por si la joven Mila hubiera incurrido en él al tiempo que indaga, con el respaldo de la brigada de cibercriminalidad de la Gendarmería, sobre las amenazas que recibió.

En España, la blasfemia sí figura en el Código Penal, pero aquellos que ofenden los sentimientos de una comunidad religiosa solo pueden ser multados con entre ocho y 12 meses.

Un debate muy polarizado

Es poco probable que el ministerio público acabe imputando a la adolescente, porque no insultó a los fieles del islam, como tampoco en su día acusó, por ejemplo, al escritor Michel Houellebecq por declarar que el islam es “la religión más estúpida del mundo”. La condena que recae sobre Mila es de otra índole. Su gran sueño era ser cantante y ahora “se ha roto”, se lamentaba la adolescente en el blog. “Siempre tendré una etiqueta pegada en la frente”, añadía. “Esto es lo que más me hace sufrir”.

Mila y sus vídeos en Instagram han reactivado las siempre latentes polémicas sobre el islam en Francia, en este caso, más bien centradas en los límites de la libertad de expresión. Entre los defensores de la adolescente figuran Marine Le Pen, líder del Reagrupamiento Nacional (antes denominado Frente Nacional), pero también la revista satírica de izquierdas 'Charlie Hebdo', víctima de un atentado yihadista en enero de 2015. “Las palabras de esta chica son la descripción oral de las caricaturas de 'Charlie' (…)”, escribió Le Pen en Twitter.

Ahmed Zaki, que encabeza el Consejo Francés del Culto Musulmán, el órgano de representación de los musulmanes, arremetió, en cambio, en un par de entrevistas contra la adolescente. “Que critique las religiones, estoy de acuerdo, pero de ahí a insultar y todo lo demás (…)”, declaró apesadumbrado ante los micrófonos de Sud-Radio el pasado fin de semana. “Ahora, que asuma las consecuencias de lo que dijo (…)”, recalcó. “Se lo ha buscado, pues que lo asuma”, concluyó sin tener en cuenta que se trata de una adolescente.

No solo los dignatarios musulmanes arremeten contra Mila. El célebre humorista Jérémie Dethelot escribió, por ejemplo, en Twitter: “El odio engendra el odio, luego no lo siembren”.

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