MARRUECOS: SEXO Y RAMADÁN

El porno le echa un pulso al Ramadán en Marruecos: la hipocresía del Islam folclórico

El consumo de pornografía en Marruecos apenas cae durante el Ramadán, muestra de un islam folclórico cuyas hipocresías generan violencia sexual y tensiones sociales

Foto: Varios fieles rezando en Marruecos. (EFE)
Varios fieles rezando en Marruecos. (EFE)

“Admiramos la devoción de nuestros usuarios musulmanes pero, en lo que respecta a los negocios, no podemos esperar a que el Ramadán termine”. El mensaje con sorna es de una página web de contenido pornográfico preparándose para la caída de tráfico por la llegada del mes sagrado para el islam.

Durante las horas de sol del Ramadán, los musulmanes no pueden comer ni beber ni fumar; tampoco tener relaciones sexuales, recrearse en el deseo, consumir pornografía, mirar descaradamente a las mujeres o tener pensamientos impuros. Es, en definitiva, un tiempo de abstinencia en todos los sentidos. Por si la amenaza divina no fuera suficiente, las autoridades hacen su parte terrenal.

Tener cualquier tipo de relación sexual antes del ocaso no solo está castigado por Alá, sino también por el artículo 222 del Código Penal marroquí. El reino alauita establece multas y penas de hasta seis meses de cárcel por infringir la ley divina.

Xhamster, el cuarto mayor portal de contenidos pornográficos del mundo, acaba de publicar los datos de consumo de porno de los países árabes durante el Ramadán. Y mientras en países como Argelia y Egipto el visionado de porno se derrumba hasta en un 75%, en Marruecos -el país donde menos cae- el descenso apenas supera el 10%. En Irán, el siguiente en la cola, el consumo baja algo más del 14%. Solo los marroquíes más devotos dejan de ver porno durante el mes del ayuno.

¿Suponen estos datos que los vecinos marroquíes son más laicos o menos creyentes que otros países árabes? Para el psicólogo Reda Mhasni, experto en temas matrimoniales y de pareja, estamos más ante un tema de hipocresía que de laicismo.

Un grupo de hombres y niños musulmanes participan en las oraciones del Eid al-Fitr, que marcan el final del Ramadán. (EFE)
Un grupo de hombres y niños musulmanes participan en las oraciones del Eid al-Fitr, que marcan el final del Ramadán. (EFE)

“El islam marroquí es un islam folclórico - explica a El Confidencial en una entrevista- , se trata de ser el más musulmán de puertas para fuera, en la calle, para mostrarlo a tus familiares, a tus vecinos. Pero dentro de casa podemos hacer lo que nos de la gana. Esas son las consecuencias del islam político, la imposición y la presión social”, concluye.

Después del cañonazo

Lo cuenta con más soltura Ayoub, un joven de 27 años vive en la medina de Rabat. El joven, quien suele relacionarse con turistas extranjeros a los que da clases de surf, no tiene reparos en reconocer que él si consume porno y se masturba durante el Ramadán.

Su rutina es similar a la de aquellos más devotos. Lo primero que hará al anochecer es romper el ayuno en familia. Beberá agua, comerá unos dátiles y un zumo de naranja. Seguirá con la harira -la sopa-potaje característica de esta fecha señalada-, un vaso de leche y schubarquía, dulces típicos de la temporada. Saciada su hambre y su sed, fumará un cigarro para calmar el mono acumulado durante el día y luego, una vuelta por la playa o un paseo con sus amigos por la ciudad. Si al llegar a casa tiene ganas de desfogar, no tendrá reparos en ponerse una película porno antes de dormir. Suele buscar tríos de dos mujeres y un hombre. Su fantasía sexual.

“Intento no hacerlo, pero a veces es inevitable. Estamos un mes de Ramadán, no es una semana”, confiesa. “Quién diga que no consume porno o no se masturba o no tiene relaciones sexuales durante todo el mes, miente”.

Aunque precisa que trata de hacerlo después del cañonazo, que pone punto y final a la abstinencia. “Al caer la noche, ya podemos corrernos sin quebraderos de cabeza”, aclara.

La 'trampa' de la ley

Esto es porque la ley tiene su trampa -al menos para los hombres que la escribieron-. Los machos pueden tocarse siempre y cuando puedan parar antes de la eyaculación. Si se les escapa, tendrán que “recuperar” ese día de abstinencia una vez finalizado el mes sagrado. Pero una vez que termina el día de ayuno, la noche es larga.

Miles de musulmanes marcan el fin del Ramadán con el rezo del Eid al-Fitr en India. (Reuters)
Miles de musulmanes marcan el fin del Ramadán con el rezo del Eid al-Fitr en India. (Reuters)

Eso explica que el consumo de porno en los días de Ramadán se concentre entre las 11.00 pm y las 3.30 am. El pico de consumo en Marruecos está en torno a la 1.00 am, según los datos facilitados por Alex Hawkins, vicepresidente de Xhasmter, a El Confidencial. Las costumbres varían por países y mientras argelinos y tunecinos también prefieren desfogarse pasada la medianoche, en Egipto la hora bruja es a las 3.00 am, justo antes del amanecer.

Otro elemento que hace que se note el Ramadán es el tiempo dedicado a la pornografía, que suele ser muy poco. Se conectan, se masturban y se van. “Las personas son mucho más reservadas y pueden sentirse más culpables durante una festividad religiosa como el Ramadán. Lo peculiar de esta fecha es que vemos a muchos usuarios que se conectan y se desconectan rápidamente, por responsabilidad religiosa o culpabilidad”, explica Hawkins.

El vicepresidente de Xhamster comenta que el Ramadán tiene un efecto negativo sobre la pornografía más fuerte que las fiestas cristianas como la Navidad y la Semana Santa. “Ni la Navidad ni la Pascua piden que los cristianos se abstengan de tener relaciones sexuales. En Semana Santa no notamos demasiada caída, incluso en países fuertemente católicos como España, Irlanda o Grecia. En la Navidad sí que se observa una caída importante, pero gran parte está relacionada con el hecho de que hay mucha actividad fuera de casa. La gente está viajando, abriendo regalos, cenando”, explica.

Defensores del Islam

Esta abstinencia pone de mala leche a los marroquíes. Les enerva y altera sus conductas, lo que se refleja en un aumento de las reyertas callejeras y los casos de agresiones y abusos sexuales, según expertos.

El año pasado, un grupo de hombres enmascarados y armados con palos asaltaron a una mujer al grito de 'Ramadán, Ramadán'

“Cómo no va a afectar la abstinencia”, exclama la socióloga Soumaya Naamane. “Reprimir nuestras ganas y el control de nuestros hábitos provoca cambios negativos en nuestras conductas y en nuestro carácter. Más aún si hablamos del control del deseo sexual”, detalla.

El año pasado, un grupo de hombres enmascarados y armados con palos asaltaron a una mujer al grito de ‘Ramadán, Ramadán’ porque sospechaban que estaba manteniendo relaciones sexuales con el chófer de la furgoneta en la que viajaba. Al hombre no le hicieron nada. Días después difundieron el vídeo por Internet presumiendo de su fe y su devoción al Islam.

Durante este Ramadán, un joven marroquí agredió a una chica por negarse a tener relaciones sexuales con ella una vez caída la tarde. También la policía detuvo a una pareja por estar haciéndose carantoñas y besándose apasionadamente en el interior de un edificio abandonado. Fueron los propios vecinos los que llamaron a la policía para denunciar la situación.

“Cuanto más se nos prohíbe hacer algo y cuanto más sabemos que no podemos hacerlo, más ganas tenemos. Forma parte de la psicología humana. Reprimir todo esas sensaciones no es sano para el cuerpo ni para la mente. Es una necesidad fisiológica”, expone el psicólogo Reda Mhasni.

Quizá alguno de esos vecinos, después, al caer el sol, encendió el ordenador y se masturbó. Probablemente era hombre, probablemente viendo a dos mujeres tocándose.

Hipocresías envueltas en hipocresías

Los datos dicen que a los marroquíes les pone el sexo lésbico. Esta es otra de sus peculiaridades respecto a sus vecinos del Magreb, que prefieren porno árabe. Según Pornhub, la plataforma estrella distribuidora de porno online, los vídeos más vistos en Marruecos el año pasado durante Ramadán contenían sexo entre mujeres, tanto tríos como relaciones bígamas.

Decenas de sudafricanos musulmanes rezan para celebrar el Eid al Fitr. (EFE)
Decenas de sudafricanos musulmanes rezan para celebrar el Eid al Fitr. (EFE)

La doble moral marroquí penaliza las relaciones homosexuales incluso con la cárcel, pero disfruta viéndolas a través de una pantalla. Y también penaliza la sexualidad femenina. Mientras ellos pueden tocarse sin eyacular durante el día y toda la noche para masturbarse, sobre ellas no hay nada escrito. Nada interpretado.

Según varios expertos en asuntos islámicos consultados por El Confidencial, el Islam -como todas las religiones monoteístas- no aprueba la masturbación. Pero es tolerada hoy día como una práctica para aliviar las necesidades sexuales, sobre todo si la practican hombres que no están casados. Suponen que es mejor masturbarse que tener relaciones sexuales extraconyugales. Pero nunca, bajo ningún concepto, durante el día en Ramadán.

Y esto solo los hombres. No existe una palabra para definir la masturbación femenina. Parece que los expertos en asuntos islámicos dan por hecho que las mujeres no consumen porno ni se masturban, y menos en Ramadán. Aunque los datos de Pornhub muestra que dos de cada 10 marroquíes consumiendo porno son mujeres. Y ellas también prefirieron el sexo entre féminas.

Se siga por tradición o por fe, el Ramadán logra cada año menos marroquíes dispuestos a reprimir sus ganas. Cada año, el consumo de pornografía durante estas fechas desciende menos que el anterior. Cada año son más los marroquíes -mujeres y hombres- que, al caer la noche, se conectan, eligen lo que les apetece ver y disfrutan dejándose llevar por los placer terrenales.

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