GRACIAS A RUDOLF VRBA Y ALFRED WETZLER

Así se descubrió Auschwitz: el plan de huida que reveló el mayor horror de la historia

En este campo de exterminio, posiblemente el más conocido a nivel mundial, el ejército nazi acabó con la vida de entre un millón y un millón quinientas mil personas

Foto: Imagen de la entrada de Auschwitz por donde llegaban los trenes de la muerte. (Reuters)
Imagen de la entrada de Auschwitz por donde llegaban los trenes de la muerte. (Reuters)

La II Guerra Mundial es, sin ningún género de dudas, el periodo más oscuro de nuestra historia reciente. El mayor conflicto bélico del siglo XX mostró hasta qué niveles de barbarie es capaz de llegar el ser humano, siendo los campos de exterminio el punto más álgido de la crueldad, con especial mención a Auschwitz. El asesinato masivo de personas se llevó a cabo de manera sistemática durante cuatro años... hasta la actuación heroica de dos valientes.

A día de hoy, todos sabemos qué es un campo de concentración y las brutales condiciones en las que se encontraban los prisioneros hacinados, pero en plena guerra, nadie sabía qué era. El absoluto silencio con el que los nazis llevaban estas máquinas de asesinatos solo fue roto cuando Rudolf Vrba y Alfred Wetzler llevaron a cabo una misión suicida. El más repugnante secreto alemán, donde se asesinó entre un millón y un millón quinientas mil personas, iba a salir a la luz.

Fue en el año 1940 cuando se construyó Auschwitz I para, después, añadir Birkenau, donde se encontraban las cámaras de gas y el crematorio. El ejército nazi hacía prisioneros a los judíos de los dominios bajo su control, y los enviaban en trenes hasta el campo de exterminio. Allí, se hacía una selección, donde solo los más fuertes -no más el 10%- eran esclavizados a trabajar. El resto, eran asesinados a sangre fría en cámaras en las que se inoculaban Zyklon B,

Rudolf Vrba y Alfred Wetzler eran dos prisioneros de Auschwitz que idearon un plan para escapar. Conscientes de que tarde o temprano serían asesinados, creyeron haber encontrado una manera de burlar la vigilancia nazi... y lo cierto es que dieron con la tecla. Durante meses, mientras hacían trabajos forzados en el campo, se encargaron de vaciar los troncos de dos árboles, tal y como se asegura el documental '1944: ¿Deberíamos bombardear Auschwitz?', realizado por 'BBC'.

El 7 de abril de 1944 pusieron en marcha su plan: en un despiste de los guardias, se escondieron en los troncos y cubrieron la pequeña oquedad con tabaco empapado en gasolina. Con ello, no solo se escondían de los ojos ajenos, sino que impedían que los perros detectaran su olor. Después de tres días, los vigilantes del campo dejaron de buscarlos: solo tuvieron que esperar a que llegara la noche para escapar bajo la valla electrificada.

A partir de ahí, un recorrido de varias semanas les llevó a atravesar toda Polonia para llegar hasta su Eslovaquia natal, de escondite en escondite para evitar a las múltiples tropas nazis. Llegaron a Zilina, donde contactaron con el Consejo Judío de la ciudad: Oskar Krasnansky, de la resistencia judía, fue el encargado de entrevistarlos. Pronto descubrió que su historia era verdad: acababan de descubrir la existencia de los campos de exterminio nazis.

'Arbeit Macht Frei' ('El trabajo os hará libres'), el lema que coronaba las puertas de Auschwitz. (Reuters)
'Arbeit Macht Frei' ('El trabajo os hará libres'), el lema que coronaba las puertas de Auschwitz. (Reuters)

El horror, en primera persona

Los tatuajes de su cuerpo con su número de prisionero, los trenes de la muerte, las cámaras de gas, los crematorios... Vrba y Wetzler memorizaron todos y cada uno de los detalles de lo vivido en Auschwitz. Nadie sabía de qué se trataba en 1944, hasta que el testimonio de ambos prisioneros, convertido en un escrito llamado Protocolo Auschwitz, comenzó a distribuirse entre los Aliados. Era el momento de actuar, ¿pero de qué manera?

Los Aliados estaban inmersos en los preparativos del Día D, por lo que los campos de concentración no fueron una de sus prioridades. Con el paso de los meses, fueron recuperando terreno sobre el ejército nazi, por lo que pusieron sobre la mesa una opción: bombardear Auschwitz. Morirían muchos inocentes, pero podrían acabar con la barbarie: ka decisión fue tomada el 13 de septiembre de 1944. Murieron cientos de prisioneros, pero era un aviso de lo que estaba por llegar.

No sería hasta noviembre de 1944 cuando el Protocolo Auschwitz llegó a la prensa norteamericana, momento en el que la opinión pública fue consciente del horror de los campos de exterminio, 'obligando' a los Aliados en convertirlo en una prioridad. Dos meses después, el 27 de enero de 1945, el Ejército Rojo liberaba Auschwitz: lo que vieron los ojos de aquellos soldados fue mucho más allá de lo que podían imaginar. Y todo gracias a Vrba y Wetzler, dos héroes que se jugaron la vida por la libertad.

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